miércoles, 20 de febrero de 2013

Finalistas San Valentin y Capitulo 2 (El Clan)

Bueno mis lectores, aquí os traigo a los cuatro finalistas del concurso de San Valentin, a mi me gustan todos y como no soy capaz de tomar una decisión y para que no parezca favoritismo quiero que vosotros elijáis al relato o carta que os guste más. También os dejo un poco del Capitulo 2 (Los escritores) de El Clan, que esta publicado en http://vibrato22.blogspot.com.es/ espero que os guste y os paséis por su blog dejando vuestra opinión como siempre. El dia 24 de Febrero tendréis una bonita sorpresa (o eso espero)
Muchos besosCapitulo 2 Los escritores

La joven pareja se sentó en el reservado al fondo del restaurante, junto una ventana que daba a la playa, que estaba realmente hermosa a la luz de la luna. Lizzy se sentó frente a Alex quien había retirado la silla de la joven para que se sentara.
- Gracias - dijo ella.
- Un placer- dijo, sonriendo.
Se quedaron mirando un largo tiempo a los ojos, sin decir nada, en silencio. Pero no era un silencio incómodo... era un silencio de no hace falta decir nada. El camarero llegó para anotar el pedido. Una vez pidieron, se dedicaron a hablar, para ir conociéndose.
-Mira te voy a contar una anécdota muy divertida, de cuando yo era una niña.
-Venga, cuéntame-me sonríe y se le forman dos hoyuelos.
-Estaba un día con mis padres dando una vuelta por el centro de la ciudad, era un bonito día de invierno y faltaba poco para la nevada anual-le miro con ojos brillantes-adoro la nieve y el mar.
-Unos gustos contradictorios.
-Si bueno, pero no nos vayamos por las ramas que me pierdo.
-Normal, no eres un mono...bueno mona-dice con mirada picara.
-Enserio, tu sentido del humor es retorcido-sacudo la cabeza divertida.
-Lo mismo puedo decir del tuyo, que es peor aun-le guiña un ojo-bueno venga cuéntame la historia que tengo curiosidad.
-Está bien-miro por la ventana y dejo que mi mente viaje al pasado-Estaba el cielo despejado y no hacía demasiado frío, mis padres y yo nos sentamos en una cafetería para tomar un chocolate caliente y allí había una familia con un crío de mi edad supongo, era muy mal criado y estaba llorando porque no le compraban otro coche nuevo y tenia uno al lado nuevecito. Más tarde el destino quiso que me lo encontrara de nuevo, pero adulto y yo le llame niño mimado cada vez que se dirigía a mí, era un incordio y un chulo.
-Pues vaya idiota, parece.
-Parece no, lo es, o lo seguirá no lo sé, hace tres años que lo perdí de vista gracias a dios-dice mientras Alex sonríe.
- Bueno, ya que tú me has contado algo, sería justo que yo lo hiciera también.
- Me gustaría oírla- dice ella, sonriendo.- Aunque seguro que no es tan divertida como la mía.
- La mía quizás sea más... entrañable.
Hace tiempo... quizás tendría doce años más o menos... cuando solían obligar a los estudiantes a participar en obras de teatro escolares...
- No me hables de esa época- dice ella, resoplando.- Lo odiaba.
- No me interrumpas, querida- dice él, imitando un acento inglés.- El caso es que cuando finalizó la obra, mis amigos y yo nos cambiamos de ropa y tal, y seguimos viendo el resto de obras, para... me avergüenza decirlo, reírnos. Tocaba la obra de La Bella Durmiente, y nos estuvimos riendo hasta que vimos a Aurora, la princesa... WAW... si la hubieras visto... Pero todos siguieron burlándose de ella, y yo me enfadé y pegué al que era mi mejor amigo... me expulsaron del salón de actos, y cuando quise hablar con ella, me dijo que no le gustaban los niños bestias... Desde aquel día y durante mucho tiempo, intenté llamar su atención, sin obtener nunca respuesta... al menos la que esperaba. Llevo... pues creo que hará 3 años que no la veo.
- Lo siento- dice ella, cogiendo su mano.
- No importa... Conozco a alguien mejor que ella. – sonríe
Tras esto salen a bailar, mientras llega la cena. Todo el restaurante está pendiente de ellos. Lizzy apoya la cabeza en el hombro de Alex, mientras deja que la guíe por la pista. Nunca se había sentido tan cómoda con un chico... era como si fuera ella misma...
Alex sonrió tímidamente... su corazón latía con fuerza, se sonrojó ligeramente, tragó saliva y dijo:
- Oye, ¿sabes qué? No eres para nada como las demás chicas.
- ¿Ahora te das cuenta?- dice en broma.
- Antes dijiste que conocería a alguna otra chica...
- Si- dijo ella.
- No quiero conocer a otra... Quiero conocerte a ti. Y me gustaría seguir viéndote fuera de aquí, en casa.
levanta la cabeza y lo mira a los ojos durante unos largos segundos o eso le parecen a él.
-No creo que sea...posible.
-¿Por qué?
-Viajo mucho por trabajo y...
-Amigo, ¿me deja bailar con esta preciosidad?-le interrumpe Òscar.
-Oscar, ¿qué quieres?
-Bailar querida-sonríe malévolamente.
-Creo que no amigo, está conmigo.
-Cállate idiota y esfúmate-dice con tono amenazante.
Oscar golpea con el codo a Alex, tirándolo al suelo y coge con fuerza a Lizzy.
(MAS EN Vibrato)Así es la espera Vibrato & Arpegio

Tengo una pregunta 
Que necesita respuesta 
Si la retengo más tiempo
Estallará en mi cabeza
Espero que tú hermano
Puedas aconsejarme
Se me va de las manos 
Mi fuerza hasta helarme
Temo no encontrar 
Nunca lo que busco. Llorar,
Cada noche, el deporte favorito. Mamá,
Tus sabias palabras ayudaban
Pero no decían la verdad
¿Por qué el amor tarda
Tanto tiempo en llegar?
Personas sin merecerlo lo viven a diario 
Mientras yo, cada vez más solitario
Y estar solo jode mucho, quiero saber
Como es besar coger de la mano y sentir su piel
¿y, por qué los capullos se las llevan a todas?
Se ve que lo bueno está fuera de moda

Esta es ahora tu realidad
En la que cada noche te abriga la soledad
La verdad, es que no hay res puesta para eso del amor
Solo se que es una emoción
Una combinación de alegría, locura y dolor
El olor de la felicidad te parece lejano
Pero algún día irás caminando junto a ella de la mano
Hermano, se que crees que lo digo por animarte
Pero se que ahí fuera existe esa chica que desea encontrarte 
Realmente no se cuanto tiempo tendrás que esperar
Pero imagino que la espera merecerá la pena
Que pronto estarás con ella y sus labios besar 
Y pensar que es lo mejor que te ha pasado en la vida 
Saber que en la estación de tu corazón 
Tendrá hora de llegada pero no de salida.Carta Elena Knight

Querida amiga:
En esta carta quiero contarte toda la verdad sobre mis sentimientos, que no han cambiado desde el día que te conocí y nos hicimos los mejores amigos. ¿Te acuerdas? Lee atentamente, por favor.
El amor se describe de distintas formas y palabras, pero ninguna es suficiente para abarcarlo todo. Cada persona opina diferente sobre ese sentimiento tan extraño y en ocasiones, doloroso, alegre, desesperante, hermoso, mágico y horrible. El amor nos puede hacer parecer que estamos en las nubes, como tan pronto en un pozo oscuro del que no podemos salir…
Los científicos lo describen como una reacción química, de tus hormonas, con algo de otra persona, se cree que es el olor corporal, pero no es seguro porque cuentan otras cosas como el físico, la personalidad, la voz y la educación. El caso es que "el flechazo" existe biológicamente y no te puedes deshacer de él cuando quieras, te quedas colgado ya está.
 Para una persona enamoradiza es un no tengo ganas de comer, ni de estudiar, ni ganas de hablar con nadie, solo de pensar, hablar y estar con esa persona, la sensación de estar colgada es tan cegadora que aunque te rechacen no sufres, porque cualquier cosa esta bien, duele pero no tanto y se pasa con los meses, pero algo te queda en el cuerpo para siempre. Quisiéramos poder controlarlo, pero no se puede, aparece, te cuelgas de alguien y no ves más allá, ya puede ser un gnomo, un monstruo o un ángel. Vendrá el flechazo  y verás que mal se pasa si no te corresponden y que bien si lo hacen, aunque te quedas atontada en ambos casos. Siempre está el pensamiento positivo que es, el que te rechaza hoy te busca mañana y al revés.
Para una persona que no cree en el amor, que no lo comprende, piensa que eso es de ciegos, acierta porque el amor no entiende ni de edades, ni razas, ni culturas, pero cuando ves a esa persona, la tienes a tu lado, te da igual que se acabe el mundo mientras sigas a su lado, es un sentimiento hermoso cuando lo comprendes y lo sientes. Al enamorarte ya no es la tierra la que te mantiene, sino la persona a la que amas.
 Tal vez no pueda expresar todo el amor que siento por ti en esta carta, porque no es suficiente.
Yo he acabado cayendo a su embrujo gracias a ti, tú eres esa persona especial a la que mi corazón eligió hace poco tiempo. No quiero comprender lo que siento, no quiero pensar si es lo correcto o no, solo quiero ver tu sonrisa siempre, esa que alegra mis días, con tus tonterías y locuras, pero no me abandones, porque estoy seguro de que no podría soportarlo, ya sentí una vez que te escapas de mi vida y lo pase realmente mal, pensando que no te volvería a estrechar entre mis brazos, pero por alguna razón abriste los ojos y me sonreíste volviendo a enamorarme, tal vez sea amor, tal vez no, a mí solo me importa que sea lo que sea sirva para vivir una vida felices sin dañarnos, sonará pobre pero no hay palabra que exprese mayor sentimiento que un Te quiero y quiero pasar la eternidad contigo.
Tal vez esta carta te deje indiferente o la tires porque no quieras saber nada de mí. Pero yo no estoy con esa chica porque la quiera, sino que mi hermana me pidió que saliera con ella durante el verano, pero no significa nada para mí, te lo digo enserio.
Espero que puedas confiar en mí y que no te alejes, solo te digo que cuando me necesites aquí estaré y cuando quieras que me incorpore al trabajo me avisas, que estaré encantado de volver porque no aguanto más en la gran manzana de Nueva York.
Siempre tuyo y te quiero
Drake Van Derbon

viernes, 15 de febrero de 2013

Novedades #2 San Valentin

Perdonen por la tardanza pero tuve mucho jaleo esta semana y no pude publicar a tiempo, mis disculpas  aquí os dejo los últimos relatos que he recibido espero que los disfruten y voten los que mas les gusten de las dos entradas. Besos
PD: votad en la entrada o en el lateral :)

Vibrato y Arpegio

Puedas aconsejarme
Se me va de las manos
Mi fuerza hasta helarme
Temo no encontrar
Nunca lo que busco, llorar
Cada noche, el deporte favorito. Mamá,
Tus sabias palabras ayudaban
Pero no decían la verdad
¿Por qué el amor tarda
Tanto tiempo en llegar
Personas sin merecerlo lo viven a diario
Mientras yo, cada vez más solitario
Y estar solo jode mucho, quiero saber
Como es besar coger de la mano y sentir su piel
¿y, por qué los capullos se las llevan a todas?
Se ve que lo bueno está fuera de moda
Esta es ahora tu realidad
En la que cada noche te abriga la soledad
La verdad, es que no hay res puesta para eso del amor
Solo se que es una emoción
Una combinación de alegría, locura y dolor
El olor de la felicidad te parece lejano
Pero algún día irás caminando junto a ella de la mano
Hermano, se que crees que lo digo por animarte
Pero se que ahí fuera existe esa chica que desea encontrarte
Realmente no se cuanto tiempo tendrás que esperar
Pero imagino que la espera merecerá la pena
Que pronto estarás con ella y sus labios besar
Y pensar que es lo mejor que te ha pasado en la vida
Saber que en la estación de tu corazón
Tendrá hora de llegada pero no de salida.
Algo inesperado~Kike
Algo inesperado
Enrique García Díaz
-Max, ¿estás preparado? –le preguntó la mujer de pelo corto, castaño y ojos color miel mientras lo miraba por encima de la montura roja de sus gafas. Parecía inquieta por saber cómo se comportaría. Y eso que no era la primera vez que presentaba una de sus obras.  
Max levantó la mirada de los papeles que tenía en sus manos para posarse en ella al tiempo que le dedicaba una sonrisa burlona, y hasta cierto punto podría decirse que sexy. No creía que se lo estuviera preguntando en serio. 
-A ver si te he entendido Sandra. ¿No me estarás preguntando si tal vez estoy nervioso, verdad? Porque no es la primera vez que presentamos una de mis obras –le aclaró empleando un tono de voz ronco cercano al susurro mientras se inclinaba sobre su editora permitiéndola impregnarse de su nueva fragancia. Sandra dibujó un mohín de desacuerdo con sus carnosos labios pintados a juego con sus gafas. Sandra, editora del sello romántico Tenderness, era una mujer joven emprendedora y con las ideas muy claras en el mundo editorial. Y ahora mismo toda su atención se centraba en lo que verdaderamente importaba. La presentación del libro. 
-Ya sé que no es tu primera vez  –le respondió con algo de mal humor en su voz, como si le molestara que él pudiera pensar eso.
-Pero…
- Pero si te lo preguntó porque te llevo observando un rato y me parece que estás… ¿ausente? ¿Has estado de juerga toda la noche? –le preguntó mientras su rostro risueño reflejaba ahora cierto recelo por este hecho.
Max la miró con cara de sorpresa, o tal vez como si se sintiera ofendido por aquel comentario. “¿Me tomas el pelo? Pareció expresar con sus gestos. ¿Yo? ¿Yo de juerga hasta altas horas de la madrugada?”
-Te conozco, y sé cuales son tus gustos. Eres bueno escribiendo, nunca lo he puesto en duda y eso te permite seguir con nosotros pese a haber desaparecido más de dos años –le recordó bajando la voz mientras apretaba uno de los ejemplares de su nueva novela contra el pecho de él para que lo cogiera.- De hecho te hemos esperado durante tu larga ausencia. No lo olvides. 
-Sabes tan bien como yo que últimamente no he estado especialmente inspirado.
-No te lo discuto, pero no esperaré a que me dediques un poco de tu tiempo. Te abrimos las puertas y…
- Y os lo agradezco. Es más, creo que te lo sigo agradeciendo ¿no? –le dijo esbozando una sonrisa de complicidad con Sandra, quien no sólo no negó sus palabras, sino que sintió el rubor en sus mejillas por ese comentario.- Además reconoce que las ventas son extraordinarias.
-No eres el único que factura grandes cantidades de dinero aquí –le cortó con una mirada y un tono que dejaron clara cual era la postura de la editorial. 
-Deberías relajarte. Por cierto ¿quieres que te lo dedique? –le preguntó alzando el libro en alto mientras sonreía como un cínico. 
La mirada de Sandra fue suficiente para que entendiera cual era su respuesta. Max no dijo nada más al tiempo que levantaba sus manos como si pidiera una tregua, o en verdad se estuviera rindiendo. 
-Vale, vale. Mensaje captado –le dijo bajando las manos en señal de rendición.
-Vamos. Es la hora 
El anuncio de la presentación y salida al mercado editorial de la nueva novela de Max Delacroix había congregado a numerosa gente. Max escuchó atentamente el discurso de Sandra presentando la novela, la preguntas de algunos curiosos, o las risas y comentarios acerca de ésta. Su mirada recorría los rostros de las personas que se habían dado cita para recibir su ejemplar firmado. Por un instante sus ojos se detuvieron más de lo normal en un sector del público. Alguien parecía haber captado su atención y sin saber como ni porqué sintió un extraño pálpito. Pero justo entonces Sandra le dio paso para que contara a todos los presentes por qué había estado apartado tanto tiempo sin publicar nada. Max sonrió agradecido e intentó en todo momento volver a localizar aquella mirada que destacaba claramente del resto. Capeó lo mejor que pudo las preguntas de la prensa y de algún que otro curioso e incluso se permitió hacer alguna broma con esos comentarios.
Sandra respiró aliviada cuando por fin se dio por concluida la presentación. Miró de soslayo a Max intentando averiguar que diablos le pasaba por la cabeza. Éste le devolvió la mirada, pero ahora no parecía ausente como al principio, sino más bien, cargada de preocupación. Ni siquiera le sonrió, o le gastó una de sus bromas habituales, sino que permaneció en silencio en su sitio aguardando el turno de firma de ejemplares.
-¿Puedo saber a qué viene esa cara? 
-Cansancio –le dijo esbozando una de sus sonrisas seductoras al tiempo que le guiñaba un ojo.- Por cierto… estás preciosa.
Sandra lo miró desconcertada por aquel cumplido, y sintió que su rostro reflejaba con claridad la subida de temperatura repentina que estaba experimentando su cuerpo. Puso sus ojos en blanco mientras le tendía un bolígrafo a Max para que firmara los ejemplares.
-Procura centrarte en lo que haces. Ya hablaremos después.
Max sacudió la cabeza sonriendo de manera cínica mientras veía a Sandra alejarse caminando sobre sus zapatos rojos de tacón. Sí, definitivamente Sandra sabía contonear sus caderas al andar como ninguna mujer que él conociera. Su falda estrecha de color oscuro y su camisa en color rojo a juego con la montura de sus gafas… ahora que lo pensaba, nunca la había visto mal conjuntada, ni siquiera uno de sus cabellos estaba fuera de sitio. Cambió de pensamiento en el preciso instante que la primera seguidora de sus novelas le entregaba su ejemplar para que se lo dedicara. Max sonrió complacido y procedió a firmarla. El rato pasó rápido hasta que le llegó el turno a la última persona. Ni siquiera se había percatado de ello, tan metido como estaba en su papel de firmar ejemplares. La mujer deslizó el libro por la mesa hasta que Max lo cogió. De una manera mecánica lo firmaba y después lo entregaba mirando a los ojos a la persona mientras esbozaba una de sus mejores sonrisas. 
-¿A quién va dedicado?
- A Chloe 
Su mirada se quedó fija en la página, donde estampaba su dedicatoria y su firma. La levantó para dejarla suspendida en aquel para de ojos oscuros que lo miraban con curiosidad. Sandra miraba intrigada a aquella mujer de cabellos morenos rizados, y rostro de trazos finos. ¿Se conocían? ¿Quién era? Sintió una punzada de celos que no supo como explicar, y recompuso su gesto desechando cualquier pensamiento absurdo. Desde hacía más de un año estaba viviendo la mejor etapa de su vida en todos los sentidos. Profesional y sentimental. No había motivo para sembrar de dudas esos dos caminos. 
-¿Vas a dedicarme el libro o te vas a quedar con el bolígrafo suspendido en alto? 
Max sonrió tímidamente percatándose de este gesto. Llevaba prácticamente toda la tarde firmando ejemplares con las más diversas dedicatorias, y de repente, no sabía qué escribirle. Tal vez se le hubiera terminado el repertorio que había preparado para la ocasión; o tal vez no fuera capaz de encontrar una adecuada a ella. Sintió un escalofrío recorriendo su espalda al pensarlo. Cuando recordó ciertos momentos tan lejanos que el tiempo pareciera haberlos difuminado hasta convertirlos en meras sombras. Pequeñas pinceladas de algo que en su momento fue el lienzo más hermoso jamás pintado. Garabateó algunas palabras y tras cerrar el libro se lo entregó. Sintió sus dedos rozarse con los de él. Su tacto suave que desencadenó mil y un recuerdos vividos. Aventuras y situaciones que ahora parecían querer volver a aflorar. Chloe lo encontró cambiado, aunque no había perdido ni un ápice de su atractivo. Es más, creía que incluso éste se había acentuado con el paso del tiempo. Se mostró indecisa, nerviosa cuando él le entregó el ejemplar firmado. No esperaba que su presencia le produjera ningún tipo de reacción, de sensación. Pero en cambio…
-¿Tienes tiempo para tomar un café? 
-Claro. Si quieres podemos vernos en la cafetería de este mismo hotel. 
-¿En veinte minutos? 
-Veinte minutos serán suficientes para acabar de recoger. 
Había tenido ese presagio, el de que algo inesperado sucedería ese día mientras observaba detenidamente a la gente durante la intervención de Sandra. Se quedó sentado unos instantes fingiendo hacer tiempo para recoger todo; pero en verdad estaba pensando en Chloe y en como su presencia lo había descolocado por unos momentos. Momentos en los que no había sabido como reaccionar. 
Los tacones de los zapatos de Sandra repiqueteaban sobre el suelo mientras se acercaba a él. Lo vio meditabundo, como si no supiera qué hacer. La visita de la última mujer parecía haberle afectado pero no sabía por qué hasta que punto. ¿Se conocían de antes? 
-¿Todo bien? –le preguntó con un tono neutro en su voz. No quería preguntarle por la mujer ya que no quería parecer demasiado interesada en su vida privada y pasada. 
-Sí, claro. Vamos, admite que soy el que más vende. 
Sandra puso los ojos en blanco ante tal comentario. Y lo apartó empujándolo levemente con sus manos.
-La verdad… no ha estado mal. Si llega a durar un poco más hubiéramos tenido que ir a por más ejemplares a las oficinas; o a algunas librería cercana –le comentó mientras lanzaba una mirada a los ejemplares restantes.- El acto se ha alargado más de lo normal. Oye, por cierto, dentro de media hora tenemos una recepción a solas con la prensa en tu habitación. ¿Te acuerdas, verdad? De la revista Tiempo de Romance. Tu regreso ha sacudido el panorama literario, así que ya sabes…-le dijo advirtiéndole de lo que ello suponía. 
-Bien, pero ahora he de ver a alguien –le dijo abriéndose paso hacia el bar del hotel.
Sandra lo sujetó por el brazo deteniéndolo y obligándolo al mismo tiempo a volverse hacia ella. Sus miradas se encontraron por un breve espacio de tiempo. La de ella quería averiguar qué estaba pasando con él; la de él parecía estar vacía.
-Sólo será cuestión de quince minutos. Estaré contigo a tiempo ¿de acuerdo?
-Cómo se te ocurra llegar tarde….
Max sonrió de manera cínica.
-¿Quieres que te recuerde otra vez las ventas de esta tarde? Ah y por cierto, deberíamos renegociar el contrato de mi próxima novela –le dijo mientras tomaba su mano, la volteaba y le dejaba un regalo en forma de beso sobre su muñeca, que aceleró su pulso hasta cotas insospechadas.
-Será… ¿un aumento? ¿Es que no tiene suficiente con lo que gana? –se preguntó mientras cruzaba sus brazos sobre el pecho y entrecerraba sus ojos viendo como desaparecía camino del bar. 

Chloe no se percató de su presencia ya que permanecía absorta en la lectura. 
-Parece que te he interrumpido.
-Oh, nada de eso. Sólo la estaba leyendo por encima –le dijo mientras la cerraba y pasaba la mano por la portada.- Me gustó tu dedicatoria, en serio. No sabía que hubieras vuelto a escribir.
-Fue algo que surgió de repente. 
-Pues para serlo… te has convertido en uno de los escritores que más vende con tus dos últimas novelas –le dijo entusiasmada con esa idea formando un arco con sus cejas.
-No puedo quejarme, es verdad. La suerte me sonríe.
-Diría que es algo más que suerte. Sabes captar los sentimientos que hay en una historia de amor –le dijo mientras los recuerdos la golpeaban provocando en su pecho un golpe fuerte y seco.
-No creas todo lo que cuento –le dijo rompiendo mientras señalaba la novela.
-En este caso me lo creo –le dijo levantando la mirada para dejarla suspendida en el rostro de Max como si buscara algo. Un rastro que durante mucho tiempo estuvo ahí, sólo para ella. Pero que ahora parecía haber desparecido. 
-¿Estás de paso en la ciudad?
-No. La filial me ha trasladado a trabajar aquí.
-¿Debería felicitarte entonces? 
-Puedes hacerlo si quieres. ¿Y tú? 
-Hemos venido presentar el libro. Mañana me marcho.- Hubo un tenso silencio cuando se lo dijo.- Qué quieres Chloe?
-Sólo quería saludarte –le respondió a la defensiva.
-Bien, pues ya lo has hecho. Tienes tu ejemplar firmado y estás charlando conmigo. 
-¿Soy yo o te noto algo sarcástico? –le preguntó en un tono defensivo otra vez. 
-¿Sarcástico? ¿Te parezco sarcástico? 
-Estás dolido por lo que sucedió entre nosotros y lo entiendo –comenzó diciendo- Entiendo que…
-Estás equivocada Chloe. No estoy dolido porque te marcharas en busca de una oportunidad laboral mucho mejor que la que tenías. Me dolió que te marcharas sin decir adiós.
-No había tiempo para explicaciones –le dijo como si tratara de justificar su acción.
-¡¿No tenías ni siquiera un minuto para pararte y preguntarme qué opinaba?! 
-Di por supuesto que no vendrías conmigo –le respondió con naturalidad.
-Diste por supuesto –murmuró Max sin poder creer su explicación.
-¿Te habrías venido si te lo hubiera pedido? –le preguntó con un pálpito de temor porque pudiera responderle de manera afirmativa.
-Poco importa ya lo que yo pensara en aquellos días ¿no crees? –le respondió con una media sonrisa mezcla de ironía, mezcla de anhelo.
-Tal vez tengas razón. Ahora ya nada importa. Todo da igual.
Un silencio tenso se adueñó de la situación hasta que Max se acordó de Sandra. 
-Tengo que atender a la prensa en unos minutos –le dijo mirando el reloj.
-Claro, hoy es tu día. ¿Puedo hacerte una pregunta? –Max asintió sorprendido por este hecho.
-¿Hay alguien en tu vida ahora mismo? 
-Ahora mismo estoy escribiendo mi mejor historia. 
-Entiendo. No quiero entretenerte y yo tengo que hacer algunas compras…
-Sí, si no llego a tiempo Sandra me cortará el cuello –le dijo con un gesto divertido.
-¿Tu editora? –le preguntó con un toque de suspicacia e intuyendo que entre ellos había algo, que no sabría describir. Pero que había percibido cuando estaban juntos charlando. La forma de mirarla de Max; el enfado fingido de ella… 
-Sí, está contenta con las ventas, pero reconozco que a veces soy un desastre. 
Chloe asintió mientras recordaba esa faceta de Max cuando estuvieron juntos.
- Me ha gustado verte, Max –fue lo que pudo decirle antes de dar media vuelta y marcharse, sintiendo que era demasiado tarde para ellos. Demasiado tarde para recuperarlo.
Max no dijo nada más sino que se limitó a asentir y a ver como ella abandonaba la cafetería, con su novela en la mano. Respiró hondo y expulsó todo el aire. Cerró los ojos y se sintió aliviado. Subiría a la habitación donde Sandra aguardaría para la entrevista. 
Lo primero que percibió al entrar fue una especie de halo de magia flotando en el ambiente, y el cual se acrecentó al escuchar la voz de Sandra hablando por el móvil. Se quedó ensimismado contemplándola. Su imagen de ejecutiva dura e implacable dulcificada con esa imagen aniñada, que le otorgaban sus gafas. ¿Qué había en ella que le provocara esa extraña sensación cuando la veía? Sandra lo miró y levantando un dedo en alto pidiéndole un minuto. Max se apoyó en el marco de la puerta de la terraza y cruzó los brazos adoptando una pose muy masculina, mientras seguía deleitándose con su visión. 
-¿Se puede saber qué te sucede? ¿A qué vienen esa mirada y esa sonrisa? 
Max se acercó con paso lento mientras Sandra reculaba hasta sentir que la estaba llevando contra la pared. 
-Estoy contento porque acabo de cerrar un libro que tenía pendiente desde hacía tiempo –le dijo provocando en ella el enfado.
-¿Cómo qué…? ¿Has firmado tu nueva novela con otra editorial? ¿Lo has hecho por la cuestión del porcentaje verdad? Eres un… ¿Qué haces? –le preguntó mientras Max le quitaba las gafas, se las guardaba en el bolsillo de su camisa con sumo cuidado y se quedaba mirándola fijamente. 
-¿Alguna vez te he dicho lo preciosa que te pones cuando finges enfadarte?
-¿Cómo que finjo cuando me enfado? ¿Y por qué me has quitado las gafas? –le preguntó entrecerrando sus ojos. No estaba acostumbrada a estar sin éstas.
-En realidad no estás enfadada, Sandra. Por cierto, ¿qué me dijiste de si había pasado la noche de juerga?  –le preguntó mientras los recuerdos de ellos enredados entre las sábanas inundaban su mente. - Ah, y te he quitado las gafas porque sé que no te gusta que te bese con ellas puestas. Siempre protestas porque te empaño los cristales.
La besó con delicadeza sintiendo la suavidad de aquellos labios rojos tan seductores, tan provocativos y tentadores como una jugosa granada. 
-¿Qué hay de esa novela que has cerrado? –le preguntó arqueando su ceja derecha al tiempo que lo rodeaba por el cuello.
-Un viejo libro del pasado.
-¿Tiene que ver con la joven con la que te has tomado un café? 
-No se te escapa una ¿eh? –le dijo sonriendo mientras fruncía el ceño.
-Tengo que velar por mi inversión. No quiero que me lo arrebaten.
- Entonces, ¿qué hay del aumento del porcentaje? –le susurró mientras se inclina de nuevo hacia sus labios, pero ella lo detenía con su mano.
-Podremos sentarnos a negociar, pero te advierto que soy una dura negociante. Y tú deberás esforzarte un poco más –le dijo con un toque no exento de picardía y provocación. 
-Lo sé. Tal vez pueda hacer algo para que te ablandes –le dijo mientras sus manos comenzaban a bajar por su falda. 
-Tendrá que ser más tarde. Es la hora de tu entrevista –le dijo esbozando una pequeña sonrisa de triunfo.
-No importa siempre y cuando me esperes con los brazos abiertos 
Vio como volvía a ponerse las gafas y como le lanzaba una última mirada por encima de éstas bastante reveladora y significativa. ¿Cómo surgió la chispa entre ellos? Nadie sabría responder ni siquiera ellos. ¿Qué les mantenía juntos? Tal vez el hecho de que ella fuera todo lo que él había estado buscando en una mujer. Determinación, seguridad, valentía para afrontar la realidad. ¿Y ella? Quizás el carácter despreocupado de él, su ironía, su facilidad para hacerla rabiar, y muchas otras cosas que era mejor no recordar en ese momento y que lo convertía en un complemento perfecto al suyo. De lo que no le cabía duda a Max, era de que juntos escribirían la mejor novela jamás publicada. 
Sonrió mientras recibía a la periodista y luego dedicaba una mirada cargada de complicidad a Max, pero siempre dentro de un estricto sentido de profesionalidad. Habían acordado que nadie tenía porqué saber lo que había entre ellos.
Elena Knight
Querida amiga:
En esta carta quiero contarte toda la verdad sobre mis sentimientos, que no han cambiado desde el día que te conocí y nos hicimos los mejores amigos. ¿Te acuerdas? Lee atentamente, por favor.
El amor se describe de distintas formas y palabras, pero ninguna es suficiente para abarcarlo todo. Cada persona opina diferente sobre ese sentimiento tan extraño y en ocasiones, doloroso, alegre, desesperante, hermoso, mágico y horrible. El amor nos puede hacer parecer que estamos en las nubes, como tan pronto en un pozo oscuro del que no podemos salir…
Los científicos lo describen como una reacción química, de tus hormonas, con algo de otra persona, se cree que es el olor corporal, pero no es seguro porque cuentan otras cosas como el físico, la personalidad, la voz y la educación. El caso es que "el flechazo" existe biológicamente y no te puedes deshacer de él cuando quieras, te quedas colgado ya está.
 Para una persona enamoradiza es un no tengo ganas de comer, ni de estudiar, ni ganas de hablar con nadie, solo de pensar, hablar y estar con esa persona, la sensación de estar colgada es tan cegadora que aunque te rechacen no sufres, porque cualquier cosa esta bien, duele pero no tanto y se pasa con los meses, pero algo te queda en el cuerpo para siempre. Quisiéramos poder controlarlo, pero no se puede, aparece, te cuelgas de alguien y no ves más allá, ya puede ser un gnomo, un monstruo o un ángel. Vendrá el flechazo  y verás que mal se pasa si no te corresponden y que bien si lo hacen, aunque te quedas atontada en ambos casos. Siempre está el pensamiento positivo que es, el que te rechaza hoy te busca mañana y al revés.
Para una persona que no cree en el amor, que no lo comprende, piensa que eso es de ciegos, acierta porque el amor no entiende ni de edades, ni razas, ni culturas, pero cuando ves a esa persona, la tienes a tu lado, te da igual que se acabe el mundo mientras sigas a su lado, es un sentimiento hermoso cuando lo comprendes y lo sientes. Al enamorarte ya no es la tierra la que te mantiene, sino la persona a la que amas.
 Tal vez no pueda expresar todo el amor que siento por ti en esta carta, porque no es suficiente. 
Yo he acabado cayendo a su embrujo gracias a ti, tú eres esa persona especial a la que mi corazón eligió hace poco tiempo. No quiero comprender lo que siento, no quiero pensar si es lo correcto o no, solo quiero ver tu sonrisa siempre, esa que alegra mis días, con tus tonterías y locuras, pero no me abandones, porque estoy seguro de que no podría soportarlo, ya sentí una vez que te escapas de mi vida y lo pase realmente mal, pensando que no te volvería a estrechar entre mis brazos, pero por alguna razón abriste los ojos y me sonreíste volviendo a enamorarme, tal vez sea amor, tal vez no, a mí solo me importa que sea lo que sea sirva para vivir una vida felices sin dañarnos, sonará pobre pero no hay palabra que exprese mayor sentimiento que un Te quiero y quiero pasar la eternidad contigo.
Tal vez esta carta te deje indiferente o la tires porque no quieras saber nada de mí. Pero yo no estoy con esa chica porque la quiera, sino que mi hermana me pidió que saliera con ella durante el verano, pero no significa nada para mí, te lo digo enserio.
Espero que puedas confiar en mí y que no te alejes, solo te digo que cuando me necesites aquí estaré y cuando quieras que me incorpore al trabajo me avisas, que estaré encantado de volver porque no aguanto más en la gran manzana de Nueva York.
Siempre tuyo y te quiero
Drake Van Derbon

Lou~Carta de Cautha a los humanos,‭ ‬en el día de San Valentín.

‭¿‬Sabes lo que es amar‭?
El amor no es un sentimiento que aflora cuando quieres,‭ ‬sucede.‭ ‬No tiene día ni hora.
No eliges cuando ni como sentirlo.
Reconocerás el amor sin que nadie te lo diga,‭ ‬porque lo percibirás como único e irrepetible
Quizás preferirías que llegue tu príncipe azul montado en un corcel blanco.‭ ‬Tal vez eso no sucederá.
Es posible que el amor te llegue de la mano de alguien como tú,‭ ‬con virtudes y defectos.‭ ‬No intentes cambiarlos,‭ ‬no se trata de eso.
El amor por un hombre es maravilloso.‭ ‬Cambia tus horas,‭ ‬le pone color a la oscuridad.
Ya no importará que te tome la lluvia por sorpresa,‭ ‬que no tengas dinero en tus bolsillos,‭ ‬o que tu día de trabajo haya sido agotador.‭ ‬La razón de tu sonrisa será él.‭ ‬Su alegría será la tuya,‭ ‬su dolor será tu agonía.
No pretendas vivir un cuento de hadas.‭ ‬No existen los hombres ideales,‭ ‬sólo amores correspondidos.
No habrá cupidos‭  ‬para ayudarte.‭ ‬Tú y él,‭ ‬nadie más,‭ ‬luchando por mantener viva la llama de la pasión.
Entonces te empaparás de él,‭ ‬y él se hundirá en ti para formar uno solo.
Sabrás que piensa aunque no articule palabra.‭ ‬Conocerás sus gustos más que tus propios gustos,‭ ‬aunque nunca debes olvidarte de ti.‭ ‬Ten por seguro que su felicidad también depende de la tuya.
Cuando lo vi por primera vez,‭ ‬mi mundo se cernió a Aro.‭ ‬Miré con sus ojos,‭ ‬caminé con sus pasos,‭ ‬besé con sus labios.
Mi cuerpo no responde al amor si no está junto a mí.‭
Mi ser se completa con su ser.
Lucharía por su amor con todas las fuerzas.‭ ‬Convertiría lo imposible en posible,‭ ‬porque la única razón es que mi felicidad está unida a la suya.
No puedo estar dichosa si Aro no lo está.
Entonces,‭ ‬te pregunto.‭ ‬A ti que eres humana,‭ ‬que paseas bajo el sol sin ocultarte,‭ ‬que tu corazón late.
‭¿‬Sabes lo que es amar‭?
Amar es buscar el brillo de tu iris en sus ojos.‭ ‬Es percibir el calor apenas se acerca.‭ ‬Es sonreír casi sin motivo.
El amor te transforma,‭ ‬te hunde,‭ ‬te eleva.‭ ‬Te salva.
Vivir el amor no se tratará de una cadena interminable de angustias y renuncias.‭ ‬Eso no es amor.‭ ‬Amar es un equilibrio donde las alegrías ocultan las tristezas.
No es penar por el corazón de tu hombre sino acompañarlo.
Ten presente que es una labor día a día,‭ ‬minuto a minuto.‭ ‬Sin embargo no creas que será desgastante.‭ ‬Solo cuídalo,‭ ‬no te dejes estar.
Cuando ese día llegue y tu mundo cambie de la noche a la mañana,‭ ‬disfrútalo.‭ ‬Pelea por él.‭ ‬El destino de dos almas está marcado,‭ ‬como el mío aquella noche en Volterra cuando lo contemplé por primera vez.
Si tienes la dicha de ser correspondida,‭ ‬felicidades.‭ ‬Aunque parezca algo común y cotidiano.‭ ‬Protégelo como un maravilloso milagro,‭ ‬porque nadie posee la seguridad de gozar del amor eternamente‭… ‬Ni siquiera los vampiros.
Humanos‭… ‬Feliz día de San Valentín.

domingo, 10 de febrero de 2013

Novedades concurso San Valentin

Bueno chic@s por ahora solo he recibido cinco relatos para este concurso y éste acaba el día 11 de Febrero, es decir, mañana lunes, yo espero que os de tiempo a enviar vuestros relatos o cartas, mientras yo os dejo aquí los primeros relatos para que los leáis, en cuanto reciba más los subiré.
Besos
Lyd Macan

Rafa Baena "El mejor día"

El día no podía ir peor...
Empezó con la lluvia, que caía haciendo sonar una melodía al tocar las distintas superficies. Odio la lluvia... me produce tristeza desde siempre...
Además, ¿qué hacer en los días de lluvia? No puedes salir con los amigos...
Lee un libro, me decían. Y si, me gusta leer, y es una buena idea para los días en casa, pero aquel día... no me apetecía estar en casa... Algo me decía que tenía que salir...
Así que sin pensarlo mucho me vestí, y me puse las zapatillas de deporte, rompiéndose la izquierda.
-Mierda- exclamé.
Bajando las escaleras, me tropecé con uno de los juguetes de mi hermana pequeña, casi rompiéndome el cuello.
-¡María! ¡Ten más cuidado con tus cosas, leche!
Desayuné un vaso de zumo totalmente rápido (tan rápido que casi me atraganto) y salí a la calle con el paraguas abierto.
A los 10 pasos dejó de llover... Solté una maldición.
Desde siempre había tenido muy mala suerte... pero aquel día me estaba superando...
Pero quizás fue esa mala suerte y esa facilidad para los problemas lo que hizo que aquel día mi vida mejorase por completo.
Os contaré un poco...
Desde que la conocí, hace 6 años, estaba enamorado de Helena, una compañera de clase. Pero ella no me hacía ningún caso. Siempre prefería irse con los chulitos de clase, los más musculosos, los "tíos buenos", en otras palabras...
En estos 6 años, quizás si hubiera intercambiado alguna palabra con ella, pero nunca le comenté nada, aunque seguro que ella lo sabría (seguro que notaría mi voz ronca, mis piernas temblonas, etc)
Bueno el caso es que los que eran los chulos de clase, lo seguían siendo, pero ahora, además, eran unos verdaderos cabrones...
Aprovechaban cualquier oportunidad para golpear a cualquiera... y cualquiera solía ser yo.
Ella... seguía siendo guapa, sí, pero era muchísimo más que nunca: una hermosa melena azabache hasta la cintura, unos ojazos verdes, enormes, un hermoso cuerpo...
Y además una gran simpatía, una inteligencia abrumadora y una hermosa sonrisa.
Bueno el caso es que cuando me vieron los chulos de clase, se rieron de mí (cosa que ya era normal, de hecho), pero como siempre, agaché la cabeza y me largué.
Me crucé con Helena, me sonrió, casi me caigo al suelo al ver eso...
Conseguí a duras penas devolverle la sonrisa y siguió de largo.
Todo pudo terminar ahí. Una sonrisa y adios muy buenas.
Pero el destino es caprichoso.
El destino reservaba algo para mí aquel día.
Justo entonces ellos empezaron a decirle cosas, cosas horribles, ella empezó a decir que la dejaran en paz, pero ellos no callaban. Entonces ella soltó un grito.
Me giré.
La habían rodeado, y uno de ellos la sujetaba, mientras los otros dos la besaban y tocaban...
Una rabia enorme se apoderó de mí, nunca me había sentido como aquel día.
Empuñé el paraguas como una espada, corrí hacia ellos y golpeé con todas mis fuerzas al que sujetaba a mi Helena.
Lo bueno: la soltaron.
Lo malo: recibí una paliza en la que fui ingresado 3 semanas...
Pero no pasa nada. Porque el que empezó siendo el peor día de mi vida, se convirtió en el mejor...
Helena no se separó de mí en todo aquel tiempo... Por fín fui capaz de hablar con ella, hablar bien, con palabras claras.
Y no sabéis lo mejor: le gustaba a Helena desde todo el tiempo...
Desde entonces, salgo con ella, y llevamos 7 años juntos. Hoy le propondré matrimonio.
No subestiméis los días... Porque el que empieza siendo el peor día de tu vida, en un momento puede convertirse en el mejor.
Daniel de Culla. Cartas de amor.

Concurso San Valentín

Mi precioso amor de Daniel,

Esta es mi oportunidad de decirle al mundo lo afortunada que soy de haber encontrado un hombre increíble como tú. Me dirijo a usted esta carta para demostrar el aprecio de todas las cosas que has sido para mí, y me has mostrado. Gracias por amarme ninguna manera alguien ha intentado alguna vez. Gracias por conocer todas las pequeñas cosas que significan mucho para mí. Gracias por entender que tú y yo necesitamos tiempo para divertirse juntos, hacer el amor, hablar y pasar tiempo juntos. Por todo lo que son, y significas para mí y todo lo que estoy haciendo porque estás en mi vida ... gracias mi querido Daniel!
Haré cualquier cosa que pida, siempre y cuando te prometo que nunca me dejes. Sin ti, mi corazón parece vacía e inútil. Te necesito, te quiero, y te amo, y como en toda mi vida y más allá.
Por favor, necesito que me ayudes con 300 dólares de Estados Unidos para que me acercara. Realmente necesito conocerte ahora por la gracia de Dios. Por favor, me aseguro de que yo pueda darle los detalles que utilizará para mandarme el dinero. Estoy orando por sus buenas noticias.
Atentamente,
Xena

Mi querido Daniel,

Te quiero más y más con cada día que pasa. Y eso me alivia saber que cuando se acerca mañana, que yo te amo más que ayer y mañana será más que hoy. Mi amor por ti no se puede medir sólo con palabras como "amor" no es totalmente expresar mis verdaderos sentimientos por ti. Cuando pienso en el amor que me recuerda a los milagros de la vida que sólo Dios puede producir. Al igual que las hermosas puestas de sol y los sonidos de la madre naturaleza que calman nuestros corazones y nos recuerdan de algo más grande de lo que podemos imaginar, en el que dos corazones se entrelazan y se convierten en uno. Como dos pájaros en amor que vuelan en armonía y parecen bailar con la gracia de Gene Kelly y la inocencia de un niño. Tú y sólo tú me has dado tanta esperanza y me han hecho comprender el verdadero significado de la vida. El verdadero significado de la forma en que un hombre debe tratar a una mujer y las verdaderas maravillas de por qué estamos aquí. Daniel, por favor acepte mi corazón como el suyo propio y escuchar el ritmo de dos corazones que laten como uno solo. Este es mi voluntad y mi razón de vivir, porque sin ti yo se derrumbaría al polvo. Ahora sé que los sueños de esa alma gemela verdadera es verdaderamente real y hasta ahora sólo había un cuento de hadas. Gracias por darme la oportunidad de darse cuenta de que no sólo hay un Dios, pero Él obra de maneras tan hermosas. Te extraño mucho y te necesito en mi vida. Por favor, que me ayude económicamente para que pueda venir y encontrarse con usted inmediatamente. Por favor, necesito su ayuda para hacer de este un sueño hecho realidad.
Amaré siempre y para siempre, Xena
Duele amar a alguien y no ser correspondidos,
pero lo que es más doloroso es amar a alguien
y nunca encontrar el valor para decirle a esa
persona lo que sientes.
Tal vez Dios quiere que nosotros conozcamos a
unas cuantas personas equivocadas antes de
conocer a la persona correcta, para que al fin
cuando la conozcamos, sepamos ser
agradecidos por ese maravilloso regalo.
Una de las cosas más triste de la vida es
cuando conoces a alguien que significa todo
y sólo para darte cuenta que al final no era
para ti y lo tienes que dejar ir.
Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra
puerta se abre, pero algunas veces miramos
tanto tiempo a aquella puerta que se cerró,
que no vemos la que se ha abierto frente a
nosotros.
Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta
que lo perdemos, pero también es cierto que no
sabemos lo que nos hemos estado perdiendo
hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro
de que te amaran de regreso, pero no esperes que
te amen de regreso; sólo espera que el amor
crezca en el corazón de la otra persona, pero si
no crece sé feliz por que creció en el tuyo.
Hay cosas que te encantaría oír que nunca
escucharás de la persona que te gustaría que te
las dijera, pero no seas tan sorda(o) para no oírlas
de aquella que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía quieres tratar.
Nunca te des por vencida(o) si sientes que
puedes seguir luchando. Nunca le digas a
una persona que ya no la amas si no puedes
dejarla ir.
El amor llega a aquel que espera, aunque lo
hallan decepcionado, a aquel que aun cree,
aunque haya sido traicionado.
A aquel que todavía necesite amar, aunque antes
haya sido lastimado, y a aquel que tiene el coraje
y la fe para construir la confianza de nuevo.
El principio del amor es dejar que aquellos que
conocemos sean ellos mismos, y no tratarlos de
voltear con nuestra propia imagen, porque
entonces sólo amaremos el reflejo de nosotros
mismos en ellos.
No vayas por el exterior, este te puede engañar,
No vayas por las riquezas, porque aun eso se pierde.
Ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan
sólo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille.
Espero que encuentres a aquella persona que te
haga sonreír.
Hay momentos en los que extrañas a una persona
tanto que quieres sacarlo de tus sueños y abrazarlos
con todas tus fuerzas.
Espero que sueñes con ese alguien especial,
Sueña lo que quieras soñar; Ve a donde quieras ir;
Sé lo que quieras ser; Por que tienes tan solo una
vida y una oportunidad para hacer todo lo que
quieras hacer.
Espero que tengas:
suficiente felicidad para hacerte dulce,
suficientes pruebas para hacerte fuerte,
suficiente dolor para mantenerte humana(o),
suficiente esperanza para ser feliz
y suficiente dinero para comprar regalos.
Las personas más felices no siempre tienen lo
mejor de todo; solo sacan lo mejor de todo lo
que encuentran en su camino.
La felicidad espera por
aquellos que lloran,
aquellos que han sido lastimados,
aquellos que buscan,
aquellos que tratan.
Porque sólo ellos pueden apreciar la importancia
de las personas que han tocado sus vidas.
El amor comienza con una sonrisa, crece con un
beso y muere con una lágrima.
La brillantez del futuro siempre será basado en
un pasado olvidado.
No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir
tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón.
Cuando naciste, tu llorabas y todos alrededor
sonreían, vive tu vida de forma que cuando
mueras tu sonrías y todos alrededor lloren.
Tuya siempre,
 Xena 

El crepúsculo de los enamorados Polanco
              Ahora. No enciendas la luz.

     Tienes razón, quiero oscuridad. Oscuridad eterna.
ñ     No quiero salir de la habitación. Me da miedo.
ñ     Yo tampoco quiero salir. Estoy bien aquí. A tu lado.
ñ     No saldremos. Así no podrán hacernos daño.
ñ     Sí, no podrán separarnos nunca.
ñ     Estas temblando.
ñ     Sí.
ñ     Tienes los pies helados.
ñ     Sí, caliéntamelos.
ñ     Claro.
ñ     Quisiera poder parar el tiempo y que no dejara nunca de sentir lo que siento en este momento.
ñ     Que se pare el mundo que quiero bajar, para poder estar siempre contigo.
ñ     Te amo más que a mi vida.
ñ     Lo sé. Yo también. No quiero perderte.
ñ     No me vas a perder, me vas a ganar. Para siempre.
ñ     Me encanta como me haces el amor. Es tan dulce.
ñ     Eres tú… tu piel… su simple roce me conmueve. Quisiera llorar de felicidad.
ñ     Llora cariño. Desahógate.
ñ     Estamos embriagados de amor. Borrachos perdidos. No puede haber nada mejor.
ñ     No, no lo hay.
ñ     ¿Qué haces?
ñ     Encender una vela.
ñ     Sí, me gusta.
ñ     No quiero salir de aquí. Quiero confundirme con tu cuerpo entre las sábanas.
ñ     Contigo.
ñ     Contigo.
ñ     Dame un beso.
ñ     Dame cien.
ñ     Dame mil.
ñ     Sí.
ñ     Sí.
ñ     ¿Y los demás?
ñ     Lo entenderán.
ñ     ¿Escribiste la nota?
ñ     Sí, la dejé pegada a la televisión. Así, seguro que la ven.
ñ     Sí, nos quieren y lo comprenderán.
ñ     No me importa, solo me importas tú.
ñ     No quiero dejar de amarte, ni amar a otra, ni enfadarme, ni echarte en cara todo lo que hago por ti, ni olvidar tus senos, tus besos…
ñ     No. Por eso estamos obligados a congelar nuestro amor para que este dure para siempre.
ñ     Sí. Cuando está en su punto más álgido.
ñ     Nunca jamás te voy a querer más que ahora y no quiero quererte menos.
ñ     Ahora es cuando estoy más enamorado de ti.
ñ     Quiéreme mucho.
ñ     Siempre te querré.
ñ     No te abandonaré.
ñ     Lo sé.
ñ     Este es el momento que buscábamos.
ñ     ¿Por qué lloras?
ñ     Porque soy más feliz que en toda mi vida.
ñ     Estás muy guapa.
ñ     Toma. Esta es para ti.
ñ     Y esta para ti.
ñ     Quiero que seas tú quien lo haga.
ñ     Yo te lo hago a ti.
ñ     Y tú me lo haces a mí.
ñ     Adelante.
ñ     Sí.
ñ     No me dolerá, ¿verdad?
ñ     No, solo te dormirás en mis brazos.
ñ     Y tú en los míos.
ñ     Bésame.
ñ     Abrázame.
ñ     Ya va.
ñ     Sí. Ya lo siento.
ñ     Te quiero.
ñ     Siempre juntos.
ñ     Pégate a mí.
ñ     Búscame allá donde esté.
ñ     Te encontraré.
ñ     Amor mío.
ñ     Mi vida.
ñ     Para siempre.
ñ     Juntos.

Me quedo para siempre Jotadé

Gema salió disparada de su habitación cuando oyó como el timbre de su casa sonaba insistentemente. No esperaba visita, bueno sí, pero de nadie especial en realidad. Bajó corriendo, tan rápido que casi se choca con su hermana pequeña y la tira  escaleras abajo. La esquivó a una velocidad de vértigo, dio un salto en los tres últimos escalones y aterrizó en la puerta de golpe. Abrió. Un hombre gordinflón vestido de uniforme azul esperaba impacientemente en la puerta sosteniendo un paquete en sus manos. Parecía tener prisa así que sin decir ni mu Gema lo cogió, firmó y dejó que el hombre se marchara.
Volvió a su habitación y se sentó en la cama. Ella había estado esperando ese paquete desde hacía un mes ya y necesitaba abrirlo. Tenía demasiadas ganas de saber cómo le iba a él en París, la ciudad del amor. Por un momento dudó en abrirlo, había algo que la echaba para atrás, que la frenaba ¿y si todo era malo? ¿Y si no había nada? ¡Imposible! Él nunca mandaría una caja vacía, el no mandaría una caja mala, llena de noticias malas….la abrió. Estaba muy bien forrada en papel de terciopelo azul, olía a rosas, sin duda la había perfumado con algo, era suave, dulce, bonita…dentro de ella un sobre y otra caja un poco más pequeña pero no menos bonita que la anterior.

Una carta, ella sabía lo mucho que a él le gustaba escribir, se le daba bien, eso estaba claro. Siempre había intentado convencerle en que publicara sus obras y relatos, pero él, tan testarudo como siempre, no la hacía caso “soy malo en esto” decía siempre y ella para hacerle callar le daba un beso en sus carnosos labios. Pasados varios segundos mirando el papel se dispuso a leer.
Querida Gema:

“Espero que hayas recibido esta carta pronto, no quiero esperar mucho a recibir tu respuesta. ¿Te gusta el papel? Bien bonito, lo elegí pensando en ti y lo perfumé con olor a rosas, como a ti te gusta. Te echo de menos, no sé como llevo aguantando casi seis meses en este país sin verte, sin tocarte, sin saber apenas de ti, es algo que me mata. Odio no tener teléfono ni ordenador, aquí en el internado no nos dejan tener de esas cosas ya lo sabes, te prometo que cuando lo consiga tú serás la primera persona a la que llamaré. Quiero que tu voz sea la primera en oír de todas. Las demás me dan exactamente igual.
Aquí hace buen tiempo, un poco de frío quizás y más aún si tu no estas, si no me abrazas, si no estás conmigo, los dos… aquí…me gustaría, me encantaría que ambos camináramos por las calles de París, de la mano, abrazándonos, yo cogiéndote de vez en cuando en volandas para sacarte una sonrisa como siempre. Tu sonrisa, odio no poder verla, y saber o pensar que algún otro te la puede estar sacando y yo estando aquí….me enfada, me cabrea, me agobia, no puedo con ello. No se si aguantaré mucho tiempo más aquí, me he dado cuenta de que te necesito a mi lado, enserio. Sabes que yo no soy mucho de mostrar mis sentimientos, pero esta claro, tú lo has conseguido aún estando a miles de kilómetros de mí, aún estando en ciudades y países distintos.
¿Sabes? Deberías venir un día y visitar la Torre Eiffel, es tan bonita como tú, bueno tu más. No me llames cursi, es lo que siento en cada momento. Cuando vengas te prometo que daremos un paseo por el Sena, en barco ¿te parece? Espero que me digas que sí. Y luego una cena muy romántica en las callejuelas de la ciudad, si quieres damos un paseo en carruaje, de esos que llevan los caballos a los enamorados, visitando cada rincón de París, cada esquina…

Por lo demás bien, el idioma aún me cuesta un poco pero creo que lo voy controlando con el tiempo. A todo esto, ¿pensabas que me había olvidad? Seguro que sí, seguro que estabas pensando “este idiota no se acuerda…” te equivocas. Felices 18 Emma, me gustaría estar contigo en un día tan especial. Si la carta ha llegado tarde lo siento, sabes que no es mi culpa pero cuando abras la cajita encontrarás tus regalos. Sé que te mereces más, incluso más de lo que yo pueda darte, pero te prometo que lo intentaré todo, hasta dejarme la piel.
¿Tu que tal todo? ¿La familia bien? Seguro que sí, teniendo una hija como tú seguro que tus padres están más que orgullosos de ti, yo también, ya me contaste en la anterior carta que te habían aceptado en un curso en verano de Fotografía, me alegro corazón , para verano espero estar allí y no soltarte más
Espero no aburrirte mucho con esta pedazo carta, bueno, tampoco muy larga, la verdad es que aquí no tengo mucho tiempo, pero intento sacarlo siempre para escribirte todo esto, para la chica de mis sueños. Espero que no me hayas olvidado, no podría perdonármelo, habría sido todo culpa mía, por haber decidido marcharme, por alejarme de ti…bueno, no quiero ni pensarlo, solo quiero que me quieras, tanto como yo te quiero a ti.
Gema es tarde, tengo que dejar de escribir aunque estaría dispuesto a hacerlo durante muchas más horas, tengo que seguir con las clases, espero cuanto antes tu respuesta. Te amo, más que a nada en este mundo y recuerda, estando lejos o cerca, donde quiera que esté, soy tuyo, tú mía y aunque no lo creas…estoy junto a ti. Cuando veas la luna brillar significará que estoy pensando en ti, bueno, solo pienso en ti cuando respiro…Mi vida, suerte.”
Miguel

Gema dejó de leer cuando la carta había terminado. Las lágrimas se le salían y recorrían sus mejillas lentamente. Era un cielo, le quería demasiado, le amaba con todo su corazón…y no quería que estuviera tan lejos, no quería perderle. 

Siguió sus instrucciones y abrió la segunda cajita secándose las lágrimas con la manga. Había un marco con una foto y un papel un poco doblado. El marco era precioso con una foto de los dos del verano pasado, en la playa, felices, sin preocupaciones. Besó el cristal y lo dejó en la mesilla de noche junto a su cama. Después cogió el papel doblado y lo abrió.

Se quedó atónita, en shock, no sabia que decir ni hacer, temblaba, le temblaba todo el cuerpo. Él era increíble. Eran cuatro billetes a Paris ¿cuatro? Ella solo era una, como mucho usaría dos, uno de ira y otro de vuelta… ¿y los otros dos? A lo mejor quería Miguel ver a su cuñadita de diez años…no, seguía sin entenderlo pero aún así le encantó todo. Iba a ir a Francia.

De repente comenzó a sonar algo en su ventana, alguien tiraba piedrecitas a ella haciendo soniditos. Se asomó. Allí estaba, Miguel, como el primer día, tan guapo como siempre. Él al ver que le había visto entró en su casa y se oyó como subía las escaleras hacia su cuarto. Y allí se encontraron, los dos, tras seis meses separados. Las lágrimas seguían saliendo de los ojos de Gema y él la dio un abrazo enorme que casi la deja sin respiración. Después los dos se fundieron en un beso.

-Te prometí que un día iríamos a París y aquí están los billetes –Dijo –Pero no vamos a quedarnos, tenemos billetes de vuelta –Gema no lo entendió –Gema, vengo para quedarme, para siempre.

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...