lunes, 24 de marzo de 2014

Capítulo 3 Descubriendo mentiras

Siento mucho haber estado desaparecida estas semanas, pero he tenido una serie de problemas, entre ellos mi pc, que me han hecho imposible poder conectarme para subir un capitulo o avisar de mi tardanza. Espero que este capitulo os guste y me deis vuestras opiniones, con respeto. Besos, Lydia :)

El ambiente estos días esta mejor, creo que gracias a que Nyx se enteró, y Castiel, estamos todos de mejor humor. Los chicos se han ido nada más irse Castiel y Nyx, así que me he quedado sola con las gemelas, siguen estudiando texto antiguos.  Por la última llamada que he recibido, no tienen ni idea de donde está Carlos y su gente, no se han encontrado a ningún Renegado Oscuro, han perdido el derecho de ser llamado Inmortales.
Miro a la que en otro tiempo ha sido mi amiga, ahora solo queda un cuerpo que vive gracias al latido de su corazón, aunque seguramente ahora estará más helado que nunca. Si algo seguro sé de mi amiga, es que con cada herida que le hacen su corazón se recubre mas de hielo, llegando a ser una persona fría con mucha gente. Este verano, parece que eso estaba cambiando, vi a Tomas abrazarla, con Jake de cachondeo, respondiendo a mis abrazos, siendo cariñosa con la gente cercana a ella, incluso…dejó sus recelos con Daniel para darle una oportunidad, aunque tal vez eso se deba a que le gustaba.
Sacudo la cabeza suspirando de frustración, mis malditos celos,  aun no sé cómo pude creer en ese momento a Carlos, aunque tal vez haya sido porque me gusta y quiero mucho a Jake, verlos tan unidos…
–Lo siento mucho, Alysa–hago aparecer la primera foto que nos hicimos–los celos me pudieron y por eso creí al imbécil de Carlos, tendría que haber sabido que solo era una treta para que te alejara. A veces pienso que…después de tantos años, ya sabría que no me quitarías el chico que quiero.
La miro, pero no hay ningún cambio en su expresión, tan tranquila y serena, como un ángel, aunque de eso no tiene ni una pizca. Sé que si ella hubiera sido de otra forma, la gente no la querría tanto, ella sabe como ganársela, siendo ella misma, fuerte, valiente, testaruda, pero ante todo siendo Alyssa.
­­­­­­­­–Ya sé que me dirás que fui estúpida e inmadura, aparte de que nadie es perfecto–sonrío imaginándome su cara–y que lo perfecto está sobrevalorado. Pero siempre he tenido mis inseguridades, igual que tú, aunque yo no las escondo tras una máscara de frialdad y desconfianza, para alejar a todos.
Después de cinco meses, aun me sigo preguntado cómo es posible que un semidiós como Tomas ha sido capaz de enfrentarse a Aly. En ese momento su poder estaba fuera de control, era peligrosa, ya que tenía el aura de una diosa y los poderes de una. Por mucho que sea hijo de Morfeo no es posible que tenga tanto poder, eso no es normal…sacudo la cabeza no queriendo pensar esa posibilidad. Quizá, nos ha mentido y no es hijo del Dios del Sueño. Siempre que intento hablar con él no quiere o sale huyendo alegando que tiene cosas que hacer.
–Eres tonta, amiga. No tendrías que haber hecho lo que hiciste, juntos habríamos acabado con él en cero coma–me levanto y miro por la ventana, el cielo está de un azul apagado–sé que lo hiciste para salvar a Daniel, te importa, y cuando te despiertes tendrás que afrontar a esos dos chicos.
Estos meses el tiempo ha estado más o menos tranquilo, nada raro para estar ya casi en invierno, por lo que no estamos alarmados, lo malo que no sabemos cuánto durará esta tregua con la naturaleza.
–Pero antes de marcharte de aquí…quiero saber cuándo te volveré a ver… es la canción de tu grupo favorito, Auryn, que dice exactamente lo que tendría  que haberte dicho.
Sacudo la cabeza para alejar las lagrimas que amenazan con escapar de mis ojos, recordar esa noche aun me hace llorar, sobretodo ver como ella nos encerraba en una celda, que me apuesto lo que sea a que no sabe ni como la habrá creado, y luego cuando se despidió de nosotros… Siento a alguien abrazarme por la espalda, dándome apoyo.
–Yo también debería haberle dicho eso…–murmura Tomas, mientras me giro y apoyo la cara en su pecho–tendría que haberle dicho cuanto la quería, no dejar pasar todo un verano…y decirle quien era.
–Todos tenemos nuestros secretos, Tomas–me acaricia el pelo distraídamente–no solo fuiste tú. Se entero que tenía dos medio hermanas, su madre era Atenea… definitivamente su mundo se puso del revés.
–Lo sé, fue duro aunque ella no lo admita, prefirió ignorar lo que sentía porque si no se derrumbaría–mira el cielo y suspira–¿sabes? Nunca quise dejarla sola, por eso me molesté con ella cuando decidió sus vacaciones.
–Lo peor ha sido que su novio la mató–se tensa notablemente–nunca la quiso, la utilizó a su antojo…y la asesinó–le tapo la boca antes de que hable–la mató un mes antes cuando se lió con Christie en el jardín de la casa de Jake.
–¡Maldito bastardo…!
–Cada uno es dueño de su destino, como dice Aly, solo que algunos eligen el camino fácil y se desvían de la senda buena, como le ha pasado a Carlos. Pero eso es pasado, ahora tenemos que luchar por el presente para vivir el futuro.
–Has madurado estos meses desde que ella ha conseguido el papel de la Bella Durmiente–me acaricia la mejilla sonriendo–es bueno que tenga amigas como tú.
–Yo tengo la suerte de tenerla a ella, me ha abierto los ojos muchas veces con sus comentarios "inocentes" que suelta de vez en cuando sin darse cuenta de que da en el clavo. Aunque he comido muchos fallos.
–Todo el mundo los comete, somos humanos…más o menos, y podemos corregirlos.
–Lo espero…–caigo en la cuenta de que no tendría que estar aquí–¿Qué haces aquí cuando deberías estar con Jake y Daniel?
–Esos dos no me quieren cerca, dicen que los trastoco y pongo nerviosos, aunque se que a Daniel Niklaus no le caigo muy biense separa de mi y se apoya en la pared.

–Son los dos iguales–bufo poniendo los ojos en blanco–tal vez tu parte divina les altera, los confunde. Aquí no molestas
–Gracias, Judit.–me abraza más fuerte, realmente me podría acostumbrar a sus abrazos–no hemos encontrado ningún rastro, ni de ellos ni de los Goikais.
–¿Eso qué es?
–Como una especie de mitad fantasma, mitad humano, algunos llegan a ser tan corpóreos como tú y yo. Son los que producen las pesadillas y se alimentan del dolor, suelen trabajar en sintonía con los Renegados Oscuros. Ellos han sido corrompidos, antes eran seres de la luz.
–Tipo ángeles de la guarda.
–Algo así, se les conoce como Kai, ellos nos ayudan y nos curan cuando nos herimos, pero los Gonskais son perseguidos por los Guardianes….
–Que entrena Axel–dice una voz a nuestra espalda.
–Dios, Castiel…te mato–digo agitada tras soltar un grito asustada.
–Lo siento, no pretendía asustarte–se sienta en la cama y le coge una mano–ni por tu grito se despierta. Nyx no mentía cuando me ha dicho que es la Bella Durmiente.
–Bueno…tiempo al tiempo, y ella se va mosquear si se entera que le estas teniendo lastima, te va a hacerlas pasar canutas–me separo de Tommy y cruzándome de brazos.
–Ella tiene razón, no se sacrificó para que le tengan lástima–Tomas lo mira duramente.
–Enserio me tendrían que dar un Oscar de esos–besa a mi amiga en la frente y se levanta soltando su mano–sabía que no estaríais…"cansados", que no os habríais cansado tan pronto y sin pelear.
–Luchamos por lo que nos importa.
–Luchar o morir, ¿para qué vivir si no vencí?
–Ese es vuestro…lema por llamarlo de alguna forma–murmuro mirándolo.
–Exactamente, vivimos para cumplir una causa.
–Si–dice escuetamente Tomas. Sospechoso.
–Venga, Morfeo, deja de ser tan arisco–frunce el ceño Castiel y mira a Tomas.
Creo que he oído mal, pero…¿acaba de llamar Castiel a Tomas, ¡MORFEO!? Eso no es posible, él es solo el hijo de dicho Dios, creo que este guardiancito se está equivocando o solo está confundido. Aunque…esa sería una buena razón para explicar ese despliegue de poder que tuvo hace meses en el hotel. Pero significaría que no solo me ha mentido, sino que también ha mentido a Alysa y al resto de sus amigos, aunque creo que Jake lo sabe desde hace tiempo.
–¿Morfeo?
–Vaya, veo que aun no le has contado la verdad sobre quién eres–suelta una carcajada, divertido–Él es MORFEO, Dios de los Sueños, que tras una etapa dura decidió…
–¿Cállate Castiel o te mandaré de un puñetazo a la isla de Axiel!–exclama furioso Tomas, haciéndome retroceder un paso sobresaltada.
Nunca he visto, bueno, en estos tres meses, a Tomas Ross tan cabreado, daba un poco de miedo, su pose ofensiva, delataba las ganas de callar por las malas a Castiel si él mismo no lo hacía solo.
–¡No, ya basta!–exclama Castiel y me mira fijamente–Morfeo perdió hace varios siglos a la persona que quería, era una mortal a la que quería como a una hija, pero hubo un…accidente y ella murió. Morfeo no se lo ha perdonado y quiso empezar de cero, por eso nació como Tomas Ross.
Miro al supuesto Morfeo en shock, no me lo puedo creer, ha estado todo este tiempo mintiéndome, y no solo a mí, sino también a Alyssa, a ella por muchos años, tanto que ni siquiera le dijo que era un "semidiós" como me hizo creer durante medio año.
–¡Te voy a mandar con Axiel!–grita colérico Tomas que avanza hacia Castiel.
Puedo ver el poder que emana del cuerpo de Tomas y como su aura dorada, típica de dioses, se va haciendo visible y muy brillante. ¿Cómo es posible que se haya callado esto tanto tiempo y por qué? ¿Quién es Axiel?

sábado, 8 de marzo de 2014

Capítulo 2 La cuenta atrás

Bueno, aquí os traigo el capitulo 2, bastante curioso donde se descubrirán ciertas cosillas :) Espero que os guste. Besitos.


Parpadeo sorprendida y grito, pero al abrir los ojos me encuentro en mi cuarto y Axel sujetándome mientras murmura palabras de aliento.
— ¡No! —salto lejos de él temblando—No te acerques, Carlos, no dejaré que me mates de nuevo.
—Alyssa, no soy él—levanta las manos mostrándome las palmas— ¿Has soñado con él?
—Sí, se hacía pasar por ti…—cierro los ojos para intentar ralentizar mi respiración—y me clavaba la daga de nuevo…—mi voz se quiebra y me abrazo temblando.
Esta pesadilla ha sido demasiado para mi, tiemblo de miedo, por una vez en mi vida se verdaderamente como se siente dicho estado y no lo puedo evitar. Le doy la espalda y un par de lágrimas furtivas se escapan de mis ojos y se deslizan huyendo por mis mejillas hasta caer a mis pies.
—Tranquila, aquí no puede entrar—me abraza por la espalda sobresaltándome—soy yo, no te haré daño. Ni Carlos ni sus amigos, Oscuros Renegados, podrán entrar en mi isla. Estás a salvo, Alyssa.
— ¿Lo prometes? —murmuro como niña chica, y me da igual que suene así.
—Te lo prometo, Alyssa.
—Por favor—me giro sin saber que le pido exactamente.
Él me estrecha entre sus brazos, abrazándome fuerte, y diciéndome que no me pasará nada, no lo permitirá. Me siento como una niña pequeña, débil e indefensa, pero por primera vez me da igual, necesito este abrazo, de alguien en que confíe.
—Tengo malas experiencias con los sueños.
—Pero este no era una visión y tendría que regañarte por lo que hiciste, pequeña insolente.
—Me he perdido—levanto la mirada y choca con la suya—no me llames insolente.
—Tuviste el sueño de la pelea entre el Guardián Daniel y el…renegado para que la evitaras, pero no para que intervinieras en ella y te sacrificaras—me mira fijamente a los ojos como buscando algo en sus profundidades—por mucho que te importara, no deberías haberlo hecho. Has desequilibrado todo porque tú ya no estás.
— ¡No podía dejarlo morir! —Hago un mohín—el último mes se dejo de comportar como un imbécil y…nos hicimos amigos.
—Y te sacrificaste…—repite frunciendo el ceño—si la daga llega a impactar dos centímetros más a la derecha estarías muerta…aunque no se qué catastróficas consecuencias tendría.
— ¿Por qué?
—Estas muerta para los dioses y tus amigos, Alyssa—retrocedo un poco en la cama soltándome de sus brazos.
Niego con la cabeza, ellos tienen que sentir que estoy viva, Jake puede hacerlo, tiene que saberlo…no pueden creer que estoy muerta, no deben. Sacudo la cabeza negándolo, sin embargo, todas las evidencias apuntan a eso.
—Has muerto como humana—me coge las manos fuerte evitando que las suelte—es hora de tu Renacimiento como diosa, Alyssa Di Laurent. El mundo tiene que cambiar y restaurarse, encontrar su equilibrio—busca mi esquiva mirada—y tú eres la pieza del rompecabezas.
—Tal vez no tendría que haber nacido…
— ¡Alto! —suelta una de mis manos y me pone dos dedos en los labios—no es tu culpa, todo esto tenía que pasar de una u otra forma. Tu solo has sido el instrumento, la excusa, como quieras llamarlo—me mira intensamente—cada dios que nace es una bendición y hace más de un millón de años que no hace uno.
—Tomas es hijo de Morfeo.
—Eh…—sacude la cabeza y me agarra de los hombros asustándome—El comienzo de algo grande, empieza en unas líneas, pero tú decides la historia y los personajes como continuarla.
— ¿Qué quieres decir con eso, Axel?
—Con el tiempo lo entenderás, pequeña saltamontes—veo en sus ojos humor y diversión.
—Bueno ya que estas tan evasivo—retrocedo un paso y me cruzo de brazos— ¿Cómo se llama tu isla?
—Alashya.
—Nombre curioso…
—Basta de tanta charla, ya hemos perdido demasiado rato y hay mucho que hacer.
—No quiero salir—retrocedo hasta la cabecera de la cama—no estoy preparada para salir afuera con tus guardianes.
Me siento temerosa, me da vergüenza salir afuera y que me vean, seré el hazme reír de todos, una diosa sin poderes. No quiero enfrentarme a eso, no, ni de coña lo haré, prefiero quedarme aquí encerrada o desaparecer.
—No me hagas sacarte, querida.
—Inténtalo—le desafío y sus ojos brillan peligrosos y con una chispa de diversión.
—Tú lo has pedido—se encoge de hombros sonriendo.
Oh, oh. Esa sonrisilla no augura nada bueno. Me tenso y me preparo para salir corriendo o saltar, no conozco tanto a Axel como para saber su próximo movimiento.
Axel se lanza contra mí de frente, pero yo de un salto me engancho en la barra del dosel de la cama, sí lo sé, demasiado cursi para mí; y balanceándome sobre él salto hasta el suelo aguantando la risa al ver a Axel tumbado en mi cama. Cuando se está incorporando, rápidamente salto de nuevo, enganchándome al dosel y golpeo su espalda tirándolo sobre la cama. Me lanzo hacia atrás, evitando darle la espalda, pero me tropiezo y giro sobre mi misma para estabilizarme. Grave error.
Es rápido y me inmoviliza con sus piernas, haciendo que me precipite al suelo sin remediarlo. Me incorporo y me siento a la vez que él, sin embargo tiene buenos reflejos y para el primer golpe que le lanzo, sin problemas. Mientras lo golpeo intento liberar mis piernas de su férreo agarre, pero el bastardo sabe bien lo que hace y me dificulta mucho.
Maldito viejo pienso mientras aprovecho su agarre para impulsarme y golpear su hombro con el mío, lo que no he calculado ha sido la fuerza y acabamos los dos en el suelo. Me tiene aplastada con su cuerpo y mi ropa no ayuda a mejorar mis movimientos, al revés, los entorpece, volviéndolos lentos.
Axel me sujeta las manos sobre mi cabeza, y mis piernas inmovilizadas entre las suyas, lo fulmino con la mirada mientras intento quitármelo de encima, sin embargo, pesa demasiado y él también hace fuerza dificultándome la tarea.
—Deberías rendirte, Alyssa.
—Una Di Laurent nunca se rinde.
En ese momento se abre la puerta de mi habitación y se vuelve a cerrar. Fulmino a Axel con la mirada y peleo con más fuerza, no quiero imaginar la escena que le habrá parecido al que haya entrado. 
— ¿Lo estáis pasando bien? —pregunta Lexy antes de cerrar la puerta de un portazo.
—Ha sido culpa tuya, Axiel.
—Por una vez en tu vida, enfréntate a tus problemas y no huyas de ellos—tras eso desaparece dejándome en shock.
****
Alyssa, lleva demasiado tiempo dormida, pensé que cuando la inducimos a este sueño despertaría en unas semanas o un mes, pero no…lleva tres meses y no hay ningún signo de vital, solo el latido de su corazón y la energía que fluctúa por toda la habitación. Bastante poder retenido entre cuatro paredes. Tomas, se ha mantenido aquí con nosotros, no ha vuelto a Nueva York aunque llama a sus tíos para saber cómo esta su pequeño hermano, que está a punto de cumplir los tres añitos. 
No sonríe, está taciturno y prácticamente vive en la biblioteca, no sé que hace exactamente allí tanto tiempo, porque cuando quiero entrar, simplemente no puedo hacerlo. Daniel es más cercano, se ha vuelto más amigable desde que Alyssa se sacrifico por él dando su vida, aunque sigue tan agresivo como el día que lo conocí. Ah, y un chulo. Jacob está alicaído, no pasa mucho tiempo en casa, ya que se la pasa viajando en busca de Carlos, aunque no encuentra ni rastro de él ni de sus compañeros. Nuestra relación se ha enfriado bastante, ya no pasamos tiempo juntos, siempre está demasiado ocupado con otra cosa como para prestarme atención.  
Las gemelas son las únicas que mantienen su vitalidad y su alegría, son como los niños chicos, que nunca pierden su alegría, las envidio. Ellas son más poderosas que yo, son mayores, y tienen más control, por lo que están haciendo todo lo posible por encontrar la solución y que Aly despierte por fin. Yo lo veo difícil.
Personalmente, me encuentro bien, triste como es normal, ya que por culpa de Carlos pelee con ella, antes y después del accidente… pero aquí me encuentro en su habitación, mirándola mientras duerme con un aspecto tan dulce que da miedo. Recuerdo de niñas, que tras una travesura, ponía una expresión muy dulce en su cara, pero sus ojos la delataban siempre. Su mirada era picara con un brillo travieso que confesaban todas las cosas que había hecho, sus ojos brillaban muy verdes.
Me arrepiento bastante de mi comportamiento, aunque realmente no se qué ha pasado entre Alysa y Carlos en el pasado, bueno…Alyssa, en el pasado. Jake tampoco me ha querido decir, ya que él lo sabe desde que Nyx le dijo que un lazo fraternal lo une a Aly. 
Sacudo la cabeza y salgo de su habitación, llevo media hora observándola y pensando, me quedo mirando la puerta unos segundos perdida en  mis pensamientos. Aun con la puerta cerrada se siente el gran poder que contiene en su interior…murió en medio de su liberación, rompiendo los candados que mantenían su esencia encerrada.
—Judit, querida¬—me pone Nyx la mano en el hombro y me sobresalto.
—Que susto, Nyx—me llevo una mano al pecho, tranquilizándome.
—Lo siento—me limpia unas lágrimas, producidas del sobresalto—quería hablar contigo…siento haber tardado tres meses en aparecer.
—Claro, estaba distraída—me excuso nerviosa—es comprensible,  Nyx, ha sido un palo muy fuerte para todos nosotros.
— ¿Qué o quién hay tras esa puerta?
—No hay nada, Nyx—me encojo de hombros restándole importancia.
 —Un buen eufemismo de algo o alguien que contiene mucho poder.
—Te lo diré, pero no dirás nada a nadie de lo que veas aquí…
—Lo prometo—inclina la cabeza.
Suspiro y camino hacia la puerta, estoy muy nerviosa, no conozco tanto a Nyx como para saber que reacción puede tener Nyx cuando vea el interior de la habitación. La abro un poco y miro a la diosa, está expectante, por lo que me hago a un lado para dejarla pasar. Entro tras ella, pero choco ya que se ha quedado petrificada a unos pasos de la puerta.
—Alyssa…está viva—dice lentamente y luego se gira con una expresión feroz en el rostro— ¡Nos habéis mentido!
—No…no es…eso…—tartamudeo asustada mientras retrocedo.
Ella camina amenazante hacia mí, en su mano crea una bola de poder oscura como la noche, retrocedo a cada paso que avanza. Me va a atacar y estoy asustada, yo no soy rival para una diosa como ella, por muy buena bruja que sea, no podré ni defenderme. Trago saliva.
En ese momento aparece Tomas delante mía, poniendo su cuerpo como escudo y con una bola de poder en su mano, blanca, mirando fijamente a Nyx sin amedrentarse.
— ¡Basta, Nyx! —Ruge enfadado—ella no está viva.
— ¿Me vas a negar lo que estoy viendo? —Grita ella enfadada señalando el cuerpo de mi amiga—si estuviera muerta hubiera desaparecido.
—Está viva, gracias a Judit y a las otras dos brujas que están aquí. Han conseguido retener su cuerpo vivo en una especie de sueño, gracias a eso su corazón sigue latiendo.
— ¿Cómo? ¿Qué quieres decir? —hace desaparecer la esfera ante su desconcierto.
—Escucha a Judit—se relaja visiblemente Tomas.
—Ella…realmente murió tras despedirse de nosotros…—mi voz se quiebra y mi mente vuela a ese momento.
Maldita sea, tenemos que hacer algo, no puedo perder a mi amiga, es la única familia que me queda, no puede morir así. Miro desesperada a mi alrededor, la lluvia cae más fuerte, como si el cielo también llorara por la pérdida de Alysa… Miro a las gemelas y como si nos conociéramos de siempre, asienten conociendo mi intención. Apartamos a los chicos, con delicadeza, Tomas es el que está peor, se ha alejado de ella por protegerla y al final no ha servido de nada… Daniel no llora, pero en sus ojos puedo ver como el fuego de la venganza le da fuerzas, aunque en el fondo también hay dolor. Ellos han dejado atrás sus peleas de hace unos meses para conocerse y ahora ella ha muerto por salvarle… no conozco mucho a Daniel Niklaus, pero creo que más le vale a Carlos desaparecer. Jake está…no está presente aunque su cuerpo si lo esté, su mente se encuentra muy lejos, pero mejor así, no interferirá.
Las chicas y yo rodeamos el cuerpo de Aly dándonos las manos, formando un círculo protector alrededor de ella, cerramos los ojos para concentrarnos, aunque no sabemos qué hacer, pero vamos a intentar mantenerla con nosotros.
— ¡Está muerta! —exclama Tomas con lagrimas acercándose.
Una burbuja se crea a nuestro alrededor, evitando que cualquiera se acerque, por lo que Tomas retrocede asombrado. Nuestras manos, unidas, comienzan a sangrar, la sangre de las tres se deslizan como una línea hasta la herida que ha matado a Alyssa Di Laurent. La rodea mientras la sangre de las tres se une formando una estrella brillante, la cual se va haciendo más pequeña hasta que nuestra sangre tapona la herida completamente.
De pronto, oímos el sonido de un corazón latiendo y abrimos los ojos sobresaltadas. El corazón de Alysa está volviendo a latir y su herida se ha cerrado completamente, dejando una extraña cicatriz. Nos miramos con los ojos empañados, hemos conseguido que no se vaya, sonreímos y vemos como la burbuja que nos ha rodeado antes desaparece. Los chicos han reaccionado, el cielo ha parado de llover, pero sigue encapotado, y se oye claramente el sonido de un corazón que antes estaba muerto.
Tomas y Daniel se acercan rápidamente y entre los dos llevan a Aly a su habitación, mientras el cielo se despeja dejándonos ver una noche estrellada…sin luna.
—Eso es todo lo que ha pasado—miro a Nyx duramente—después de que huyerais como cobardes, cosa que seguramente terminó de matarla.
—Ella nos dijo que nos fuéramos.
—A nosotros también—exclamo ya explotando, estoy muy molesta—pero no nos fuimos, no la dejamos sola, pero cree lo que quieras—salgo de la habitación con pasos firmes, me giro para mirarla fijamente—pero no pararé hasta traerla de vuelta.
No he dado más de un par de pasos fuera de la habitación cuando unos brazos, fuertes y bronceados, me envuelven en un gran abrazo. Mi Jake está de vuelta, sonrío mientras apoyo la cabeza en su pecho, Jake me estrecha más fuerte entre sus brazos.
—Gracias, por abrirme los ojos—me levanta la cara para que vea su sonrisa—además ella no querría que estuviéramos así—suelta una carcajada cerrando los ojos, al abrirlos veo determinación y un poco de humor—nos echaría la bronca o nos daría una patada en el trasero.
—Ella esperaría que fuerais fuertes y valientes—dice una conocida voz masculina a nuestra espalda.
— ¡Castiel! —me separo de Jake y me lanzo a sus brazos.
—No hay rastro de Renegados, todos los guardianes los están buscando—le dice a Jake mientras me devuelve el abrazo.
—Estarán celebrando que se han quitado el problema de en medio—dice asqueado Jake y con los puños apretados—malditos…
Me separo de Castiel y le entrelazando mi mano con la de mi novio, dándole un firme apretón, además me alegra mucho que Castiel esté aquí, da más confianza a nuestro grupo.
—Tranquilo, lo pagarán—entra Daniel a la sala con una espada en la mano—eso no lo dudes.
—Lucharemos—Tomas sale del cuarto, serio—como siempre hemos hecho.
—Por Alyssa, el orden y la justicia—exclaman los chicos uniendo sus puños.

Las gemelas aparecen a mi lado, las tres nos abrazamos sonriendo, es hora de que despertemos, de ser nosotros mismos y recuperar a nuestra amiga. Empieza el juego y la cuenta atrás.
¿Qué os ha parecido el capítulo?

sábado, 1 de marzo de 2014

Capítulo 1 Cambios

Abro los ojos desorientada, la oscuridad se va disipando dejando paso a un paraje desértico, no sé cómo he llegado hasta aquí. Pero esa duda se resuelve en cuanto veo aparecer a las Moiras, me levanto y camino con paso pesado hacia ellas.
—Niña, te lo advertimos…
— ¿Por qué no nos hiciste caso?
—Podrías haber vivido mucho tiempo—dice una de ellas con expresión triste.
—Deje de mirar el diario…intente seguir con mi vida. —miro al suelo triste—pero eso difícil si no sabes quién eres realmente.
—No, entraste en el laberinto. No debiste haberlo hecho…
—Aun era muy pronto y mira como acabó.
— ¡Tenía derecho a saber quien soy! Vosotras no me entendéis, sabéis quienes sois desde que nacisteis—las miro seria.
—Tendrás mucho tiempo para descubrirlo…
—Tal vez incluso una segunda oportunidad, muy diferente…—sonríen por primera vez dulce y desaparecen.
— ¡Esperad!
Las llamo gritando y corro por ese paraje, mis pies sangran al estar descalza y el suelo tan agrietado y con piedras. Tropiezo y golpeo con mi cuerpo el suelo, clavándome las piedras. Una de ellas se clava en mi pecho, justo donde me ha dado la daga y aúllo de dolor cerrando los ojos.
Abro los ojos y me encuentro con seis pares de ojos que me están observando preocupados y algunos con curiosidad. Me incorporo un poco y todos dan un paso hacia atrás para dejarme espacio, creo.

—Parece que la bella durmiente se ha despertado.
—Alejaos, no queremos asustarla y necesita su espacio—dice la única mujer del grupo—Soy Lexy, capitana de estos guardianes.
Los miro incrédula y un poco asustada, pero lo oculto tras una mirada glacial. No sé qué hago aquí ni donde estoy, porque que yo recuerde he muerto, no es nada agradable. Me termino de incorporar rápidamente y miro mi pecho, pero  no tengo ninguna herida, es como si nunca ha existido.
—Tranquila, estás a salvo—me tiende una mano la mujer llamada Lexy—confía en mí, te voy a ayudar.
—Ni siquiera sabes mi nombre y la última vez que me dijeron eso acabe con una daga en el pecho.
—En cierto modo, creo que lo estas, pero dime tu nombre—me levanta sonriendo—aunque tus amigos creen que estas muerta.
— ¿Dónde estoy? —Prefiero cambiar de tema—Esto no es el Olimpo.
—Todo a su debido tiempo, diosa—dice unos de los guerreros adelantándose.
—Tengo que volver con mis amigos, me necesitan y estarán preocupados…
—No te puedes irte aun—me corta el guerrero y me molesta.
—No eres quién para decirme que tengo o no que hacer, así que cállate la boca—me atrevo a responderle aunque impone por su altura y su fuerza.
—Tal vez él no, pero yo si puedo. Y no te irás.
—Lexy, tranquila—dice una voz profunda a nuestra espalda—ella está nerviosa al estar en un lugar que no conoce.
—Pero Axiel…—hace un puchero.
—Márchate con los guerreros, yo me encargo de explicarle todo a la joven diosa.
—Sabes que no lo es, aun.
—Tú lo has dicho, aún. Ahora retírate—le hace una señal y ella se marcha con los guerreros.
El hombre, de mediana edad, es bastante alto, con unos rasgos aristocráticos. Pómulos altos, ojos oscuros, labios carnosos y una pequeña cicatriz que atraviesa su ceja derecha. Se acerca hacia mí, lentamente, para no asustarme, pero mi cuerpo se tensa, a pesar de que transmite buenas vibraciones. No me fío.
—Tus amigos están bien, buscando la forma de hacerte volver con ellos.
— ¿Dónde estoy?
—Es mi isla, aquí se entrenan a los futuros Guardianes y Cazadores Inmortales—me tiende su mano.
—No has respondido a mi pregunta—frunzo el ceño y rechazo su mano.
—Paciencia…una virtud que tendremos que practicar—sonríe con suficiencia.
— ¡Axel! —Le grito frustrada— ¿Dónde narices estoy cuando se supone que tendría que estar muerta?
En vez de responder se limita a observarme, como si espera que pase algo. Lo miro fijamente reprimiendo un suspiro de impaciencia, esto está muy aburrido.
— ¿Piensas decir algo o me largo de aquí?
—Pensé que harías algo, he averiguado que un par de minutos antes de morir se había liberad gran parte de tu esencia…
— ¿Qué esencia?
—Déjame acabar—me reprime autoritario—me refería a que se libero una pequeña parte de tu esencia divina, tu parte de diosa. Tus poderes fueron sellados al año de nacer por ser muy fuertes y descontrolados.
— ¿A qué te refieres?
—Tus poderes eran diferentes de los que se habían visto y ningún dios ha sido tan fuerte desde el momento de su nacimiento…y luego la profecía de Delfos… quisieron protegerte y por eso te ocultaron quien eras. Tampoco les dio tiempo.
—Una vida de mentiras…
—Hicieron lo que debían para protegerte, pero tú luego bien que aceptaste a tu madre así que no te quejes tanto, ni te hagas la víctima—me echa en cara este.
—Déjame en paz—le doy la espalda molesta con todos—ahora dirá que tampoco tendría que haber muerto ni haber entrado en ese laberinto—murmura para sí misma.
—Y tienes razón, eras humana cuando esa daga te impactó, pero ya lo iremos averiguando, hay tiempo—me hace una seña para que lo siga—vamos, te enseñaré tu nuevo hogar.
Caminamos en silencio por un bosque, los árboles llenos de hojas verdes, pero en cierto modo se siente apagado, y césped a su alrededor. Se parece a descripciones de cuentos que me ha leído mi padre cuando era pequeña.
—Este lugar es el paraíso…—murmuro para mí misma—me quedaría aquí.
¬— ¡No! —lo miro sobresaltada—no puedes quedarte aquí. Es mi hogar y un lugar de paso, en la que los guardianes aprenden.
—Puedo aprender y entrenar para ser una Inmorthalis o una Cazash.
—No puedes. Eres una DIOSA.
—No lo soy…aún, como tú dices—miro a mi alrededor y vuelvo a centrar mi atención en él—no tiene sentido que esté aquí entonces.
—Estas aquí para aprender sobre ti misma y controlar tus poderes, que ni siquiera conoces—me pone una mano en el hombro, de la que me suelto y suspira—tienes poderes que son especiales, eres el equilibrio, Alyssa. También tienes el don que te dio Nyx sobre la oscuridad.
—Si bueno…eso es fácil, creo—me concentro y realizo una pequeña bola oscura.
—No vuelvas a hacer eso—me riñe y la hace desaparecer—no mientras no sepas que estás haciendo.
—Pero ahora sé lo que estaba haciendo—protesto parándome en un árbol, parece que llevamos mucho caminando.
—Sabes que no me refiero a eso, Alyssa—intento protestar pero me calla y eso me molesta—no sabes controlarlos en caso de que te enfades.
—Eso no es verdad—crispo mis manos en puños—aunque se estén mostrando desde hace poco, no dañaría a nadie.
—Igual que cuando te persiguieron a ti y tu amiguito unos humanos en coche, ¿no? —Sonríe engreídamente—lanzaste a ese chico por los aires cuando te agarro del brazo para hablar contigo.
—Tú no sabes nada de eso—me apoyo en el árbol, recordando ese suceso, molesta—no lo lance por los aires, fue un flash…
—Eso fue lo que te dijeron tus amigos, pero fuiste tú, como mecanismo de defensa.
—Eres un mentiroso, no sabes nada de mí. Así que cállate—respiro hondo para controlar mi mal genio.
—Alyssa…eres un peligro aunque no lo creas y…
— ¡No! Escúchame tú, Axiel—se levanta aire poniéndome el pelo en la cara—jamás dañaría a mis seres queridos. NUN-CA.
—Alyssa, basta—dice tan calmado aunque en sus ojos se ve tempestad— ¿no ves todo lo que estas liando por tu arranque de mal humor?
— ¡Es tu culpa! —me es imposible calmarme ahora mismo.
—Cálmate, no quiero ver reducido a nada mi hogar.
—Lo estoy intentando—mascullo entre dientes.
—Piensa en algo que te calme.
Cierro los ojos y recuerdo el día que conocí a Judit, tan pequeñita y tan…pitufa rosa. Luego cuando pensó que yo tenía un hijo con Tomas…Tommy, lo hecho mucho de menos, la última vez que lo he visto ha sido antes de cerrar los ojos. Aunque no sé cómo llegó hasta allí.
—Eso es, sigue así.
Mantengo los ojos cerrados. Todo es culpa de ese…malnacido de Carlos, si él no hubiera aparecido mi vida seguiría siendo, bueno no normal, pero seguiría viva y con mis amigos. Podría volver a ver a Tomas y a Oliver y pasar la Navidad todos juntos en mi nueva casa. Pero no tuvo que llegar y joderme la vida, como si no estuviera ya bastante jodida por sí sola. Maldito Carlos me has hecho alejarme de todos los que quiero.
—Alyssa, no sigas por ahí…
Su voz se vuelve lejana, ya no lo oigo, solo quiero venganza por arrebatarme mi futuro. Uno con Jake y Judit, Tomas y Daniel, las gemelas y Evelyn; ellos son mi familia y voy a volver con ellos me cueste lo que me cueste.
— ¡Alyssa!
— ¿¡Que!? —abro los ojos y él retrocede un paso.
—Contrólate, maldita sea. Aquí no está Carlos ni ningún otro que te quiera hacer daño—me mira fijamente a los ojos.
—Tú puedes ser como ellos, utilizarme y luego darme la patada—intento dar un paso pero no puedo moverme—Axiel…
—No voy a dejar que la oscuridad y las sombras que hay en ti, destruyan mi isla y…—aprieto los dientes y doy un paso hacia él, que retrocede asombrado—no es posible.
—Entérate de algo, Axiel—avanzo y él retrocede—no voy a dejar que me manipules, ni que me uses, si yo me quiero ir, lo haré. No me retendrás—lo miro echando chispas y lo levanto del suelo sin tocarlo— ¿Lo has entendido?
—No me subestimes, Alyssa, —se libera de mi agarre invisible y cae al suelo. Se incorpora en toda su altura—ni me desafíes. Es mi isla y aun no tienes suficiente poder para retarme, igualmente no estás hablando tú, sino la rabia.
—No me conoces, así que deja tus suposiciones—la rabia sube por mi cuerpo—estoy harta de todos, que os creáis con derechos que no tenéis—miro al suelo intentando controlarme y lo vuelvo a mirar.
Axiel retrocede un paso impactado, como si estuviera viendo un fantasma o un monstruo, mi respiración es bastante agitada, por el esfuerzo de controlarme cuando siento unas ganas impresionantes de explotar y que pase lo que tenga que pasar. Mis manos tiemblan violentamente, agacho la mirada hacia ellas, las crispo en puños mordiéndome el labio con fuerza hasta que noto un líquido con sabor metálico. Hay mucha tensión fluctuando entre nosotros, se puede palpar en el ambiente y cortar con unas tijeras.
Doy un paso hacia delante al darme algo en la espalda, pero unos brazos fuertes me rodean evitando que caiga al suelo. Me quedo rígida, mientras esos brazos aprietan más su agarre y pegándome al pecho musculoso de la persona que me tiene sujeta. Odio los abrazos pero este…es diferente.
—Relájate, Alyssa—susurra la voz en mi oído, estremeciéndome.
—No puedo—murmuro temblando.
—Puedes, solo cree en ti—dice en el mismo tono que yo—busca la Luz.
Aspiro el aire y lentamente lo voy soltando, con los ojos cerrados, busco entre las sombras que habitan en mi interior y que recubren mi corazón sin poder perpetrarlo. Con dificultad busco ese resquicio de luz que aun me queda y que lucha contra las sombras para mantenerse y evitar la sumisión de mi corazón ante la oscuridad.
—Eso es, Alyssa, aférrate a ella con todas tus fuerzas—murmura más cerca de mi oído—tú eres como esa luz, lucha igual que ella.
Me giro en sus brazos y lo abrazo, poniéndole una mano en el costado, enterrando la cara en su pecho, mientras en mi interior se libra una batalla. Una que con el paso de los años ha ido incrementándose, pero desde que descubrí la verdad sobre quien soy ha ido en aumento. 
El cuerpo de Axiel transmite mucho calor, pero sobretodo en la parte de su costado donde tengo puesta mi mano, allí el calor emana con más fuerza, como un punto de unión entre los dos. Las manos de Axiel se mueven por mi espalda, calmando mis temblores, de los que no he sido consciente hasta ahora. Una de sus manos viaja hasta mi cabeza, acariciando mi pelo, y la otra me estrecha fuerte la cintura, reconfortándome.
—Gracias—digo en un murmullo apenas audible.
—No he hecho nada, pequeña—me levanta la cara cogiéndome la barbilla—has sido tú sola, amazona—sus ojos chispean con humor, pero también serios.
—Perdón…no he querido decir…lo que he dicho. Se me fue de las manos—mis ojos se vuelven cristalinos, traicionándome.
Axiel sacude la cabeza y me vuelve a abrazar como antes, pero esta vez yo le respondo el abrazo. Cierro los ojos y noto como nos movemos muy rápido. Al abrirlos ya no estamos en el bosque sino en una habitación con las paredes azules y una gran cama.
—Esta es tu habitación mientras vivas aquí—sigue hablando en susurros en mi oído—Ahora descansa, mañana podremos hablar todo con más calma.
Sin darme opción a responder me levanta y me lleva en sus brazos hasta la cama, con una mano la destapa para luego meterme entre las sabanas y taparme. Me acaricia la mejilla y yo me sonrojo como un tomate, provocándole una sonrisa. Me da las buenas noches y sale de la habitación cerrando la puerta suavemente, sin hacer ningún ruido, y suspiro.
Me pongo de costado y abrazando la almohada, me quedo dormida nada más cerrar los ojos. La cama es muy cómoda y las mantas me mantienen calentita. Abro los ojos bostezando y me desperezo, mirando la habitación con curiosidad, ya que es toda azul, mi color favorito. Llaman a la puerta y enfadada por ser molestada tan temprano, gruño un adelante.
Axiel asoma la cabeza sonriendo y luego entra completamente a la habitación, vestido con un pantalón de deporte y una camiseta de tirantes pegada a su torso musculoso. Quitaría el hipo a mas de una mujer si alguna, aparte de mí, lo viera vestido de esa forma, aunque claro a mi más bien me quita el sueño.
Se acerca hasta mi cama con una sonrisa enigmática, se sienta a mi lado y me acaricia el brazo, subiendo hasta mi mejilla, la cual acaricia sutilmente. Yo me quedo paralizada sin saber qué hacer, se inclina más hacia mí, quedando su boca a centímetros de la mía, produciéndome un escalofrío que me recorre toda la espalda.
De pronto, algo me perfora el pecho, jadeo en busca de aire y miro que es lo que es, me quedo impactada al ver la daga griega. Miro a Axiel en busca de una respuesta pero me quedo fría al ver que no es él, sino….Carlos.
— ¿Crees que estarías a salvo de mi?
Personalmente estoy empezando a odiar a este tipo... ¿Ha vuelto para rematarla?

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...