lunes, 22 de julio de 2013

Capitulo 3 Las cuevas (parte 2)

-¡Suéltame!
-No pequeña zorra, tú te vienes conmigo.
-O me sueltas o te reviento- le da una patada en la entre piernas y cae al suelo.
Se pone en pie rápidamente y tras colocarse el vestido se pone en posición de ataque.
-Maldita zorra...
-Esta zorra te va a aplastar.
-¿Con vestido y tacones? Uy que miedo.
Se enzarzan en una pelea muy igualada, pero ella oye como Álex tiene problemas y se gira hacia el descuidando su espalda. Oscar aprovecha para golpearla y romperle el labio, luego le ataca con un cuchillo que ella desvía pero le da en un costado, saca una pistola que tenía en la pierna y le dispara al hombro. El la patea lanzándola lejos y luego dándole a ella en la cabeza y la deja inconsciente. Le hace una señal a sus compañeros para que vuelvan al coche.
-Tarde o temprano serás mía zorra, tenlo por seguro.
Tras eso se monta con sus hombres en el coche y se va derrapando dejando a Lyd tirada en el suelo sin sentido y a Alex golpeado.
Alex, sangrando por la nariz, se acerca a Lyd, que está desmayada e intenta despertarla, pero no reacciona.
Alex coge en brazos a Lyd, y la lleva dentro de la cueva, enciende una hoguera, se quita su camisa, dejando su torso al descubierto, y la tapa con ella. Ella abre los ojos un poco y lo mira preocupada.
-No llames a…ambulancia…
-¿Por qué no quieres que vengan?
-Porque son muchas preguntas sin respuesta..
-Está bien pequeña no vendrán pero déjame ver la herida-Le mira el corte del vestido y suspira aliviado- ¿por cierto donde tenias guardada la pistola?
-Aquí- se sube el vestido un poco y le enseña una pequeña cinta- así nadie lo nota.
-Eres una caja de sorpresas.
Alex rompe un trozo de camisa y con la cinta, presiona la herida de Lyd.
- ¡No rompas tu camisa!
- Una vida es más importante.- dice. - ¿Llamo a Lizzy y a Rafa?
-Pero si solo es una herida superficial-suspira-no, vaya que se preocupen por nada.
-Una herida no es un pego-le dirige una mirada severa.
-Es un pego porque solo es un rasguño.
Ella palpa el suelo a su alrededor buscando la pistola, mira en la pierna a ver si la tiene pero tampoco está.
-Creo que nos la hemos dejado arriba.
-Tendríamos que subir a por ella-se incorpora la joven.
Justo en ese momento se desata una gran tormenta impidiendo la salida de la cueva, Alex se acerca a la entrada y mete la moto para que no se moje y puedan volver cuando acabe.
- He buscado pero la pistola no está. Es muy raro.
Hablan de todo un poco, Alex no puede dejar que Lyd se duerma, por el golpe en la cabeza, en cierto modo se culpa por haberla llevado a esa cueva, aunque no entiende a ese Oscar... ¿Que habrá querido decir cuando ha dicho: Eres mia?

sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 3 Las Cuevas (parte 1)

Unos días después, Alex despertó bastante tarde. Estaba algo mosqueado por lo que había visto hacia dos noches. ¿Por qué estaban en la misma habitación Rafa y su amiga? 
No lo consideraba justo. Se sentía usado... ofendido. Pero sobre todo... sentía celos... ¿por qué pasó la noche con Rafa cuando con él no fue capaz? Se vistió y bajo a desayunar. Allí encontró a Lydia, tomando un vaso de cola-cao y una tostada.
- ¡Hola!- saludó, con una sonrisa. No iba a molestarla con sus problemas. Pero Alex vio la mala cara que ella tenía.- ¿Qué ocurre?
-Que he quedado con Rafa para irnos a correr pero me ha dicho que está muy ocupado. Encima que me levanto temprano-murmura entre dientes.
-Está ocupado...claro, como no...-murmura para sí mismo-pero no te preocupes, si quieres me voy contigo-le sonríe para animarla.
-Estas triste y ojeroso, ¿qué ha pasado con Elizabeth?-le mira inquisitivamente durante unos minutos que parecen eternos-no me mientas, detecto muy bien las mentiras.
- Nada, que no estamos tan unidos como yo pensaba. La vi entrar en su cuarto con... otra persona.
- ¿Con quién? ¿Con Rafa?
Alex calla.
- Si.
- Te he dicho que no sirve de nada ocultarme nada, detecto las mentiras.
- Vayamos a correr y hablamos.
-Sí creo que si nos vendrá bien para airearnos.
Se levantan de la mesa y van charlando hasta el ascensor.
-Ven a mi habitación cuando te cambies.
-Vale Lyd no tardare mucho.
-Eso espero que las que tardan son las chicas-se aleja con una sonrisa sensual y divertida.
Álex se puso un chándal, para estar más cómodo, y sus zapatillas de deporte nuevas. Se arregló el pelo, se echó desodorante y colonia, para oler bien, y se dirigió a través del pasillo hacia la habitación de Lyd. Por el camino vio a Rafa.
-¡Alex, colega! -le saluda, totalmente alegre.- ¿Te apetece tomar algo?
- Lo siento, pero estoy... ocupado- dijo, usando sus mismas palabras.- Ya he quedado.
- ¿Con Elizabeth?- dijo Rafa, dándole un golpecito con el codo. 
- No, que yo sepa ya ha estado ocupada con otro.
Y se fue dejando a Rafa sorprendido, al verlo marchar y más cuando entra en la habitación de Lyd. Eso es muy raro pero se encoge de hombros y sigue su camino al restaurante para desayunar. Mientras Alex llego al cuarto de Lydia, llamó a la puerta, y ella le abrió, dejándole paso.
. Álex entra en la habitación y ve que Lyd está con el mismo vestido de hace unos minutos.
-Veo que las damas siempre hacen esperar a los caballeros.
-Bueno es que...-se sonroja-es que no encuentro mi chándal, ¿me ayudas?
-Claro-dice sonriendo.
Cuando lo encuentran Lyd sale con el puesto mientras Álex le hace una reverencia y salen a correr por la playa. Cuando llevan un rato corriendo Lyd lo tira al agua y sale corriendo entre risas.
- Mira, que graciosa- se levanta y empieza a correr tras ella.
Ambos ríen, salpicándose, tirándose arena... pero Alex se queda quieto de pronto.
- Voy a darme un chapuzón- se quita el chándal. Debajo lleva el bañador- Vente, el agua tiene que estar genial.
-¿Te imaginas? Con lo fría que tiene que estar...
-Oh no pensaba que la creadora de Alysa fuera tan miedica.
-No lo soy pero esta fría el agua-deja las zapatillas y calcetines al lado de las de Álex.
Alex viendo su oportunidad la levanta como si nada y corre mar adentro entre risas.
- ¡Bájame! ¡Espera al menos que me quite el chándal!
Pero Alex no la escucha y Lydia sale empapada, con la ropa, puesta, mirando entre furiosa y divertida a Alex, quien esta tumbado en la arena, de la risa que le ha dado.
- No irás a decir que estaba fría, ¿eh? 
Ella se lanza a por él pero Alex la esquiva y Lyd cae en la arena, junto a él. Alex la mira, y ella le devuelve la mirada. Se incorpora un poco y se quita la camiseta y se queda con un bonito bikini.
Sonríe sensualmente y le echa a Álex arena sobre el cuerpo medio enterrándolo. 
-Ahora no te puedes escapar bombón-dice sarcástica, tras eso sale disparada al agua riendo.
Ella se tira de cabeza al mar, seguida de cerca por Alex. Nadan uno tras otro durante un rato, entonces paran un momento, cansados de tanto nadar, se han adentrado mucho en el mar y la costa está lejos. Unos metros más adentro, hay una pequeña isleta. 
- Vamos allí- dice Lyd. Estaremos más tranquilos.
Nadan hacia ella, al llegar se tumban uno junto a otro bajo la sombra de la palmera.
-Se está aquí genial.
-Te doy la razón-le sonríe mirándole a los ojos y desviando la vista rápidamente.
-¿Por qué no me mantienes la mirada? Tienes unos bonitos ojos.
-¿Que te traes entre manos?
-¿Yo? Nada, como puedes pensar eso- se muestra falsamente ofendido.
-Ya claro-le echa arena pero él le agarra la mano y la tumba en la arena bloqueándola.
Se miran fijamente durante largos minutos, hay tensión en el ambiente y ambos lo notan.
- Y ¿cómo dices que qué me traigo entre manos? Tú has sido la que me ha traído aquí. A lo mejor eres tú la que se trae entre manos algo.
- No resultaría... tú estás con otra persona...
- Ella no está preparada para ninguna relación. Me lo dijo la otra noche, tras besarnos, elegantemente, me dio calabazas. Eso no hubiera sido tan doloroso si no hubiera visto a Rafa entrar en su cuarto.
- A lo mejor no está pasando eso que crees.
- Pero aun así... si ella no quiere tener ninguna relación, no puedo obligarla. Así que mi vida sigue.
-No tengo ningún propósito-le sonríe tras una pausa-Me gusta mi vida como esta y mi libertad.
-Umm…una chica sexy y encima que adora la libertad.
-Y tu un chico muy ligón.
-No, solo busco a la persona que merezca la pena.
-A ver si la encuentras pronto y...-él le corta dándole un beso y dan vueltas por la arena.
Continúan durante más de diez minutos así. Los dos tumbados, besándose, en principio besos pequeños, que aumentan respecto pasan los minutos.
Abren los ojos cuando pasó ese rato, que para ellos fueron segundos, se miran, y sonríen, sonrojados. Alex se levanta, y ayuda a Lyd a levantarse. Él sonríe. La coge, la aprisiona contra la palmera, coge sus manos, poniéndolas en alto, y se besan de nuevo. Los brazos de Lyd rodean el cuello de Alex, y sus manos aferran el pelo de su compañero. Se separan.
- Tal vez debíamos volver al hotel.
- Te hecho una carrera.
-Sí, creo que tendríamos que volver, antes de que hagamos alguna tontería-dice cogiendo aire sonrojada.
-Vale-dice sonriendo.
La intenta atrapar pero ella sale flechada hacia el agua riendo y él la sigue de cerca, llegan a la playa empatados y se dirigen al hotel hablando de cosas triviales. 
-No deberías haberme besado-dice ella en el ascensor.
-Yo no me arrepiento, llevo casi un mes intrigado por ti-le acaricia la mejilla.
-No seas cínico, hasta hace dos días estabas colado por Lizzy.
-Me gustaba, no estaba colado o enamorado como tú dices-le contradice.
-Como tú digas-guardan silencio mientras caminan por el pasillo.
Cuando llegan a la habitación de ella, atrapa entre la pared y él y la besa, se separa y tras guiñarle un ojo le dice que la espera en dos horas en el restaurante de al lado de la piscina para cenar, porque sin darse cuenta han pasado todo el día en la playa y en el islote.
Cada uno se entra en su habitación sonriendo y pensando en lo que ha pasado durante el día, igualmente se preguntaban qué pasaría ahora.
****
Un día antes...
Rafa y Lyd veían a Alex y Lizzy besándose... Lyd tenía una expresión triste.
- ¿Qué ocurre, hermanita?- preguntó Rafa.- ¿Qué te pasa?
Una pequeña lágrima corre por su rostro.
- Nada- dijo.- No ocurre nada.
Rafa quita delicadamente la lágrima de Lyd con su pulgar.
- Puedes contármelo todo, lo sabes.
- No quiero hablar de eso ahora.
Rafa la mira.
- Te gusta Alex, ¿no?
-No es eso, recordaba otros tiempos…-un escalofrío la recorre.
-Óscar no se acercará más, tranquila-la abraza.
Ella calla y se gira. 
- Voy a dormir ya, socio. Mañana hablamos y quedamos para correr.
Rafa sale del cuarto y decide darse una vuelta. Ve a Alex que se despide de Lizzy. Pero no es una despedida feliz. Los oye hablar.
- No me siento preparada para una relación. Lo siento. Me caes genial, pero no quiero estar con nadie.
- No es bueno cerrarte, así solo te harás más daño.
- Lo siento. No te hagas daño esperándome, ¿vale? Conoce gente, disfruta. Nadie lo sabe... quizás mañana mismo conoces a alguien mejor que yo. 
Le besa la mejilla y entra en su cuarto.
Lizzy entra en su habitación y le invade una soledad ya conocida. Necesita hablar con alguien por lo que se dirige a la habitación de Rafa, tal vez el la entendiera.
Entra en su habitación y se tiran horas charlando, casi toda la noche, y sin quererlo se queda dormida en el sofá. El gentilmente la acuesta en la cama y luego él y se duerme tranquilo.
A la mañana siguiente bajan a desayunar y se van a dar una vuelta pero antes de irse ven a Alex y Lyd con ropa de deporte y charlando. Pasan la tarde juntos y yendo a la bolera y visitando lugares.
Por la noche al volver ven a Alex besando a Lyd en la puerta de su habitación y se sorprenden pero no dicen nada porque luego han quedado para cenar y comentar lo que han visto.
****
Es el atardecer y tras una tarde genial en la playa Rafa vuelve a su cuarto y se ducha. Tras darse un afeitado, se viste y decide visitar a su socia Lyd para hablar con ella y sobre todo disculparse por no haber ido con ella a correr.
Por el camino se encuentra con Lizzy.
- ¡Hey! ¿Como estas?
- Mucho mejor, gracias por escucharme, lo necesitaba.
- Para algo están los amigos.
Ella le abraza, y se marcha. Rafa sonríe y llega al cuarto de su socia llama.
En ese momento aparece Alex por el pasillo que se dirige hacia donde está Rafa, llega y se le queda mirando con el ceño fruncido.
-¿Qué haces aquí, Rafa?
-He venido a ver a mi socia, ¿te molesta?
-Un poco, ven quiero hablar contigo.
-Está bien, vamos-se encaminan hacia el ascensor.
Lyd se asoma con el albornoz y al no ver a nadie cierra la puerta y sigue duchándose.
- A ver, ¿qué ocurre?
- Nada, solo que no quiero que andes tan cerca de Lydia.
Rafa ríe.
- ¿Cómo? ¿Estás celoso?
- No me gusta ese rollito entre vosotros, esa unión que tenéis. Quiero que acabe.
-Jajaja esta celoso.
-No es eso, simplemente no juegues con ella.
-No juego con ella, simplemente nos llevamos bien y eso.
-Estas advertido, Rafa-dice frunciendo el ceño.
-Y tu no juegues con mi amiga igual que has hecho con Lizzy.
-Perdona no soy yo el que recibe a una chica de madrugada en su habitación-dice mosqueado.
Los dos se miran fijamente midiéndose el uno al otro y luego sin más se dan la vuelta y cada uno se marcha por su lado. Rafa vuelve de nuevo al cuarto de Lyd. Llama, y ella abre con el albornoz.
- Pasa, acabo de salir de la ducha.
Rafa se sienta.
- Al parecer has enamorado a alguien.
- ¿Qué?
Rafa le cuenta su charla con Alex.
-No es posible-sacude la cabeza incrédula.
-Me temo, que sí.
-Rafa creo que estar tanto tiempo con Lizzy te hace delirar-sonríe divertida mientras se cruza de piernas-él y yo solo somos amigos nada más.
-Tal vez para ti, pero no para él-dice mirando sus piernas.
-Enserio que te has bebido esta tarde.
- No lo sé, perdona.- aparta la mirada.- Pero te lo digo en serio. Es un buen tio, pero está un poco obsesionado.
- Bueno, ¿qué has hecho hoy para estar tan ocupado?
- Vine a disculparme. No tendría que haberte fallado, pero hay algo que tienes que saber sobre Lizzy y Alex. Anoche ella y yo estuvimos hablando largo y tendido, y quiero que me des tu opinión
-No te preocupes por mí.
-Lizzy no está enamorada de Álex...bueno aun no... y Álex se enfado porque ella durmió conmigo y..
-¿¡Como?!
-Déjame explicarte Lyd yo...
-Vete Rafa, me dijiste que no podías venir porque...-se calla y toma aire-vete necesito pensar.
-Está bien...pero ten cuidado con Alex.
-Lo tendré y tú cuida de Lizzy...
Rafa se fue entristecido. No había podido explicarse bien con Lyd, y además ella se había enfadado con él.
Bajó a la playa y se sentó en la arena, mirando al mar. El sonido de las olas le tranquiliza, y el mirar hacia el fondo, perderse en el abismo que separa el cielo del agua... es algo que siempre le ha gustado. Oye pasos detrás de él, se gira y es Lizzy.
- ¿Qué ocurre?
- Nada. - sonríe.- Quería relajarme un poco. 
Lizzy se sienta a su lado.
- Vamos, cuéntame.
Rafa suspira.
- Lyd se ha enfadado conmigo. 
- ¿Por qué?
-Que hoy había quedado con ella para irme a correr y se me olvido...
-Pero por eso no creo que se enfadara.
-Me bloquee y la he liado con ella...
-Los nervios juegan malas pasadas-le sonríe-creo que necesitas un abrazo.
-Creo que también.
Ella le sonríe y le da un abrazo, se quedan abrazados durante unos largos minutos mientras el sol se pone.
-¿Vamos a cenar?-le pregunta a Rafa sonriendo.
- Me parece bien. Lyd ha quedado con Alex. Divirtámonos nosotros. Pero hoy no cenemos en el hotel. Hoy me apetece hacer... alguna locura.
Lizzy sonríe pícaramente. 
- No sabía que a los escritores le fueran las emociones fuertes.
- Soy distinto a los demás escritores, pequeña.
Fueron a un parking, y pararon delante de una Harley.
- ¿Te apetece dar una vuelta?
Lizzy abrió los ojos como platos.
- ¿Es tuya?
- La compré ayer.- dijo, y guiñó un ojo.- Vamos, demos una vuelta por la ciudad.
-Genial, adoro las motos, sobre todo este modelo.
-Una chica que le gustan las emocione fuertes.
-No lo sabes tú bien-sonríe pícaramente mientras se monta detrás de él.
-¿Preparada?
-Claro que sí, pero luego déjame a mi conducir, por favor,
-No lo dudes.
Tras decir eso se marchan del hotel y van por la carretera enfrente de mar con la frisa dándoles en la cara y disfrutando del paseo.
Lizzy va agarrada a la cintura del piloto. Rafa acelera, no hay casi nadie en la carretera, por lo que se puede permitir un poco de velocidad. 
Llegaron a una zona algo apartada de la playa, cerca de unas cuevas.
- ¿Acampamos?- dijo Lizzy.
- Claro. 
Pararon la moto y miraron hacia las cuevas.
- ¿Te gustaría entrar?- dijo Lizzy.
- Creo que estaría bien que estuviera mi socia, seguro que le encantaría ver esto.
- Seguro que a Alex también.
Sonrió de forma triste.
- ¿Estás bien?- preguntó Rafa.
-Que siento que las cosas entre tú y tu socia se hayan jodido, seguro que lo solucionáis.
Rafa la mira confundido y ella rápidamente se explica.
-Bueno, supongo que lo arreglareis, eres un tío genial.
-Puede ser...-mira el mar.
-Es una noche preciosa, no dejemos que se nos empañe-le sonríe para animarle.
Se sientan en el interior de la cueva y se ponen a cenar a la luz de un par de velas para que se pueda ver algo. Pasan un buen rato juntos, contando anécdotas y conociéndose un poco más a fondo.
- Así que arqueóloga... genial. Yo estuve a punto de estudiar arqueología... pero empecé a escribir y tuve suerte, y lo mejor fue cuando me asocie con Lydia y publicamos la novela.
- ¡Me alegra que pudieras cumplir tu sueño! dijo cogiéndole la mano.
Rafa le devuelve el apretón.
- Gracias. 
Se miran a los ojos, y siguen hablando.
Aquella noche, mientras esta cita tenía lugar, otra ocurría al mismo tiempo.
Lyd y Alex habían quedado para cenar y hablar de lo que había pasado aquel día...
Se encontraron en la entrada principal, ambos impecablemente vestidos.
Alex besa la mano de su pareja.
- Estás genial- le dice.
Lyd sonríe y caminan los dos hacia fuera.
- Hoy voy a llevarte a otro sitio. Está aquí al lado y me han hablado muy bien de este restaurante.
-Oh vaya que sorpresa-dice con fingida sorpresa y sonriendo.
-Te voy a sorprender. ¿Te gustan las motos?
-Sí, las adoro.
-Móntate conmigo que te quiero llevar a la luna.
Se montan en la moto y el la lleva a unos acantilados iluminados con velas.
- Mi socio también se ha comprado una moto.
- Como no, salió en conversación tu amiguito.
- ¿Estás celoso?
-Se podría decir que un poco si… es que os lleváis tan bien...
-No te preocupes-apoya la mano sobre la suya-si quisiera estar con él abría cancelado nuestra cena.
Siguieron hablando. Lyd habló de cómo tuvo la idea de su libro, y Alex terminó hablando de sus años de universidad y de aquella compañera con la que tanto se picaba.
El picnic en aquel hermoso acantilado iba de fabula... Las vistas son esplendidas, el mar brilla hermoso con el reflejo de la luna llena. La pareja se mira a los ojos... Hay atracción, no hay duda y el vino emperazá a hacer efecto... se acercan y se besan... Entonces llega Oscar.
- No pude llevarme a aquella zorra... no impedirás que me lleve a esta también.
Alex se levanta, pero dos hombres, lo agarran y empiezan a golpearle, mientras Oscar coge a Lyd.

martes, 16 de julio de 2013

Capítulo 2 Los escritores

La joven pareja se sentó en el reservado al fondo del restaurante, junto una ventana que daba a la playa, que estaba realmente hermosa a la luz de la luna. Lizzy se sentó frente a Alex quien había retirado la silla de la joven para que se sentara.
- Gracias - dijo ella.
- Un placer- dijo, sonriendo.
Se quedaron mirando un largo tiempo a los ojos, sin decir nada, en silencio. Pero no era un silencio incómodo... era un silencio de no hace falta decir nada. El camarero llegó para anotar el pedido. Una vez pidieron, se dedicaron a hablar, para ir conociéndose.
-Mira te voy a contar una anécdota muy divertida, de cuando yo era una niña.
-Venga, cuéntame-me sonríe y se le forman dos hoyuelos.
-Estaba un día con mis padres dando una vuelta por el centro de la ciudad, era un bonito día de invierno y faltaba poco para la nevada anual-le miro con ojos brillantes-adoro la nieve y el mar.
-Unos gustos contradictorios.
-Si bueno, pero no nos vayamos por las ramas que me pierdo.
-Normal, no eres un mono...bueno mona-dice con mirada picara.
-Enserio, tu sentido del humor es retorcido-sacudo la cabeza divertida.
-Lo mismo puedo decir del tuyo, que es peor aun por las bromas que has hecho-le guiña un ojo-bueno venga cuéntame la historia que tengo curiosidad.
-Está bien-miro por la ventana y dejo que mi mente viaje al pasado-Estaba el cielo despejado y no hacía demasiado frío, mis padres y yo nos sentamos en una cafetería para tomar un chocolate caliente y allí había una familia con un crío de mi edad supongo, era muy mal criado y estaba llorando porque no le compraban otro coche nuevo y tenia uno al lado nuevecito. Más tarde el destino quiso que me lo encontrara de nuevo, pero adulto, y era un incordio y un chulo.
-Pues vaya idiota, parece.
-Parece no, lo es, o lo seguirá no lo sé, hace tres años que lo perdí de vista gracias a dios-dice mientras Alex sonríe.
- Bueno, ya que tú me has contado algo, sería justo que yo lo hiciera también.
- Me gustaría oírla- dice ella, sonriendo.- Aunque seguro que no es tan divertida como la mía.
- La mía quizás sea más... entrañable. Hace tiempo... quizás tendría doce años más o menos... cuando solían obligar a los estudiantes a participar en obras de teatro escolares...
- No me hables de esa época- dice ella, resoplando.- Lo odiaba.
- No me interrumpas, querida- dice él, imitando un acento inglés.- El caso es que cuando finalizó la obra, mis amigos y yo nos cambiamos de ropa y tal, y seguimos viendo el resto de obras, para... me avergüenza decirlo, reírnos. Tocaba la obra de La Bella Durmiente, y nos estuvimos riendo hasta que vimos a Aurora, la princesa... WAW... si la hubieras visto... Pero todos siguieron burlándose de ella, y yo me enfadé y pegué al que era mi mejor amigo... me expulsaron del salón de actos, y cuando quise hablar con ella, me dijo que no le gustaban los niños bestias... Desde aquel día y durante mucho tiempo, intenté llamar su atención, sin obtener nunca respuesta... al menos la que esperaba. Llevo... pues creo que hará 3 años que no la veo.
- Lo siento- dice ella, cogiendo su mano.
- No importa... Conozco a alguien mejor que ella. – sonríe
Tras esto salen a bailar, mientras llega la cena. Todo el restaurante está pendiente de ellos. Lizzy apoya la cabeza en el hombro de Alex, mientras deja que la guíe por la pista. Nunca se había sentido tan cómoda con un chico... era como si fuera ella misma...
Alex sonrió tímidamente... su corazón latía con fuerza, se sonrojó ligeramente, tragó saliva y dijo:
- Oye, ¿sabes qué? No eres para nada como las demás chicas.
- ¿Ahora te das cuenta?- dice en broma.
- Antes dijiste que conocería a alguna otra chica...
- Si- dijo ella.
- No quiero conocer a otra... Quiero conocerte a ti. Y me gustaría seguir viéndote fuera de aquí, en casa.
Levanta la cabeza y lo mira a los ojos durante unos largos segundos o eso le parecen a él que la mira intrigado.
-No creo que sea...posible.
-¿Por qué?
-Viajo mucho por trabajo y...
-Amigo, ¿me deja bailar con esta preciosidad?-le interrumpe Òscar.
-Oscar, ¿qué quieres?
-Bailar querida-sonríe malévolamente.
-Creo que no amigo, está conmigo.
-Cállate idiota y esfúmate-dice con tono amenazante.
Oscar golpea con el codo a Alex, tirándolo al suelo y coge con fuerza a Lizzy.
- Oscar, ¡ya puedes soltarme ahora mismo! ¿No tenias una cita?
- Me ha dado plantón... dice que soy un borracho obsesivo y agresivo... pero esta noche tenía una idea en mente y pienso cumplirla, me da igual si con ella o contigo- dijo mirándola lascivamente
- ¡He dicho que me sueltes! - dice ella, dando una bofetada a Oscar, quien la suelta y se la devuelve.
En ese instante, Alex placa a Oscar cayendo los dos al suelo.
- La señorita te ha pedido que la dejes en paz, capullo. Hazle caso, o no respondo de lo que puede pasar.
-Mira idiota, no te metas en esto que no te incumbe.
-Resulta que sí, es mi cita-le fulmina con la mirada.
-Lizzy, ¿cómo es posible que estés con este idiota?
-NO te importa, lárgate.
Oscar se quita a Alex de encima y se pone cara a cara con ella, la coge y se la cuelga en el hombro mientras ella patalea por soltarse. Alex corre hacia ella, pero Oscar es rápido y de un golpe lo deja inconsciente y tirado en el suelo.
-¡No!-exclama ella preocupada por el chico.
La gente del restaurante intenta socorrer a Lizzy pero Oscar es muy rápido. Al principio podían oír a la joven gritar pero enseguida sus gritos se vieron ahogados. Ya no había más ruido que el silencio de la noche...
Alex despertó a los pocos minutos, desorientado, pero enseguida recordó todo.
- ¿Donde están?
- Han huido por allí- le responden dos jóvenes escritores,
Ellos estaban cenando aquella noche allí, celebrando el éxito de un libro que escribieron juntos. Ambos eran apuestos, e iban elegantemente vestidos. Ella vestía un hermoso vestido rojo, y él un esmoquin. Alex salió corriendo, y los escritores corrieron tras él, dispuestos a ayudarlo.
****
Lizzy estaba apoyada contra un árbol, maniatada y amordazada por un trozo de cinta. Oscar la acariciaba y besaba su cuello... ella lloraba intentando soltarse.
- No sé como podías estar con ese capullo estando yo a tu disposición, querida...
Empezó a tocar su pierna, y la mano subía lentamente... cuando una enorme piedra golpeó la cabeza de Oscar. Mientras gritaba, con la mano apoyada en la herida, buscó a su agresor. Era Alex. Y no venia solo.
-¿¡Qué demonios quieres imbécil?! ¿No ves que estoy ocupado con esta belleza?
-Sí, pero resulta que esta belleza está contigo contra su voluntad y he venido a liberarla.
-Lydia esto se está poniendo feo-susurra Rafa a su acompañante.
-Lo sé, creo que deberíamos intervenir.
-No, no ves que ese tío es peligroso y además esta borracho...
-Un borracho que le gustan las chicas-le guiña un ojo y camina hacia Òscar.
-No te acerques muchacho-le susurra la escritora a Alex.
-No te acerques o le retuerzo el cuello.
-Guapo, ¿y porque no te vienes mejor conmigo y pasamos un buen rato?-sonríe sexy para atraerlo y funciona.
En cuanto llega a su lado ella le da una patada tumbándolo en el suelo y poniendo el tacón en su cuello.
-Si te mueves acabas muerto.
La mira con miedo y asiente, aunque en sus ojos reluce el reconocimiento de quien es ella, luego Alex se acerca a Lizzy y la desata abrazándola. Lizzy se acerca a Oscar, hace un gesto a Lydia para que se aleje de su raptor. Entonces Lizzy arrea una patada a Oscar haciendo que se desmaye y el escritor se acerca a su socia para felicitarla.
- Bien hecho, Lyd.
- Gracias, Rafa. No sabes lo bien que me ha sentado.
- Podías haberme dejado un poco- dice sonriendo.
- Voy llamando a la policía- dijo ella, tras darle un leve golpe en el hombro a su socio.
Mientras tanto, la joven pareja se aleja, ella abrazada a Alex, mientras él tiene su brazo sobre sus hombros.
- Podría haberlo tumbado, pero me inyectó algo que me paralizó...
- No dudo que podrías haberlo hecho, pequeña. No tengo ninguna duda.
Llegaron al hotel, y Alex acompañó a Lizzy a la puerta de su habitación.
- Gracias por todo- dice ella, y le da un beso en los labios. 
Entró en su cuarto, y mientras Alex se dirigía al suyo, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Los escritores se marchan juntos a sus habitaciones cuando viene la policía y se lleva a Óscar. 
Por el camino hablan sobre lo que ha pasado y la pena de que no metan al borracho en la cárcel por lo que ha hecho. Cuando están llegando a sus habitaciones se encuentran a Alex que camina sonriendo a su habitación.
-Hola muchas gracias por ayudar a mi amiga-le dice sonriendo a Lyd.
-No hay de qué, pero él no irá a la cárcel…-dice Rafa.
-¿Os venís a tomaros algo y charlar un rato?
-Chicos yo me voy a descansar, que os divirtáis...-se aleja mientras los dos chicos se la quedan mirando con la boca abierta.
-Menuda chica...
-Estoy de acuerdo-sacude la cabeza Rafa-¿vamos a tomarnos algo?
-Si vamos, que la noche aun es joven.
Los dos chicos se marchan hacia el bar a tomarse unas copas entre colegueo, como si se conocieran de toda la vida.
-Dime, Rafa. ¿Cómo conociste a tu compañera?
- Fue hace unos tres años, estaba escribiendo un blog, y ella también y empezamos a hablar, nos caímos bien, y decidimos escribir algo juntos.
- Parece una chica genial.
- Lo es- dijo el escritor, dando un sorbo a su bebida.- Y tú, ¿cómo conociste a tu amiga?
- Fue hace una semana y poco, cerca del aeropuerto. Estoy de vacaciones, ya llevaba aquí unos días, la vi, y quise conocerla. Y entre tú y yo, provoque un encuentro chocando con ella. Pero me pase un poco, ella estaba despistada, y cayó al suelo. Dios, qué vergüenza- dice sonriendo- Pero hay bastantes cosas que tenemos en común.
- ¿Te gusta?- dice Rafa, dando un ligero golpe con el codo a su nuevo amigo. Alex se sonroja.- Dale una sorpresa, algo especial.
Entonces Alex ve un cartel al fondo del bar. Había un concurso de surf. No hacía falta dar nombres, solo comprar una especie de pase.
-Seguro que esto le encanta-tras eso fue a comprar dos participaciones.
- Espera, avisare a Lyd, a ella seguro que le encanta la idea.
-Bueno voy contigo a buscarla, ¿a ella le gusta el surf?
-Sí, creo que sí.
-No me esperaba su intervención antes, mujer de armas tomar-le da un codazo en el brazo de broma.
-Pues sí.
Llegan a la habitación de la escritora y llaman suavemente para no despertar a los demás residentes. Los dos chicos estaban un poco alegre por haber bebido unas cuantas copas. La joven sale a la puerta ataviada con un ligero camisón y con cara de sueño y pocos amigos.
-¿Se puede saber qué hacéis los dos aquí y a estas horas?-se pone las manos en la cintura.
-Pues…esto...-se miran entre ellos.
-Esto es increíble-coge una bata y se la pone-encima casi borrachos.
-¡No! no es eso es que necesitamos tu opinión. Estamos en la habitación de Alex, ¿vienes?
-Esperad un minuto.
Vuelve a entrar en la habitación y sale a los pocos minutos ataviada con unos short y camiseta de tirantes.
-Te queda mejor la otra ropa-dicen entre risas los chicos.
Siguieron bromeando un poco sobre la joven, hasta que llegaron a la puerta de la habitación de Alex. Una vez dentro, tras recibir una colleja tras una nueva broma, ambos jóvenes comentaron a Lydia la idea del concurso de surf.
- ¡Me parece genial! Rafa, podríamos apuntarnos nosotros.
- No se- comenta el.- Nunca he hecho surf.
- Yo te enseñaré- contestó ella- No es difícil.-Se gira hacia Alex- Hazlo, le encantará la idea.
Continuaron hablando y riendo un rato. A Alex le cayeron muy bien ambos escritores. Quedó con ellos en verse los cuatro al día siguiente. Era tarde, y el día había sido muy duro... aunque quizás, pensó, había sido el mejor día que había vivido. Se tumbo en la cama, aun con el pantalón y la camisa, y se durmió en el acto.
A la mañana siguiente quedan para desayunar juntos, luego las chicas se van de compras. Luego por la  tarde se van a la playa a practicar un poco y a enseñar a Rafa a surfear, que no lo hace nada mal una vez que le pilla el tranquilo. 
Se despiden y cada uno se va a su habitación, Álex decide llevar a Elizabeth a cenar a un restaurante que descubrió el día que llego. Llama a su puerta y ella sale vestida con unos pantalones piratas y una camisa, arreglada. Caminan riendo y gastando bromas hasta la recepción, luego se marchan en un taxi, dirección al restaurante en el cual Álex ha reservado mesa.
Pasan una noche agradable y quedan para el día siguiente ir a surfear. Pasan una semana muy divertida, de vez en cuando se encuentran con los escritores, pero ellos están muy atareados y no tienen tiempo de quedar con ellos, aunque Lizzy y Álex quieren agradecerles que los ayudaran con el incidente de esa noche.
-Me gustaría quedar con los escritores, tienen pinta de ser muy simpáticos-dice Lizzy mientras coge una concha de la playa.
-Rafa me cae muy bien, pasamos una gran noche tomándonos algo-sonríe al recordar lo bien que se lo pasaron-con…la escritora no he tenido mucho trato.
-Es una gran chica, aunque nos fuimos de compras no hablamos mucho de ella, pero lo pasamos bien, me intriga-murmura distraída-sus ojos esconden miles de secretos.
-Como todos, pero cuando pasó lo de “esa noche”, vi que Óscar la reconocía y la miraba con odio, por un momento pensé que la iba a golpear.
-No lo sé, vayamos a buscarlos y los invitamos a cenar, tal vez así nos hagamos amigos y podamos quedar los cuatro-se pone de pie de un salto ilusionada.
Álex le da la mano y van caminando juntos hacia el hotel, aunque se gustan un poco los dos, ninguno está seguro de que vaya a durar y no se quieren arriesgar a enamorarse, para no sufrir de nuevo.
Los encuentran en la piscina, Rafa está tomando el sol, solo, por lo que le proponen la idea de cenar los cuatro juntos por la noche. Él acepta contento pero dice que tienen que preguntarle a su amiga, vaya a ser que ya tenga planes.
-¿Dónde está?
-Alli-les señala a una joven que se tira de cabeza de un trampolín-ya viene para acá, os acaba de ver.
-No para quieta-dice entre risas Lizzy-no sé como tiene tanta energía.
-Si vamos al caso yo tampoco-dice una voz femenina a sus espaldas.
-Ho…Hola, veníamos a proponeros un plan para esta noche-tartamudea Álex.
-¿Os venís a cenar con nosotros?
-Claro, no tengo plan para esta  noche-sonríe mientras se cuelga la toalla en el hombro tras secarse-¿A las nueve en punto?
-Perfecto-dice Lizzy sonriéndole.
-Entonces allí nos veremos, chicos-dice Rafa levantándose y colgándose la toalla en el cuello, en plan deportista.
-Rafa, ¿te vienes al gimnasio un rato?
-Claro, Álex, hasta luego chicas-asiente y le da un beso en la mejilla a su amiga.
-Hasta luego, chicas-se despiden los dos y se alejan entre risas.
-Parece que se llevarán muy bien-dice Lyd mirándolos.
-Eso es bueno, nuevos amigos-le brinda una cálida sonrisa a la joven.
-La verdad es que si-le sonríe de vuelta-me tengo que ir, hasta luego Elizabeth.
-Adiós, nueva amiga-se despide y Lyd asiente sonriendo antes de alejarse.
Una chica solitaria, me pregunto qué es lo que le preocupa tanto… piensa Lizzy mientras camina hacia su habitación para darse una ducha. Los chicos pelean entre ellos en el ring para practicar un poco y charlan de coches, de sus amigas y de cómo ha ido la semana, en la que han estado tan ocupados.
Por la noche se reúnen todos en la recepción y los chicos no pueden evitar quedarse con la boca abierta al ver a esas dos bellezas, esa noche estaban impresionantes.
Después de bailar y charlar animadamente los escritores se despiden y se dirigen hacia sus habitaciones mientras los jóvenes se dirigen al jardín que hay a continuación del restaurante. Elizabeth va agarrada al brazo de él, con la cabeza apoyada en su hombro y Alex la abraza.
- Lo mejor que me ha podido pasar en esta vida ha sido conocerte. Y creo que sería justo confesarte... que te vi de lejos, y cuando chocamos... lo hice aposta-dice mientras Lizzy ríe.
- Yo también te vi de lejos. Y quería hablar contigo, pero no supe cómo.
Ambos ríen en voz alta. Llegan a una barandilla de la terraza del patio. La luna llena brilla con total intensidad.
- Hasta ayer, tenía una herida enorme. He sufrido mucho, y no estaba preparada para otra relación, hasta que te conocí.
- Y yo nunca creí que pudiera enamorarme de otra, y aquí estás...
Ambos se miran a los ojos, y se besan, un gran beso.
Cómo es el destino... dos personas que antaño se odiaban, pueden llegar a amarse después... pero, ¿qué pasaría si esas dos personas se reconocieran?
Los escritores observan desde la habitación de Lyd a los tortolitos sonriendo, aunque ella tiene una mirada melancólica. Los enamorados se entran para adentro y los escritores se despiden hasta el día siguiente. Alex deja a Lizzy en su habitación y se va a la suya para dormir.
Al día siguiente bajan a desayunar y a hacer surf pero Elizabeth esta distante no está igual que anoche. Él le intenta contestar pero ella no le responde. Ese día apenas se ven, ella se marcha del hotel con la excusa de que tiene que ir a la embajada a resolver unos asuntos, Álex la nota rara pero no insiste, no quiere agobiarla después de la confesión que hicieron anoche.
Por la noche quedan con los escritores y pasan una velada agradable e incluso se marchan a la discoteca del hotel para bailar un rato, pero Lizzy se retira pronto seguida de Lyd, quedando solo los chicos.
-Estas chicas no hay quien las entienda-bufa Álex mosqueado-un día están genial y otros días…
-Nos tendrían que dar un manual para poder comprenderlas-corrobora Rafa riendo.
Pasan bastante tiempo allí bailando con otras chicas y luego se marchan cada uno a su habitación, al día siguiente ninguno se encuentra en todo el día, solo por la noche cuando cada uno va para su habitación. Esta noche los escritores no cenan con ellos, por lo que Álex aprovecha para intentar hablar con Elizabeth.
-Elizabeth…
-Lo siento por esquivarte estos dos días, pero la confesión que hicimos el otro día…me alteró un poco…no creo que esté aun preparada para salir con nadie…
-Lo comprendo…solo espero que podamos ser amigos-dice él cabizbajo y triste.
-Eso siempre-le da un apretón cariñoso en la mano.
Realmente Lizzy no quería salir con él porque tenía sentimientos encontrados con cierto escritor que esos días rondaba por su mente. Por eso esquivaba a los dos chicos y hablaba más con Lyd, estaban empezando a ser amigas y cada vez se abría mas a ella permitiéndole conocerla mejor.
Álex por su parte no entendía a Lizzy aunque lo intentaba, sale al jardín a tomar el aire y mira a la luna pensativo. En el cielo compara a la escritora con Lizzy son diferentes pero algo en su interior le dice que son especiales. Desde que salvo a Lizzy de Óscar comenzó a tener curiosidad por ella, pero igual que su amiga le esquivaba. Sacude la cabeza mosqueado y confuso y camina hacia su cuarto para dormir y dejar de pensar.
Cuando él está entrando a la suya ve a lo lejos como Elizabeth entra en la de Rafa mirando para todos lados para que no la vieran, él siente una punzada de dolor, ahora ve el por qué de no salir con él, aunque tal vez se esté precipitando en sacar conclusiones.
¿Por qué esta Lizzy en la habitación de Rafa? ¿De que se conocen Oscar y Lyd?

jueves, 11 de julio de 2013

Capítulo 1 Encuentro fortuito

Después de graduarme he encontrado trabajo en una gran empresa, no me va mal y valoran mi trabajo pero no tengo tanta libertad para investigar. Menos mal que tengo tres meses de vacaciones porque en verano he estado en una gran excavación por Grecia y me lo merezco.
Como hace tres años me gusto tanto donde estuve, este he decidido volver y disfrutar de las olas y sus playas. Oscar me ha dicho que me espera en el parking del aeropuerto, dudo mucho que este. El en cuanto ve a una chica bonita desaparece del mapa. Sacudo la cabeza divertida, aunque fuera así lo quiero como a un hermano. Mientras dura el vuelo me pongo a escribir un pequeño relato y así no aburrirme.
No puedo precisar la fecha en la que tuve por primera vez aquella sensación de terror, tal vez fuera el último Halloween que celebramos, no estoy segura.
 Yo iba por la calle para ir a casa de unas amigas para celebrar Halloween, cuando llegaba a la casa el cielo estaba muy oscuro así que pronto empezaría a llover. La fiesta empezó genial, viendo una peli de miedo, y contando un cuento, justo cuando acaba el cuento de la periodista desaparecida, que todas nos habíamos asustado bastante se fue la luz dejándonos completamente a oscuras. De pronto resonó un trueno seguido de un relámpago y todas pegamos un bote y nos pusimos más juntas. Las ventanas empezaron a abrirse y a cerrarse por el viento, en las paredes y puertas se oían golpes
Salimos todos corriendo de la casa hacia la casa que teníamos enfrente que estaba a medio construir y que si se acercaba alguien lo veríamos. Pusimos las mantas en el suelo y nos sentamos todos juntos y empezamos a decir tonterías y a reírnos para aliviar la tensión.
 El avión aterriza a las dos horas de salir, no recuerdo que tardara tan poco, aunque a mí se me hizo eterno por culpa de un compañero plasta que ya ni me acuerdo de cómo era ni su nombre. Suspiro, me acabo de bajar del avión y he recogido la maleta, me dirijo al parking sonriendo, pero nada más llegar confirmo mi presentimiento. Oscar no está para recogerme.
Vuelvo para arriba y voy hacia donde están los taxis, estoy tan absorta en mis pensamientos que no me doy cuenta del chico que viene enfrente mía provocando que nos chocáramos y cayéramos al suelo. Me ayuda a levantarme y durante unos minutos me quedo observándolo. Era mono, alto, algo musculoso, barba de un par de días y bonita sonrisa. ¿Quién es este apuesto y caballeroso desconocido?
****
Cómo conseguí el trabajo que tengo ahora... la verdad, no estoy seguro... Pero la verdad que es bastante bueno, y pagan bien. No me extraña, dado el riesgo que conlleva.
Tras graduarme, dedique mi tiempo a viajar por el mundo, aprender cultura, y, ¿por qué no decirlo?, a pelear. Lo primero que hice a mi vuelta fue cortar mi pelo. Me había hartado de esa melena... y me afeité, dejando una barba corta. No me quedaba nada mal.
Entonces decidí tomarme unas vacaciones. Decidí volver al Caribe, había estado hace años, y me había gustado, aunque el motivo de mi viaje había sido bien distinto y bastante movido por culpa de una chica…
Al llegar respire el aire costero. Me encanta el olor al mar. Me instalo en el hotel, y luego paso el día en la playa, bronceándome. Al día siguiente me acerco al centro, para recoger unos encargos, cuando de lejos veo a una joven más o menos de su edad. Es la joven más guapa que haya visto.
Sonrío. Quiero acercarme a ella. Poco a poco me voy acercando, ella está distraída, buscando a alguien... Me choco con ella, pero no calculo bien y cae al suelo."Mierda" pienso. La ayudo a levantarse, arrepentido por la broma, y le sonrío.
-Lo siento, no me di cuenta-le tiendo una mano para levantarla.
-No pasa nada, la culpa fue mía, iba distraída-se excusa ella sonrojándose.
Le ayudo con las maletas y le doy una grande y alargada, tiene forma de tabla de surf pero no estoy, no tiene pinta de surfista, más bien de modelo o algo de ese estilo. Me quedo mirando embobado durante unos minutos la funda intentando averiguar si es lo que creo que es.
-Una pregunta, ¿haces surf?
-Sí, adoro el surf, es una de mis pasiones, ¿por qué lo preguntas?
-Porque yo también surfeo y por la forma de funda pensé que puede ser eso-le sonrío y le guiño un ojo.
-Vaya que coincidencia-me sonríe y vaya sonrisa-¿sabes dónde puedo coger un taxi?
-Sí, justamente en la entrada del aeropuerto, es para ir a tu casa supongo.
-No vivo aquí-dice entre risas-eres muy gracioso chaval.
-¿Ah no?-pregunto azorado-He metido la pata, ¿de dónde eres?
-De Phoenix ¿y tú?
-De Málaga, un sitio increíble.
 -Alguna vez estuve allí de niña-dice mientras andamos hacia la salida-Soy Elizabeth, pero mis amigos me llaman Beth o Eli.
-Yo Alejandro, pero prefiero Álex-le sonrío cordial-¿Por cierto, en que hotel te alojas?
-En el Four Seasons.
-Anda igual que yo, ¿te llevo en mi coche?
-Bueno…-dice azorada-si no es problema, vale.
-Entonces no hay más que hablar, te llevo-digo mientras cargo sus maletas y ella lleva su tabla.
****
No sabía quién era aquel joven... ni sé por qué me monté con él... bien podía haber sido un violador... pero no, no tenía pinta de eso... parecía buena persona...
- Bueno- le pregunté- ¿en qué trabajas?
- Ahora mismo no tengo un trabajo propiamente dicho.- me dice él, sonriendo, y girando el volante para dirigirse al hotel.- Acabé hace unos años la carrera de arqueología...
- ¡No me digas! ¡Yo también!
- ¡Genial! ¡Qué coincidencia! ¿Y a qué te dedicas?
- Bueno, tengo empleo en una empresa de investigación arqueológica... y ahora me han dado unas vacaciones.
- Estupendo- dijo y sonrió. Su sonrisa era bonita.- Yo he estado este año viajando por el mundo, aprendiendo distintas culturas, arte...
-Tiene que ser muy bonito.
- Lo es. Sobre todo Grecia, me fascinó.
-Grecia, es una pasada, adoro ese país-le sonrío-el año pasado estuve allí en una expedición y me fascinó.
-Es un sitio donde hay mucha magia, o eso sentí yo-dijo mientras yo estaba embobada por su sonrisa sincera.
-Estoy de acuerdo contigo…
En ese momento llegamos al hotel y me ayuda con las maletas, en la recepción me dieron las llaves y se ofrece de nuevo, a ayudarme, es todo un caballero. Me empieza a caer bien a pesar de lo poco que lo conozco, aunque también me recuerda a alguien, pero no caigo en quien puede ser.
Llegamos a mi habitación, era una de las suit, entramos y soltamos a la vez un silbido de sorpresa, es grandísima. Se despide de mí dándome un beso en la mano y llevándose con él la promesa de una cena entre los dos.
****
Lizzy pasa toda la semana visitando lugares, no sabe nada de su primo Óscar, pero tampoco le importa, él sabe donde se encuentra ella y si quiere localizarla, que lo haga ya le importa poco. Por otro lado Álex pasa los días resolviendo unos asuntos de su próximo trabajo y apenas sale a la calle por lo que los dos jóvenes no se encuentran ni por casualidad.
Era muy pronto aún para ir a la playa... apenas había pasado el almuerzo... así que Lizzy decidió ir al gimnasio, a boxear un poco y así quitarse tensión del viaje. Cuando llega al gimnasio con vendas en los nudillos para golpear al saco, encuentra allí a alguien conocido.
- No lo puedo creer- dice entre risas.
Él se gira, y le sonríe.
- ¡Buenas tardes! dice.- ¿Qué, le das al saco?
- Justo a eso venía- contesta la joven.- Me encanta la pelea.
- ¿En serio? Oye, he pensado... A lo mejor puede ser interesante... Una pequeña pelea... uno contra otro.
Ella acepta sin titubear
- ¡Genial!- exclama Álex.- ¿Qué reglas ponemos? Por ejemplo... no golpear cara, pecho ni... zonas bajas, ya sabes, son muy importantes- dice Alex, con un pequeño guiño
- Jajajaja, pues si no vale golpear el pecho ya me dirás donde te golpeo, ¿tan miedica eres?- le pica ella con una sonrisa
- Vamos, no me piques... - dice él riendo... - de acuerdo, podemos golpear pecho...  ahora... ¿solo puños? o ¿también patadas?
- Las dos cosas- dice con los ojos brillantes- que sea más emocionante
- Vaya con la señorita, te va el riesgo, ¿eh?
- Adoro los retos, chaval
- Vaya, algo que tenemos en común. Me gusta- dice, sonriendo pícaramente-Por cierto, tenemos una cena pendiente, ¿te apetece esta noche a las 9?
-Por supuesto, que esta semana he estado muy ocupada y no te he visto, pensé que te habías marchado ya de la isla-dice ella sonriendo.
- He estado un poco liado con un papeleo-sonríe a modo de disculpa-¿Subimos al ring?
Ambos jóvenes chocan los puños y se disponen a empezar. Suben al ring, y se colocan. Lizzy se engancha en una cuerda y entra dando una voltereta al ring, se incorpora con algunos mechones de pelo en la cara y le sonríe a Alex.
- Buena voltereta, sonrisas - dice Alex, guiñándole el ojo- nada mal. ¿Qué te parece un solo asalto?
- ¿Tan flojo estas que necesitas un asalto?-Dice su guapa rival, riendo a carcajadas.
- Mírala, muy graciosa... solo es para hacerlo más interesante
- Ya, ya, ya... viejo...-murmura.
- ¿Cuantos asaltos propone usted, jovencita?- dice imitando un tono de voz de anciano, que hace reír a Lizzy.
- ¿Sería demasiado para usted tres asaltos?-dice imitando a una niña.
- Bueno... mis machacados huesos pueden arrepentirse... pero de acuerdo.
- Jajajaja,  intentaré no machacarte mucho- sonríe angelicalmente
- Veamos quien machaca a quien- Álex sonríe también
-No serás capaz de machacar a una pobre niña, ¿no?
Levanta la mirada hacia sus ojos y los mira angelicalmente
- Y esta pobre niña...  ¿es capaz de golpear a un anciano desvalido?
- Pinta de anciano desvalido no tienes.
-Tú tampoco de pobre niña pequeña
- Lo sé.
Nada mas decir eso, le asesta un puñetazo en el hombro
-Eii, serás tramposa- dice Álex, entre risas. Hace crujir los dedos de sus manos.- Te vas a cagar.-Alza el puño contra la chica, quien esquiva el golpe ágilmente
- Eso ya lo veremos- dice mirándolo desafiante-no soy una principiante.
- ¿Sabes qué? yo tampoco- hace un amago para golpear a Lizzy por la izquierda, pero ella lo esquiva y Alex golpea en el costado a la chica.
- Buen golpe, pero eres demasiado lento-dice mientras lanza un puñetazo hacia la derecha y una patada en el costado izquierdo
Alex casi esquiva el golpe saltando hacia el suelo y girando, levantándose rápidamente y dando una patada detrás de las rodillas de la chica para que perdiera el equilibrio. Una vez en el suelo, él se echa en lo alto, y le dice:
- ¿Te rindes?
Ella sonríe lentamente, acerca su cabeza a la suya y le susurra al oído:
- Yo nunca me rindo-y aprovechando su desconcierto, se lo saca de encima y salta unos metros lejos de él. Empieza a bailar un poco mientras él se levanta
-Juego sucio... no es algo que me guste... Pero podría perdonártelo por ser tú.
Se acerca a ella, ella alza la pierna para darle una patada, él se agacha, la esquiva, le coge la pierna para hacerle una llave, pero se suelta y salta por la espalda de Alex, intenta golpearle con el codo, pero el joven se gira rápidamente, y bloquea el golpe.
- Jajaja, esto se pone divertido
Corre hacia él, salta y le da una patada en la espalda
- Sé luchar, guapo.
Alex se levanta rápidamente, y aprovecha que su rival corría acercándose para golpear el estomago de una patada.
Sacude la cabeza y toma impulso de las cuerdas, sale disparada hacia delante, esquiva una nueva patada y un puñetazo y clava un golpe certero en el estomago tumbando al rival.
- Lo haces genial- dice Alex, sonriendo a Lizzy, respirando agitadamente, hacía 5 meses que no tenía una pelea tan buena. – Creo que podemos dejarlo por hoy.
- Como supuse un asalto era justo para ti- Se recoge el pelo en una coleta alta.
- No he dicho que me rinda, pequeña... solo posponemos el segundo asalto. ¿No has visto la hora que es?
Ella mira el reloj de la pared. Son las 8 de la tarde. La cena en el hotel era dentro de una hora...:
-¡Oh! ¡Tengo que ir a ducharme!- dice con exageración. Lo mira y ve que está sorprendido así que se limita a reír
- Es broma, no me preocupa la hora.
- Bueno señorita, tal vez para usted no, pero para mí la puntualidad es importante.
- No soy de las que tardan horas en arreglarse. Todavía tengo media hora para nadar- dice riendo.
Alex coge la mano de su compañera y se la besa.
-Seguro que estarías genial aunque fueras como estás ahora- y le guiña un ojo. Entonces ríe.
- ¿De qué te ríes?- dice, totalmente seria.
- Tranquila, solo te he hecho un halago
- Aparta. No me creo los halagos
Y cogiendo su toalla, sale del gimnasio. Alex corre tras ella.
-Espera, le dice. Ella se detiene un momento.
- ¿Qué quieres?
- Lo siento- dice él- no quería ofenderte
- No lo has hecho. Solo que no creo en halagos. Siempre que lo dicen es porque quieren algo.
- ¿Nunca han sido sinceros contigo? Yo lo decía de verdad
- No es eso. Simplemente no me siento cómoda con ellos. Siempre van con segundas.
- Yo no soy como los demás. Lo siento. Prometo no volver a hacerlo. ¿Amigos? -y tiende su mano hacia ella
Ella se empieza a reír a carcajadas, le da un golpe amistoso en el hombro y tras colgarse la toalla se dirige a la piscina aún riendo Alex se queda perplejo, y sonríe. Esta chica es única, piensa. Y se dirige a su habitación a arreglarse
Llega a la piscina y se pone a nadar pensando en lo diferente que es ese chico de cualquier otro.  Hace 10 largos completos, ida y vuelta., luego mira el reloj y se da cuenta de que son las 8:50 por lo que sale corriendo de la piscina y corre a su habitación a arreglarse justo cuando va a llegar se choca con alguien completamente arreglado.
- ¿Oscar? ¿Qué haces aquí?
- Tengo una cita, pequeña. ¿De dónde vienes con esas pintas?- dice con voz desagradable.
-Podrías ser más agradable primo-le digo molesta y sabiendo que eso a él no le gusta-y vengo de hacer gimnasia, cosa que no te vendría mal… ¿No crees?-Oscar había engordado en aquellos años. - ¿Por qué no me recogiste en el aeropuerto?
- Había pasado la noche con una morena, no pude ir...
- Podrías haberme avisado... Aunque da igual, gracias a ti he conocido a alguien...
Oscar se puso a la defensiva y la miro un poco curioso y celoso.
- ¿A quién?
- Solo sé cómo se llama pero es un chico genial.
Y dicho esto, se fue, dejando a Oscar perplejo.
- ¡Pásalo bien en tu cita!- le dijo de lejos.
Eran las 21:30 y Alex aguardaba con su traje al pie de las escaleras. Entonces ve bajar a su joven amiga, espléndida. Al verse, ambos se sonrojan. Alex tiende su brazo, ella lo agarra, y juntos se dirigen hacia la que sería una cena inolvidable.
¿Pero, será buena o será un desastre? Nunca se sabe que puede pasar en una cena con alguien que conoces de unos días.

martes, 9 de julio de 2013

Prólogo

Estaba a punto de empezar el mes de octubre. Los días comienzan a acortarse, y las noches son más frescas. Es un mes especial para los niños, puesto que a finales de mes, se celebra Halloween, una costumbre adoptada no hace mucho.
Pero para los estudiantes del último curso de arqueología, era un mes bastante duro, pues el profesor López, el más duro de toda la universidad, por no decir cabrón, había pedido la tesis doctoral a finales de noviembre.
Mientras el profesor daba su explicación sobre el tema de la tesis, Álex, uno de los alumnos más brillantes de la clase, estaba absorto mirando uno de los asientos más a su izquierda, a una de sus compañeras... que le devolvió la mirada, y le hizo un gesto burlón. El timbre sonó, y oyeron al profesor decir:
-A partir de mañana tenéis un mes libre para realizar vuestros trabajos. Os espero después de Navidad.
La chica a la que antes miraba Álex se acercó a él y le dijo en tono de burla:
-Ei, mimadito- le dijo Elizabeth, con una sonrisa burlona.- Si hubieras estado atento en vez de mirarme tanto sabrías que nos han puesto juntos para el trabajo.
- Vaya... Pues menos mal que su Alteza si estaba atenta.- Álex hizo una reverencia.- Será genial hacer el trabajo con la princesa de clase.
- Vete a la mierda-dijo Elizabeth riendo, dando una torta al brazo de Álex.
Alex respondió agarrando la mano de Elizabeth, y besándosela.
-Nos vemos más tarde, Majestad.
-No lo creo. Tengo que hacer un viaje y mi avión sale en dos horas.
-¿Te marchas? Tenemos que hacer el trabajo.
-Yo me marcho cuando tengas tu parte mándamelo, yo hare mi parte donde voy a disfrutar del sol y a surfear. Au revoir niño mimado.
-¿Tomar el sol? ¿Surfear? Nos dan un tiempo libre para la tesis y tú te vas a la playa?  Ni hablar, señorita. Somos compañeros de trabajo, y este tiempo lo vamos a pasar juntos. Así que cariño-dijo Álex, guiñándole el ojo-donde tú vayas, iré yo. Así que voy por mi billete.
-Me da a mí que no...-murmura ella cuando él se aleja-¡Por cierto me voy a Florida!-le grita.
Tras eso la joven se marcha en dirección su coche, no iba a dejar que ese niño pequeño le estropeara su tesis. Llega al aeropuerto y para su alivio no está él. Factura las maletas y se dirige hacia su avión, después de arrancar se tranquiliza había conseguido que el joven no la siguiera. La joven se relajó en su asiento, cuando el avión despegó. Había dejado atrás a Álex. ¡Qué mal le caía ese estúpido y sinvergüenza niño mimado! Se dispuso a ver la película del avión, una muy mala en blanco y negro, con subtítulos. De pronto, una mano se le posó en el hombro.
- Se ha equivocado, Alteza, este vuelo no va a Florida- y acto seguido, le besaron el cuello.
Elizabeth se giró, no podía creerlo. Justo detrás de ella, estaba sentado Álex.
-¿Se puede saber que haces Tú aquí?
-Mis padres que me han obligado a ir con ellos al Caribe a ver a la familia y ¿no se iba su alteza a Florida?
La joven levanta la mano y le da un guantazo, acto seguido se levanta de su sitio y se marcha al pequeño bar que había detrás para tomar algo y alejarse de ese engreído y egocéntrico niño. Estaba que echaba humo no entendía como se había tomado tantas confianzas, no había quien lo tragara y no entendía como todas las chicas se morían por él. La joven estaba cada vez mas mosqueada por lo que cambio de asiento para no encontrárselo más. En la barra pidió una copa, que bebió casi de un trago. Apoyo su cabeza en ambos brazos, en la barra. Entonces el camarero se acerca a ella con otra copa.
- No he pedido nada.
- Invita aquel joven-dice el camarero.
Ella mira a donde señala el camarero. Álex le hace un gesto con los dedos de la mano."Qué vuelo más largo me espera" piensa Elizabeth. Le dirige un corte de manga a Álex. Él se ríe, recoge su melena en una elegante cola, y se apoya en el respaldo de su asiento, para dormir las horas de vuelo que quedaban.
Sonríe con malicia al ver como se duerme, deja pasar unos largos minutos luego de un trago se bebe la bebida. Se acerca al joven y con un rotulador le pinta la cara, luego le echa migas dentro de la ropa, ya que tenía que aguantarlo durante todo el viaje se divertiría a su costa. Se aleja y se recuesta en su sitio, cierra los ojos y cuenta durante dos minutos, luego oye como el joven se divierta y suelta una exclamación al descubrir las migas sobre su cuerpo, el personal del avión corre en su ayuda.
Ella en su interior no puede evitar reírse, lo mira y le guiña un ojo antes de ponerse a leer un libro. El avión aterrizó finalmente. Los pasajeros bajaban del transporte, y se disponían a ir a sus lugares de destino. Elizabeth se puso unas gafas de sol al salir a la calle y llamó un taxi. El taxi paró y ella montó en la parte trasera.
-Lléveme a la calle Palmera.
El taxi arrancó. Ya se creía que se había librado del pesado cuando, una vez el taxi estaba en plena marcha por una concurrida calle, una voz familiar dijo:
- Que casualidad, majestad. Vamos a la misma calle- Álex asomó desde el asiento delantero, sonriendo.
-¿¡Qué demonios haces tú aquí?!
-Quería hacer un poco de turismo antes de la hora de cenar-sonríe pícaramente.
-Taxi, pare aquí, por favor-paga y se baja.
En ese momento aparece un joven alto y rubio, de unos ojos verdes esmeralda que se acerca a la joven, tras abrazarla, le ayuda con las maletas y se alejan juntos por la calle. Alex se queda mirando incrédulo como su compañera de clase y su "Majestad" se aleja con un completo desconocido para él.
Pasaron dos días en que Elizabeth no vio a Álex. Óscar era un primo lejano suyo, él fue quien invitó a Elizabeth a pasar unos días al Caribe. Ella habló largo y tendido sobre Álex.
-Ese Álex es un poco capullo, ¿no?- dijo Oscar, con un poco de acento.
-¿Un poco? Si hubiera un jefe de capullos, él mandaría sobre él. Y lo peor es que voy a tener que verle a menudo por la maldita tesis doctoral.
- Venga, -dice Oscar, cogiéndole la mano, y besando su mejilla. -Olvídate de él por hoy. Estás en el paraíso. Disfruta de la playa.
****
Elizabeth tomaba el sol relajada, con un precioso bikini azul oscuro, que embellecía su hermoso cuerpazo. Entonces oye "su voz":
- Tenga cuidado, alteza, hay paparazzi por todos lados.
Ella se incorpora y ve, cómo no, a Álex.
-¿Eres un acosador o algo así?- pregunta.
-Tranquila-le dice -He venido a darme un baño, y te vi, y sería de mala educación no saludarte.
Dicho esto, se quitó su camiseta, lanzándola a la arena, y dejando ver un musculoso torso. Alex se tiro de cabeza al mar, con la mirada de Elizabeth fija en el.
La joven se volvió a colocar sus gafas y a tomar el sol, no quería hablar ni ver a Álex, pasaron los minutos y todo estaba demasiado tranquilo, por lo que se quito las gafas y descubrió que ya no estaba por allí cerca ese niño mimado.
Se levanta y deja sus cosas en la toalla, coge la tabla de surf y corre hacia el agua. Se lanza al mar y empieza a nadar hasta la próxima ola que se aproximaba, le pone de pie y empieza a tomar la ola. La gente de la playa se queda embobada viendo como surfea, aprecia una diosa de las olas, y para no ser menos Alex también estaba pendiente de ella. Corre hacia el mar también con una tabla y toma la misma ola que ella, no estaba dispuesto a dejar que ella le ganara, ni en broma.
-Majestad, usted está llamando la atención como siempre, ¿no se cansa?
-¿Pero cómo...?
En ese momento se produce un cambio en la ola y ella pierde el equilibro de la tabla cayendo al agua, sale la tabla a la superficie. ¿Pero dónde está Elizabeth? Álex llegó a la orilla, seguro de haber ganado.
-Su majestad debe darse más prisa la próxima vez si quieres que te gan...-vio que no estaba.
-¿Lizzy?-la llamó.
Toda la playa estaba pendiente del agua. No había rastro de la joven por ninguna parte. Óscar se quedó mirando el agua, pero no se atrevía a lanzarse al mar.
Pero Álex era distinto. Sin pensarlo se tiró al agua, y nadó mar adentro, llegó al punto en que empezaron a surfear y se sumergió. Toda la gente estaba pendiente de aquel joven. Álex salió a la superficie con el cuerpo inconsciente de Elizabeth.
La llevó en brazos hasta la orilla, la depositó delicadamente en la arena, apoyó sus labios contra los suyos, y le insufló aire, para a continuación, expulsarlo apretando el pecho. Lo repitió varias veces hasta que la joven despertó.
La joven abre los ojos confundida, luego se da cuenta de que Alex la esta besando y lo aparte lejos de ella.
-¿Se puede saber que haces?
-Salvarte de morir ahogada, no hace falta ser tan borde.
-Aléjate de ella Alex-le dice Oscar-y no te vuelvas a acercar.
-Tranquilo la próxima vez dejare que muera. Como ibas a hacer tú-le echa en cara Álex-gallina.
-Basta, vámonos Óscar, no tengo ganas de más peleas por hoy.
Oscar la levanta y se la lleva en brazos al hotel mientras que Alex se queda mirándolos, como se marchan. “Que chica tan estúpida” piensa recogiendo su tabla. De pronto ve caer de ella una pequeña pulsera, era la que llevaba Lizzy al surfear. ¿Qué hacia enganchada en su tabla?

domingo, 7 de julio de 2013

NOTICIAS JUGOSAS

¡Buenoos dias, buenas noches y buenas tardes a todos mis maravillosos lectores!
Traigos buenas noticias para todos vosotros que pienso que os pueden interesar, vamos por orden.
1-Perdicion esta siendo corregida y modificada, porque me he dado cuenta de que habia algunos fallos importantes. A partir de hoy podreis ver el prologo y el capitulo 1 corregido.
2-El Clan, ha sido modificado y el capitulo 1 sera publicado en un par de horas, creo que os gustara mas, se publicaran los capitulos en este blog a partir de hoy.
3-He creado un nuevo blog, en el cual publicare mis desvaríos: relatos, poesia, reseñas y hare publicidad de los blogs que me lo pidan, tendran que cumplir unos requisitos que pondré. El blog es el siguiente: http://nikaialectura.blogspot.com.
4-Sabeis que valoro mucho los comentarios que me dejais, porque para mejorar os necesito a vosotros, asi que os pido que si leeis, dejeis vuestra opinion sincera, ya sea mala o buena, pero sin faltar el respeto ni pasaros, espero que me entendais.
Si sois tan fieles como siempre o mas, porque se que hay mucha gente que no comenta. Asi que si teneis dudas, teneis el ask o mi correo, (en el cuadrito de la derecha) si no os atreveis. Y si vais comentando en los capis hasta el 15 de Julio subire un nuevo capitulo de Perdición.
Siento ser tan pesada, espero que esteis pasando buen verano, asi que ¡a disfrutad!
Besos y abrazos
Lyd Macan

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...