martes, 17 de junio de 2014

Adelanto Capítulo 5 de Renacimiento

Capítulo X Carlos

He huido como un cobarde, pero yo solo no puedo contra dos guardianes poderosos y el dios, maldito imbécil, se ve que el plan de Christie no ha ido tan bien como ella creyó en su momento. Es hora de desaparecer durante un tiempo indeterminado, tenemos que agruparnos y comenzar a trazar el plan para destruir el poder que tienen los dioses olímpicos, los necesitamos fuera para que nosotros podamos volvernos más fuertes, ser libres y así no tener que vivir escondidos.
Me alejo corriendo, todo lo que puedo, total ya la he matado, así que ahora estarán todos llorando su pérdida, pobres ilusos, idiotas. La verdad que cuando le lance la daga no las tenía todas conmigo, dado que ella estaba…liberándose, pero si no lo hubiera hecho se habría vuelto un poco más poderosa, y eso no nos conviene a nosotros. Si la profecía que hizo el último sacerdote de Delfos lleva razón, acabo de hacer lo correcto, sino…bueno un daño colateral en toda esta guerra. El viejo sacerdote predijo que nacería una nueva diosa, más poderosa que el mismo Zeus, capaz de controlar a la naturaleza, con el poder de destruir todo, inclusive a nosotros.
Me paro al llegar a la playa, el tiempo ha empeorado, se escucha un grito que me pone la piel de gallina, a la misma vez que el aire me azota furioso, las olas elevándose, midiendo cerca de cinco metros, se estrellan contra la arena mojándome. Sonrío, he cumplido mi parte del plan, matar a esa mocosa, que no me ha traído mas que problemas, volviéndome débil y haciéndome perder el tiempo con tonterías como el amor, eso es para los idiotas de sus amigos que no saben otra cosa más que llorar cuando no han hecho nada para evitar ese desenlace. Miro al cielo triunfante, ya nada podrá pararme, ni a mis compañeros, ha llegado la hora de los Oscuros, Inmortales Renegados, que están hartos de vivir a la sombra.
Me meto en el mar y comienzo a nadar, siempre he nadado muy rápido, dado que es como si el mar me reconociera y me diera más velocidad para llegar a mi destino. Casi como un jodido vampiro, como los que a ella le gustan. A lo lejos diviso el barco que me espera desde hace un par de horas, todo el tiempo que he tardado en cumplir esta “misión”, dios creo que me estoy volviendo loco, no hago más que repetirme. Sigo nadando, pero hacer esa acción con el pésimo tiempo que está haciendo, me dificulta mucho las cosas, estoy algo débil por la pelea, menos mal que ya estoy llegando a mi destino y que mis hermanos me ayudarán, porque sino…tardaría un siglo en llegar hasta ellos.
Una ola me golpea de costado mandándome bajo agua, buceo hacia arriba, pero otra ola vuelve a darme, resoplo como puedo y acelero el ritmo de las brazadas. No soy fácil de matar pero estas malditas olas se ven que es lo que buscan. Cierra los ojos y tras un estallido aparece tirado en el suelo de la cubierta de un barco, abre los ojos viendo a sus amigos que sonríen divertidos. Genial, ahora se estarán burlando.

Continuará...

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...