viernes, 15 de febrero de 2013

Novedades #2 San Valentin

Perdonen por la tardanza pero tuve mucho jaleo esta semana y no pude publicar a tiempo, mis disculpas  aquí os dejo los últimos relatos que he recibido espero que los disfruten y voten los que mas les gusten de las dos entradas. Besos
PD: votad en la entrada o en el lateral :)

Vibrato y Arpegio

Puedas aconsejarme
Se me va de las manos
Mi fuerza hasta helarme
Temo no encontrar
Nunca lo que busco, llorar
Cada noche, el deporte favorito. Mamá,
Tus sabias palabras ayudaban
Pero no decían la verdad
¿Por qué el amor tarda
Tanto tiempo en llegar
Personas sin merecerlo lo viven a diario
Mientras yo, cada vez más solitario
Y estar solo jode mucho, quiero saber
Como es besar coger de la mano y sentir su piel
¿y, por qué los capullos se las llevan a todas?
Se ve que lo bueno está fuera de moda
Esta es ahora tu realidad
En la que cada noche te abriga la soledad
La verdad, es que no hay res puesta para eso del amor
Solo se que es una emoción
Una combinación de alegría, locura y dolor
El olor de la felicidad te parece lejano
Pero algún día irás caminando junto a ella de la mano
Hermano, se que crees que lo digo por animarte
Pero se que ahí fuera existe esa chica que desea encontrarte
Realmente no se cuanto tiempo tendrás que esperar
Pero imagino que la espera merecerá la pena
Que pronto estarás con ella y sus labios besar
Y pensar que es lo mejor que te ha pasado en la vida
Saber que en la estación de tu corazón
Tendrá hora de llegada pero no de salida.
Algo inesperado~Kike
Algo inesperado
Enrique García Díaz
-Max, ¿estás preparado? –le preguntó la mujer de pelo corto, castaño y ojos color miel mientras lo miraba por encima de la montura roja de sus gafas. Parecía inquieta por saber cómo se comportaría. Y eso que no era la primera vez que presentaba una de sus obras.  
Max levantó la mirada de los papeles que tenía en sus manos para posarse en ella al tiempo que le dedicaba una sonrisa burlona, y hasta cierto punto podría decirse que sexy. No creía que se lo estuviera preguntando en serio. 
-A ver si te he entendido Sandra. ¿No me estarás preguntando si tal vez estoy nervioso, verdad? Porque no es la primera vez que presentamos una de mis obras –le aclaró empleando un tono de voz ronco cercano al susurro mientras se inclinaba sobre su editora permitiéndola impregnarse de su nueva fragancia. Sandra dibujó un mohín de desacuerdo con sus carnosos labios pintados a juego con sus gafas. Sandra, editora del sello romántico Tenderness, era una mujer joven emprendedora y con las ideas muy claras en el mundo editorial. Y ahora mismo toda su atención se centraba en lo que verdaderamente importaba. La presentación del libro. 
-Ya sé que no es tu primera vez  –le respondió con algo de mal humor en su voz, como si le molestara que él pudiera pensar eso.
-Pero…
- Pero si te lo preguntó porque te llevo observando un rato y me parece que estás… ¿ausente? ¿Has estado de juerga toda la noche? –le preguntó mientras su rostro risueño reflejaba ahora cierto recelo por este hecho.
Max la miró con cara de sorpresa, o tal vez como si se sintiera ofendido por aquel comentario. “¿Me tomas el pelo? Pareció expresar con sus gestos. ¿Yo? ¿Yo de juerga hasta altas horas de la madrugada?”
-Te conozco, y sé cuales son tus gustos. Eres bueno escribiendo, nunca lo he puesto en duda y eso te permite seguir con nosotros pese a haber desaparecido más de dos años –le recordó bajando la voz mientras apretaba uno de los ejemplares de su nueva novela contra el pecho de él para que lo cogiera.- De hecho te hemos esperado durante tu larga ausencia. No lo olvides. 
-Sabes tan bien como yo que últimamente no he estado especialmente inspirado.
-No te lo discuto, pero no esperaré a que me dediques un poco de tu tiempo. Te abrimos las puertas y…
- Y os lo agradezco. Es más, creo que te lo sigo agradeciendo ¿no? –le dijo esbozando una sonrisa de complicidad con Sandra, quien no sólo no negó sus palabras, sino que sintió el rubor en sus mejillas por ese comentario.- Además reconoce que las ventas son extraordinarias.
-No eres el único que factura grandes cantidades de dinero aquí –le cortó con una mirada y un tono que dejaron clara cual era la postura de la editorial. 
-Deberías relajarte. Por cierto ¿quieres que te lo dedique? –le preguntó alzando el libro en alto mientras sonreía como un cínico. 
La mirada de Sandra fue suficiente para que entendiera cual era su respuesta. Max no dijo nada más al tiempo que levantaba sus manos como si pidiera una tregua, o en verdad se estuviera rindiendo. 
-Vale, vale. Mensaje captado –le dijo bajando las manos en señal de rendición.
-Vamos. Es la hora 
El anuncio de la presentación y salida al mercado editorial de la nueva novela de Max Delacroix había congregado a numerosa gente. Max escuchó atentamente el discurso de Sandra presentando la novela, la preguntas de algunos curiosos, o las risas y comentarios acerca de ésta. Su mirada recorría los rostros de las personas que se habían dado cita para recibir su ejemplar firmado. Por un instante sus ojos se detuvieron más de lo normal en un sector del público. Alguien parecía haber captado su atención y sin saber como ni porqué sintió un extraño pálpito. Pero justo entonces Sandra le dio paso para que contara a todos los presentes por qué había estado apartado tanto tiempo sin publicar nada. Max sonrió agradecido e intentó en todo momento volver a localizar aquella mirada que destacaba claramente del resto. Capeó lo mejor que pudo las preguntas de la prensa y de algún que otro curioso e incluso se permitió hacer alguna broma con esos comentarios.
Sandra respiró aliviada cuando por fin se dio por concluida la presentación. Miró de soslayo a Max intentando averiguar que diablos le pasaba por la cabeza. Éste le devolvió la mirada, pero ahora no parecía ausente como al principio, sino más bien, cargada de preocupación. Ni siquiera le sonrió, o le gastó una de sus bromas habituales, sino que permaneció en silencio en su sitio aguardando el turno de firma de ejemplares.
-¿Puedo saber a qué viene esa cara? 
-Cansancio –le dijo esbozando una de sus sonrisas seductoras al tiempo que le guiñaba un ojo.- Por cierto… estás preciosa.
Sandra lo miró desconcertada por aquel cumplido, y sintió que su rostro reflejaba con claridad la subida de temperatura repentina que estaba experimentando su cuerpo. Puso sus ojos en blanco mientras le tendía un bolígrafo a Max para que firmara los ejemplares.
-Procura centrarte en lo que haces. Ya hablaremos después.
Max sacudió la cabeza sonriendo de manera cínica mientras veía a Sandra alejarse caminando sobre sus zapatos rojos de tacón. Sí, definitivamente Sandra sabía contonear sus caderas al andar como ninguna mujer que él conociera. Su falda estrecha de color oscuro y su camisa en color rojo a juego con la montura de sus gafas… ahora que lo pensaba, nunca la había visto mal conjuntada, ni siquiera uno de sus cabellos estaba fuera de sitio. Cambió de pensamiento en el preciso instante que la primera seguidora de sus novelas le entregaba su ejemplar para que se lo dedicara. Max sonrió complacido y procedió a firmarla. El rato pasó rápido hasta que le llegó el turno a la última persona. Ni siquiera se había percatado de ello, tan metido como estaba en su papel de firmar ejemplares. La mujer deslizó el libro por la mesa hasta que Max lo cogió. De una manera mecánica lo firmaba y después lo entregaba mirando a los ojos a la persona mientras esbozaba una de sus mejores sonrisas. 
-¿A quién va dedicado?
- A Chloe 
Su mirada se quedó fija en la página, donde estampaba su dedicatoria y su firma. La levantó para dejarla suspendida en aquel para de ojos oscuros que lo miraban con curiosidad. Sandra miraba intrigada a aquella mujer de cabellos morenos rizados, y rostro de trazos finos. ¿Se conocían? ¿Quién era? Sintió una punzada de celos que no supo como explicar, y recompuso su gesto desechando cualquier pensamiento absurdo. Desde hacía más de un año estaba viviendo la mejor etapa de su vida en todos los sentidos. Profesional y sentimental. No había motivo para sembrar de dudas esos dos caminos. 
-¿Vas a dedicarme el libro o te vas a quedar con el bolígrafo suspendido en alto? 
Max sonrió tímidamente percatándose de este gesto. Llevaba prácticamente toda la tarde firmando ejemplares con las más diversas dedicatorias, y de repente, no sabía qué escribirle. Tal vez se le hubiera terminado el repertorio que había preparado para la ocasión; o tal vez no fuera capaz de encontrar una adecuada a ella. Sintió un escalofrío recorriendo su espalda al pensarlo. Cuando recordó ciertos momentos tan lejanos que el tiempo pareciera haberlos difuminado hasta convertirlos en meras sombras. Pequeñas pinceladas de algo que en su momento fue el lienzo más hermoso jamás pintado. Garabateó algunas palabras y tras cerrar el libro se lo entregó. Sintió sus dedos rozarse con los de él. Su tacto suave que desencadenó mil y un recuerdos vividos. Aventuras y situaciones que ahora parecían querer volver a aflorar. Chloe lo encontró cambiado, aunque no había perdido ni un ápice de su atractivo. Es más, creía que incluso éste se había acentuado con el paso del tiempo. Se mostró indecisa, nerviosa cuando él le entregó el ejemplar firmado. No esperaba que su presencia le produjera ningún tipo de reacción, de sensación. Pero en cambio…
-¿Tienes tiempo para tomar un café? 
-Claro. Si quieres podemos vernos en la cafetería de este mismo hotel. 
-¿En veinte minutos? 
-Veinte minutos serán suficientes para acabar de recoger. 
Había tenido ese presagio, el de que algo inesperado sucedería ese día mientras observaba detenidamente a la gente durante la intervención de Sandra. Se quedó sentado unos instantes fingiendo hacer tiempo para recoger todo; pero en verdad estaba pensando en Chloe y en como su presencia lo había descolocado por unos momentos. Momentos en los que no había sabido como reaccionar. 
Los tacones de los zapatos de Sandra repiqueteaban sobre el suelo mientras se acercaba a él. Lo vio meditabundo, como si no supiera qué hacer. La visita de la última mujer parecía haberle afectado pero no sabía por qué hasta que punto. ¿Se conocían de antes? 
-¿Todo bien? –le preguntó con un tono neutro en su voz. No quería preguntarle por la mujer ya que no quería parecer demasiado interesada en su vida privada y pasada. 
-Sí, claro. Vamos, admite que soy el que más vende. 
Sandra puso los ojos en blanco ante tal comentario. Y lo apartó empujándolo levemente con sus manos.
-La verdad… no ha estado mal. Si llega a durar un poco más hubiéramos tenido que ir a por más ejemplares a las oficinas; o a algunas librería cercana –le comentó mientras lanzaba una mirada a los ejemplares restantes.- El acto se ha alargado más de lo normal. Oye, por cierto, dentro de media hora tenemos una recepción a solas con la prensa en tu habitación. ¿Te acuerdas, verdad? De la revista Tiempo de Romance. Tu regreso ha sacudido el panorama literario, así que ya sabes…-le dijo advirtiéndole de lo que ello suponía. 
-Bien, pero ahora he de ver a alguien –le dijo abriéndose paso hacia el bar del hotel.
Sandra lo sujetó por el brazo deteniéndolo y obligándolo al mismo tiempo a volverse hacia ella. Sus miradas se encontraron por un breve espacio de tiempo. La de ella quería averiguar qué estaba pasando con él; la de él parecía estar vacía.
-Sólo será cuestión de quince minutos. Estaré contigo a tiempo ¿de acuerdo?
-Cómo se te ocurra llegar tarde….
Max sonrió de manera cínica.
-¿Quieres que te recuerde otra vez las ventas de esta tarde? Ah y por cierto, deberíamos renegociar el contrato de mi próxima novela –le dijo mientras tomaba su mano, la volteaba y le dejaba un regalo en forma de beso sobre su muñeca, que aceleró su pulso hasta cotas insospechadas.
-Será… ¿un aumento? ¿Es que no tiene suficiente con lo que gana? –se preguntó mientras cruzaba sus brazos sobre el pecho y entrecerraba sus ojos viendo como desaparecía camino del bar. 

Chloe no se percató de su presencia ya que permanecía absorta en la lectura. 
-Parece que te he interrumpido.
-Oh, nada de eso. Sólo la estaba leyendo por encima –le dijo mientras la cerraba y pasaba la mano por la portada.- Me gustó tu dedicatoria, en serio. No sabía que hubieras vuelto a escribir.
-Fue algo que surgió de repente. 
-Pues para serlo… te has convertido en uno de los escritores que más vende con tus dos últimas novelas –le dijo entusiasmada con esa idea formando un arco con sus cejas.
-No puedo quejarme, es verdad. La suerte me sonríe.
-Diría que es algo más que suerte. Sabes captar los sentimientos que hay en una historia de amor –le dijo mientras los recuerdos la golpeaban provocando en su pecho un golpe fuerte y seco.
-No creas todo lo que cuento –le dijo rompiendo mientras señalaba la novela.
-En este caso me lo creo –le dijo levantando la mirada para dejarla suspendida en el rostro de Max como si buscara algo. Un rastro que durante mucho tiempo estuvo ahí, sólo para ella. Pero que ahora parecía haber desparecido. 
-¿Estás de paso en la ciudad?
-No. La filial me ha trasladado a trabajar aquí.
-¿Debería felicitarte entonces? 
-Puedes hacerlo si quieres. ¿Y tú? 
-Hemos venido presentar el libro. Mañana me marcho.- Hubo un tenso silencio cuando se lo dijo.- Qué quieres Chloe?
-Sólo quería saludarte –le respondió a la defensiva.
-Bien, pues ya lo has hecho. Tienes tu ejemplar firmado y estás charlando conmigo. 
-¿Soy yo o te noto algo sarcástico? –le preguntó en un tono defensivo otra vez. 
-¿Sarcástico? ¿Te parezco sarcástico? 
-Estás dolido por lo que sucedió entre nosotros y lo entiendo –comenzó diciendo- Entiendo que…
-Estás equivocada Chloe. No estoy dolido porque te marcharas en busca de una oportunidad laboral mucho mejor que la que tenías. Me dolió que te marcharas sin decir adiós.
-No había tiempo para explicaciones –le dijo como si tratara de justificar su acción.
-¡¿No tenías ni siquiera un minuto para pararte y preguntarme qué opinaba?! 
-Di por supuesto que no vendrías conmigo –le respondió con naturalidad.
-Diste por supuesto –murmuró Max sin poder creer su explicación.
-¿Te habrías venido si te lo hubiera pedido? –le preguntó con un pálpito de temor porque pudiera responderle de manera afirmativa.
-Poco importa ya lo que yo pensara en aquellos días ¿no crees? –le respondió con una media sonrisa mezcla de ironía, mezcla de anhelo.
-Tal vez tengas razón. Ahora ya nada importa. Todo da igual.
Un silencio tenso se adueñó de la situación hasta que Max se acordó de Sandra. 
-Tengo que atender a la prensa en unos minutos –le dijo mirando el reloj.
-Claro, hoy es tu día. ¿Puedo hacerte una pregunta? –Max asintió sorprendido por este hecho.
-¿Hay alguien en tu vida ahora mismo? 
-Ahora mismo estoy escribiendo mi mejor historia. 
-Entiendo. No quiero entretenerte y yo tengo que hacer algunas compras…
-Sí, si no llego a tiempo Sandra me cortará el cuello –le dijo con un gesto divertido.
-¿Tu editora? –le preguntó con un toque de suspicacia e intuyendo que entre ellos había algo, que no sabría describir. Pero que había percibido cuando estaban juntos charlando. La forma de mirarla de Max; el enfado fingido de ella… 
-Sí, está contenta con las ventas, pero reconozco que a veces soy un desastre. 
Chloe asintió mientras recordaba esa faceta de Max cuando estuvieron juntos.
- Me ha gustado verte, Max –fue lo que pudo decirle antes de dar media vuelta y marcharse, sintiendo que era demasiado tarde para ellos. Demasiado tarde para recuperarlo.
Max no dijo nada más sino que se limitó a asentir y a ver como ella abandonaba la cafetería, con su novela en la mano. Respiró hondo y expulsó todo el aire. Cerró los ojos y se sintió aliviado. Subiría a la habitación donde Sandra aguardaría para la entrevista. 
Lo primero que percibió al entrar fue una especie de halo de magia flotando en el ambiente, y el cual se acrecentó al escuchar la voz de Sandra hablando por el móvil. Se quedó ensimismado contemplándola. Su imagen de ejecutiva dura e implacable dulcificada con esa imagen aniñada, que le otorgaban sus gafas. ¿Qué había en ella que le provocara esa extraña sensación cuando la veía? Sandra lo miró y levantando un dedo en alto pidiéndole un minuto. Max se apoyó en el marco de la puerta de la terraza y cruzó los brazos adoptando una pose muy masculina, mientras seguía deleitándose con su visión. 
-¿Se puede saber qué te sucede? ¿A qué vienen esa mirada y esa sonrisa? 
Max se acercó con paso lento mientras Sandra reculaba hasta sentir que la estaba llevando contra la pared. 
-Estoy contento porque acabo de cerrar un libro que tenía pendiente desde hacía tiempo –le dijo provocando en ella el enfado.
-¿Cómo qué…? ¿Has firmado tu nueva novela con otra editorial? ¿Lo has hecho por la cuestión del porcentaje verdad? Eres un… ¿Qué haces? –le preguntó mientras Max le quitaba las gafas, se las guardaba en el bolsillo de su camisa con sumo cuidado y se quedaba mirándola fijamente. 
-¿Alguna vez te he dicho lo preciosa que te pones cuando finges enfadarte?
-¿Cómo que finjo cuando me enfado? ¿Y por qué me has quitado las gafas? –le preguntó entrecerrando sus ojos. No estaba acostumbrada a estar sin éstas.
-En realidad no estás enfadada, Sandra. Por cierto, ¿qué me dijiste de si había pasado la noche de juerga?  –le preguntó mientras los recuerdos de ellos enredados entre las sábanas inundaban su mente. - Ah, y te he quitado las gafas porque sé que no te gusta que te bese con ellas puestas. Siempre protestas porque te empaño los cristales.
La besó con delicadeza sintiendo la suavidad de aquellos labios rojos tan seductores, tan provocativos y tentadores como una jugosa granada. 
-¿Qué hay de esa novela que has cerrado? –le preguntó arqueando su ceja derecha al tiempo que lo rodeaba por el cuello.
-Un viejo libro del pasado.
-¿Tiene que ver con la joven con la que te has tomado un café? 
-No se te escapa una ¿eh? –le dijo sonriendo mientras fruncía el ceño.
-Tengo que velar por mi inversión. No quiero que me lo arrebaten.
- Entonces, ¿qué hay del aumento del porcentaje? –le susurró mientras se inclina de nuevo hacia sus labios, pero ella lo detenía con su mano.
-Podremos sentarnos a negociar, pero te advierto que soy una dura negociante. Y tú deberás esforzarte un poco más –le dijo con un toque no exento de picardía y provocación. 
-Lo sé. Tal vez pueda hacer algo para que te ablandes –le dijo mientras sus manos comenzaban a bajar por su falda. 
-Tendrá que ser más tarde. Es la hora de tu entrevista –le dijo esbozando una pequeña sonrisa de triunfo.
-No importa siempre y cuando me esperes con los brazos abiertos 
Vio como volvía a ponerse las gafas y como le lanzaba una última mirada por encima de éstas bastante reveladora y significativa. ¿Cómo surgió la chispa entre ellos? Nadie sabría responder ni siquiera ellos. ¿Qué les mantenía juntos? Tal vez el hecho de que ella fuera todo lo que él había estado buscando en una mujer. Determinación, seguridad, valentía para afrontar la realidad. ¿Y ella? Quizás el carácter despreocupado de él, su ironía, su facilidad para hacerla rabiar, y muchas otras cosas que era mejor no recordar en ese momento y que lo convertía en un complemento perfecto al suyo. De lo que no le cabía duda a Max, era de que juntos escribirían la mejor novela jamás publicada. 
Sonrió mientras recibía a la periodista y luego dedicaba una mirada cargada de complicidad a Max, pero siempre dentro de un estricto sentido de profesionalidad. Habían acordado que nadie tenía porqué saber lo que había entre ellos.
Elena Knight
Querida amiga:
En esta carta quiero contarte toda la verdad sobre mis sentimientos, que no han cambiado desde el día que te conocí y nos hicimos los mejores amigos. ¿Te acuerdas? Lee atentamente, por favor.
El amor se describe de distintas formas y palabras, pero ninguna es suficiente para abarcarlo todo. Cada persona opina diferente sobre ese sentimiento tan extraño y en ocasiones, doloroso, alegre, desesperante, hermoso, mágico y horrible. El amor nos puede hacer parecer que estamos en las nubes, como tan pronto en un pozo oscuro del que no podemos salir…
Los científicos lo describen como una reacción química, de tus hormonas, con algo de otra persona, se cree que es el olor corporal, pero no es seguro porque cuentan otras cosas como el físico, la personalidad, la voz y la educación. El caso es que "el flechazo" existe biológicamente y no te puedes deshacer de él cuando quieras, te quedas colgado ya está.
 Para una persona enamoradiza es un no tengo ganas de comer, ni de estudiar, ni ganas de hablar con nadie, solo de pensar, hablar y estar con esa persona, la sensación de estar colgada es tan cegadora que aunque te rechacen no sufres, porque cualquier cosa esta bien, duele pero no tanto y se pasa con los meses, pero algo te queda en el cuerpo para siempre. Quisiéramos poder controlarlo, pero no se puede, aparece, te cuelgas de alguien y no ves más allá, ya puede ser un gnomo, un monstruo o un ángel. Vendrá el flechazo  y verás que mal se pasa si no te corresponden y que bien si lo hacen, aunque te quedas atontada en ambos casos. Siempre está el pensamiento positivo que es, el que te rechaza hoy te busca mañana y al revés.
Para una persona que no cree en el amor, que no lo comprende, piensa que eso es de ciegos, acierta porque el amor no entiende ni de edades, ni razas, ni culturas, pero cuando ves a esa persona, la tienes a tu lado, te da igual que se acabe el mundo mientras sigas a su lado, es un sentimiento hermoso cuando lo comprendes y lo sientes. Al enamorarte ya no es la tierra la que te mantiene, sino la persona a la que amas.
 Tal vez no pueda expresar todo el amor que siento por ti en esta carta, porque no es suficiente. 
Yo he acabado cayendo a su embrujo gracias a ti, tú eres esa persona especial a la que mi corazón eligió hace poco tiempo. No quiero comprender lo que siento, no quiero pensar si es lo correcto o no, solo quiero ver tu sonrisa siempre, esa que alegra mis días, con tus tonterías y locuras, pero no me abandones, porque estoy seguro de que no podría soportarlo, ya sentí una vez que te escapas de mi vida y lo pase realmente mal, pensando que no te volvería a estrechar entre mis brazos, pero por alguna razón abriste los ojos y me sonreíste volviendo a enamorarme, tal vez sea amor, tal vez no, a mí solo me importa que sea lo que sea sirva para vivir una vida felices sin dañarnos, sonará pobre pero no hay palabra que exprese mayor sentimiento que un Te quiero y quiero pasar la eternidad contigo.
Tal vez esta carta te deje indiferente o la tires porque no quieras saber nada de mí. Pero yo no estoy con esa chica porque la quiera, sino que mi hermana me pidió que saliera con ella durante el verano, pero no significa nada para mí, te lo digo enserio.
Espero que puedas confiar en mí y que no te alejes, solo te digo que cuando me necesites aquí estaré y cuando quieras que me incorpore al trabajo me avisas, que estaré encantado de volver porque no aguanto más en la gran manzana de Nueva York.
Siempre tuyo y te quiero
Drake Van Derbon

Lou~Carta de Cautha a los humanos,‭ ‬en el día de San Valentín.

‭¿‬Sabes lo que es amar‭?
El amor no es un sentimiento que aflora cuando quieres,‭ ‬sucede.‭ ‬No tiene día ni hora.
No eliges cuando ni como sentirlo.
Reconocerás el amor sin que nadie te lo diga,‭ ‬porque lo percibirás como único e irrepetible
Quizás preferirías que llegue tu príncipe azul montado en un corcel blanco.‭ ‬Tal vez eso no sucederá.
Es posible que el amor te llegue de la mano de alguien como tú,‭ ‬con virtudes y defectos.‭ ‬No intentes cambiarlos,‭ ‬no se trata de eso.
El amor por un hombre es maravilloso.‭ ‬Cambia tus horas,‭ ‬le pone color a la oscuridad.
Ya no importará que te tome la lluvia por sorpresa,‭ ‬que no tengas dinero en tus bolsillos,‭ ‬o que tu día de trabajo haya sido agotador.‭ ‬La razón de tu sonrisa será él.‭ ‬Su alegría será la tuya,‭ ‬su dolor será tu agonía.
No pretendas vivir un cuento de hadas.‭ ‬No existen los hombres ideales,‭ ‬sólo amores correspondidos.
No habrá cupidos‭  ‬para ayudarte.‭ ‬Tú y él,‭ ‬nadie más,‭ ‬luchando por mantener viva la llama de la pasión.
Entonces te empaparás de él,‭ ‬y él se hundirá en ti para formar uno solo.
Sabrás que piensa aunque no articule palabra.‭ ‬Conocerás sus gustos más que tus propios gustos,‭ ‬aunque nunca debes olvidarte de ti.‭ ‬Ten por seguro que su felicidad también depende de la tuya.
Cuando lo vi por primera vez,‭ ‬mi mundo se cernió a Aro.‭ ‬Miré con sus ojos,‭ ‬caminé con sus pasos,‭ ‬besé con sus labios.
Mi cuerpo no responde al amor si no está junto a mí.‭
Mi ser se completa con su ser.
Lucharía por su amor con todas las fuerzas.‭ ‬Convertiría lo imposible en posible,‭ ‬porque la única razón es que mi felicidad está unida a la suya.
No puedo estar dichosa si Aro no lo está.
Entonces,‭ ‬te pregunto.‭ ‬A ti que eres humana,‭ ‬que paseas bajo el sol sin ocultarte,‭ ‬que tu corazón late.
‭¿‬Sabes lo que es amar‭?
Amar es buscar el brillo de tu iris en sus ojos.‭ ‬Es percibir el calor apenas se acerca.‭ ‬Es sonreír casi sin motivo.
El amor te transforma,‭ ‬te hunde,‭ ‬te eleva.‭ ‬Te salva.
Vivir el amor no se tratará de una cadena interminable de angustias y renuncias.‭ ‬Eso no es amor.‭ ‬Amar es un equilibrio donde las alegrías ocultan las tristezas.
No es penar por el corazón de tu hombre sino acompañarlo.
Ten presente que es una labor día a día,‭ ‬minuto a minuto.‭ ‬Sin embargo no creas que será desgastante.‭ ‬Solo cuídalo,‭ ‬no te dejes estar.
Cuando ese día llegue y tu mundo cambie de la noche a la mañana,‭ ‬disfrútalo.‭ ‬Pelea por él.‭ ‬El destino de dos almas está marcado,‭ ‬como el mío aquella noche en Volterra cuando lo contemplé por primera vez.
Si tienes la dicha de ser correspondida,‭ ‬felicidades.‭ ‬Aunque parezca algo común y cotidiano.‭ ‬Protégelo como un maravilloso milagro,‭ ‬porque nadie posee la seguridad de gozar del amor eternamente‭… ‬Ni siquiera los vampiros.
Humanos‭… ‬Feliz día de San Valentín.

2 comentarios:

  1. Muy difícil elegir, están todos muy buenos.
    Si tengo que quedarme con una, voto por Elena Knight. Un beso grande amiga

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    1. jejeje una pena que ese relato no pueda ganar :P
      Un beso

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Lydia

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