lunes, 29 de diciembre de 2014

Capítulo 11 Comienza la acción

El último capitulo que voy a publicar de todas mis historias antes de acabar el año, espero que os guste y vuestras opiniones. ¡Feliz Año Nuevo!
El hombre les pidió a los jóvenes que salieran mientras él hacía algo que tenía       que hacer. Aunque el chico era fuerte estaba demasiado enamorado de su hija...y hablando de ella saca el teléfono para llamarla y que le diera explicaciones.
-Buenas noches hija...
-Hola papá, ¿qué quieres, que tal las vacaciones?
-He vuelto al trabajo y me he encontrado a tu amigo. Que sepas que cuando vuelvas tendremos una charla tú y yo, este chico esta colado por ti y ha atacado a tu hermana pensando que eras tú. Así que arréglalo.
-Lo hare papá, adiós-le cuelga con frialdad.
Víctor apaga el móvil cabreado, odiaba que su hija fuera tan parecida a su padre, no había manera de hacerla entrar en razón. Sacude la cabeza y va en busca de Sam, Lizzy y Aria quería hablar con ellos en privado. Se reúne con ellos a espaldas de Alex. Quería hablar de la situación en la que lo habían metido con la acusación de asesinato. 
Mientras, Alex había despertado y se acercó a la barandilla del barco, totalmente furioso. Mira el mar atentamente, y la idea de saltar al mar, y ser engullido por sus furiosas olas nocturnas le sobrecoge. Una lágrima de rabia corre por su cara. Entonces la huele... una fragancia que le resulta familiar... el olor de una chica a la que amó.
Mientras dentro del despacho del hombre…
- Oscar lo planeo todo muy bien antes de morir. 
- ¿Por qué querría matarse a sí mismo, solo para joder a Alex?
- Porque quiere quitar de en medio a todos los amigos de Lizzy y Lyd... porque cada una le interesa para algo. A Lyd la quiere muerta... y a Lizzy... sus intenciones contigo, querida- dice mirándola- son peores...-se aprieta el tabique nasal, molesto y enfadado.
- Pero no pasa nada, es decir, ninguna esta sola- dice Sam- Lizzy está con nosotros, y Lyd... tiene a Rafa...
- Lo cual nos hace pensar que él también corre peligro.
-¡Entonces hay que traerlo aquí también!-exclama nerviosa Lizzy.
-No te preocupes querida, Lydia es capaz de mantenerlo a salvo.
-Padre-le llama Aria-sal un momento.
-¿Que quieres?-susurra fuera.
-Según los agentes Rafa no está con Lyd, está solo y mi hermana no saben donde esta-lo mira frunciendo el ceño-he puesto vigilancia sobre él. El doble.
-Me parece buena medida, llamare de nuevo a tu hermana, ahora entremos y sigamos hablando.
- Es posible que los hombres de Oscar intenten hacer algo contra Lydia. Hace tiempo que decidió no entrenar, y eso puede ser un error mortal. Si diez hombres bien entrenados se lanzaran contra ella a la vez, ella no podría ganar.
Alex entra de pronto en la habitación y se sorprende al verlos a todos.
- Así que reunidos a mis espaldas, ¿no? Lamento chafaros la fiesta, pero tenéis que ver esto. Me han mandado una foto.
La enseña a todos. En ella se ve a Lyd maniatada, amordazada, y con señales de golpes. Está rodeada de hombres armados... y quien ha sacado la foto... es Óscar.
-¡No!-exclama arrebatándole la foto Aria.
-No puede ser...-tartamudea Lizzy-el estaba muerto, ¡lo dijisteis!
-Tiene sentido si al que mataron no era a él, sino a su hermano-afirma Sam.
-No voy a dejar que la maten.
-Parad un momento-dice de pronto Aria-padre esta foto es un montaje, no es real.
-Alguien intenta desviar nuestra atención de nosotros para que nos dejéis desprotegidos y puedan acercarse-dice Lizzy mirando a los presentes.
Alex recibe un mensaje al móvil, y lo lee en voz alta:
-"Os estamos observando. Hay un traidor entre vosotros. La foto no es un montaje, dentro de unos momentos recibiréis la prueba. Tenéis un mes para tomar una decisión: ¿qué vida apreciáis más, la de Aria, o la de Lyd? Si queréis que viva, su hermanita tendrá presentarse aquí en un mes, sola. Si lo hace, la soltare... Durante ese mes, me divertiré mucho jugando con la pequeña Lydia... me pregunto cómo será sin ropa."
En ese instante, antes de que nadie pueda hablar, suena el teléfono de Alex... Lo coge y le sobrecoge oír la voz aterrorizada de Lydia:
- Alex...
-¡Lydia!-exclama Alex.
-No vengáis....es...trampa-exclama y se corta.
-Maldita sea hay que rastrear la llamada y voy a mandar a unos agentes.
-Ya he dado aviso de que traigan a Rafa, están de camino.
-Queremos ayudar-dicen Alex y Lizzy.
-No podéis, os tenemos que mantener a salvo.
-Además no creo que le haga daño-afirma Aria-él la quiso no hace mucho, aunque...-se calla pensativa.
-¡Aunque que!-exclama nervioso Alex.
-Que mi hermana no es tonta, lo conoce muy bien y creo que lo que nos ha dicho contenía un mensaje además del obvio. Voy a averiguarlo, ella y yo teníamos un lenguaje así.
Dicho eso, sale de la sala rápidamente dejando a los de la sala sorprendidos y pensativos. Alex intenta hablar con Víctor, convencerle de que quiere ayudar.
- No, tus sentimientos están aun muy fuertes... No debes inmiscuirte
El móvil de Alex suena de nuevo... Era Rafa.
-¡Alex! ¡Han cogido a Lyd! ¡Estábamos en un parque, cuando recibí un golpe en la nuca... desmayándome, solo pude ver a unos ocho hombres llevándosela a rastras, amordazada.
- Lo sabemos colega-Rafa se echa a llorar.
- Tendría que haberlo impedido-le tiembla la voz.
- No te preocupes. ¿Donde estas?
- Cerca del Louvre, París, en Francia-mientras Víctor se pone en marcha.
- Mandad un helicóptero a por él.
-Por favor, dejadme ayudar.
-Salid fuera chicos, id a entrenar.
Lizzy y Sam salen fuera de la habitación en silencio dejando a Alex y Víctor mirándose fijamente a los ojos, los dos son muy cabezotas y testarudos.
-Tienes que mandar a gente a buscar a Lydia, en vez de mandar tanta gente a por Rafa.
-No puedo mandar a mis agentes por el mundo buscándola, ella se las puede arreglar sola y Aria no se va a entregar.
-¿Va a sacrificar a Lydia por Aria?-exclama Alex cabreado.
-No puedo exponer a mis agentes por una persona. Cada agente que está bajo mi mando sabe a los peligros a los que se expone y Lydia lo sabe mejor que nadie.
El hombre aprieta las manos en puños, sabe que no puede decirle la verdad, y que si se entera el verdadero padre de ella, lo va a pasar francamente mal. Mira al muchacho, el medicamento aun no ha hecho efecto, para borrar esos sentimientos.
-No voy a permitir que Lydia muera por salvar a su hermana-se levanta de un salto muy tenso.
-Me da igual lo que tu digas, no voy a permitir que mis agentes mueran-ruge levantándose Víctor-¡además ese tipo solo quiere hacer daño a Lydia, usando a su hermana!
Los dos se miran fijamente midiéndose mientras la tensión entre ellos era bastante palpable, pero la puerta se abre cortando la tensión y entra un agente seguido de un chico muy golpeado.
-¡Rafa!-se dirige a su amigo y le abraza-¿Qué ha pasado?
-Álex, lo siento, intente defendernos, pero nos atacaron por la espalda…
-Tranquilo tío, se solucionara.
Víctor mira sorprendido el cambio de Álex que hasta hacia unos segundos parecía que iba a pelearse con él.
-Joven, ¿cómo te encuentras?
-Bien, señor, pero quiero encontrar a mi socia.
-No, ninguno de los dos ira a ningún lado mi hija sabe cuidarse solita y saldrá de esta, con la ayuda de los agentes.
-¡Usted va a anteponer la vida de Aria a la de Lydia!
-¡Maldita sea, muchacho! No puedo hacer nada, Oscar no quiere a Aria, solo es una forma de hacerle daño a Lydia-se pasó ambas manos por el pelo, mientras se paseaba delante de ellos.
-¿Por qué?-inquiere Alex, algo más calmado.
-Porque Lydia, tiene algo que Oscar quiere…-murmura Rafa crispando las manos en puños.
-Rafa…-le advirtió el hombre y éste se limitó a sacudir la cabeza.
-Ya lo sé, pero yo pienso ir a buscarla, no quiero sufrir la furia de nadie por no protegerla mientras está en este lugar.
-Voy a ir contigo, Rafa-miro desafiante al hombre y luego siguió a su amigo hacia el lugar donde estaban Sam y Lizzy.
Alex estaba cada vez más confuso, sabía que Rafa le ocultaba cosas, se había dado cuenta de ese hecho en cuanto empezó a hablar con el viejo. Apretó las manos en puños intentando adivinar la razón por la que tenía tanto secretismo el asunto, pero estaba en un callejón sin salida, no tenía pistas, solo un simple video que…
-¡Eso es!-exclamó y salió corriendo hacia su habitación en ese lugar.
Una vez en su habitación, la puso patas arriba buscando el dichoso teléfono, pensaba que tal vez en el video encontrara una pista de donde se encontraba la joven. No las tenía todas consigo, pero por intentarlo que no faltara. Encontró el móvil bajo la cama, busco el video que había recibido y lo activo, pero antes se colocó los cascos, para conseguir las pistas que le hacía falta necesitaba prestar atención a todo, tanto sonidos, como la imagen en sí misma.
Un momento en el que la cámara se mueve, consigue enfocar detrás de ella, una ventana, en la que se puede ver un viejo sauce, que le es tremendamente conocido. La verdad le cayó como una losa en la cabeza, se encontraba en la vieja casona que perteneció a su abuela materna. ¿Qué demonios haces allí, Lydia? ¿Por qué justamente ahí? Pensó Alex, acariciando la pantalla de su móvil, donde aparecían ambos sonriendo.
Guardo el móvil en un bolsillo de sus pantalones, y tras coger su chaqueta se dirige hacia el comedor, donde seguramente estén sus amigos charlando. La base se había estado vaciando estos últimos días que ellos han estado allí, es como si sus agentes se hubieran puesto de acuerdo para dejarlos solos allí junto con el viejo.
Corrió por los pasillos, y abrió la puerta, sobresaltando a sus amigos, y con la respiración agitada por la carrera les dijo:
-Ya sé dónde está.
****
Lydia estaba tumbada en el suelo de una sala, el hombro le dolía bastante, el bruto de Aarón no había tenido cuidado cuando la dejó en el suelo. Tenía una herida en el costado, firma de Oscar, alias maldito bastardo.
-Cuando mi padre te encuentre te pateará las bolas hasta que no tengas-le grita la joven a Aarón.
- Tu padre es quien nos ha enviado, bonita.
-Mi padre nunca haría eso-exclama ella y se incorpora de golpe mordiéndose el labio-mi padre siempre me protege.
Aarón alzó la ceja y lentamente se le fue extendiendo una sonrisa en su cara.
- Así que no sabes...
-No pienso creerte nada, no vas a ponerme en contra de mi padre-se levanta tambaleando y lo encara.
- Ya me he hartado.
Chasqueó los dedos y unas férreas cuerdas ataron de pies y manos a la chica, y un trozo de tela la amordazó. Perdió el equilibrio y cayó al suelo.
- Ahora, estate calladita
Ella lo mira en shock, no era posible lo que acababa de hacer, era...si pudiera abrir la boca la tendría abierta, se ha quedado sin palabras.
-Baaa....da....do-masculla como puede y vio a Aarón coger el móvil y marcar.

- La tenemos. Y no sabe nada. Va a ser divertido- dijo con una sonrisa malvada, mirándola divertido.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Capítulo 5 Pasado

Bueno, he vuelto por aqui, pero esta vez con un capitulo de Renacimiento y con varias cosas que decir. Primero de todo, muchas gracias a todos aquellos lectores fantasmas que se pasan por el blog y lo comparten, aunque tambien me gustaria saber sus opiniones. En estos dos ultimos meses, las visitas estan subiendo como la espuma y yo sinceramente, estoy muy muy contenta, pero el numero de comentarios ha bajado y ya ni recibo y no se si es porque gusta o no gusta lo que publico, la verdad, me entristece bastante. No voy a pedir opiniones ni nada, cada uno es libre de hacer lo que quiera. Muchas gracias por seguir leyendo y visitando el blog :)

Salgo de la casa a paso ligero, no me apetece estar rodeada de mentirosos, hasta Jake lo sabe y no me lo ha dicho en todo este tiempo. No es justo.  Sé que no soy una gran amiga de él, que soy una simple bruja y mortal, pero soy la novia de Jake y conocida de Tomas, alguno de los dos podría habérmelo dado a entender, no dejarme creer en una mentira. Echo de menos a mi prima Evelyn, hace un mes y medio que se ha marchado, dado que no podía hacer nada y tenia cosas que hacer, no tengo ni idea de cuales serian, pero confío en que no correrá peligro. Miro a mí alrededor, me he adentrado bastante en el bosque, he llegado hasta su corazón, he estado demasiado absorta en mis pensamientos.
Me siento en medio del claro, rodeada de majestuosos arboles, cierro los ojos y me pongo a meditar, eso seguro que me tranquiliza, así obtengo energías de la naturaleza y me aporte sabiduría para el próximo futuro. Aunque hemos encontrado información que nos puede ser útil, no sabemos muy bien qué hacer con ella, todo esto es un lio, de los gordos, ya que tendríamos que bajar hasta el Tártaro para hablar con  el padre de Zeus, pero seguro que quiere su libertad a cambio de lo que pidamos, cosa que no estamos dispuestos a darle. Sería el caos.
–Mierda, quedan dos días para navidad y ni siquiera me he acordado de los regalos ni la cena…
–Cuando se está meditando no se sueltan tacos, brujita.
– ¡Apolo! –caigo al suelo del susto.
Lo fulmino con la mirada y el desgraciado se está riendo de mí, aunque ni me he dado cuenta de que he estado flotando.
–Lo siento, estabas tan cómica, con los ojos cerrados y hablando así… no me he podido resistir–me tiende la mano y me levanta de un tirón, chocando con su pecho–no hace falta que te abalances sobre mí, brujita. Sé que soy irresistible.
–No te creas tanto, bonito. No me lanzaría en tus brazos ni soñando–le doy unas palmaditas en el hombro.
–Gracias por lo de bonito–pongo los ojos en blanco–pero soy muy adorable.
–Claro, y yo soy una santa, no te jode–sonrío sarcástica, pero él se queda serio.
–Me la recuerdas tanto, aunque no he estado mucho con ella, su humor retorcido, sus sarcasmos e ironías…
–Te entiendo, la niña tenía una lengua larga y afilada–sonrío con dulzura–eso la hacía especial, divertida y de tanto en tanto insoportable. Aun me acuerdo cuando la conocí, solo teníamos seis años.
–Cuéntame ese cuento, –se deja caer, con elegancia, en el suelo, sonriendo como un crío–aunque no sea hora de irse a dormir.
–Está bien, te servirá para conocer esa faceta suya cuando era un pequeño demonio–levanto la mano antes de que hable–ahora es una gran demonio, como se autodenomina ella misma.
–Venga empieza el cuento y luego te acompaño a hacer las compras navideñas, aparte de cenar.
–Está bien–me siento enfrente y cierro los ojos para concentrarme mejor–no me interrumpas.
–Trato hecho–abro un ojo y enarco una ceja–ups, lo siento.
Mis padres habían quedado con los de ella, querían que conocieran a su hija, yo era muy tímida y me costaba hacer amigos, seriamos grandes amigas. Yo en su momento lo dude mucho y más cuando la conocí. Creo que se equivocaron al principio, dado que en cuanto me conoció, de su boca no salió nada agradable. Yo iba vestida con el típico vestido rosa con volantitos y un lazo a juego en el pelo, en esa época tenía una obsesión con ese color.
Yo iba muy contenta con mi vestido, era nuevo y lo estaba estrenando ese día, por lo que cuando me dijo “anda me habéis traído una barbie en tamaño grande y horrorosamente vestida”. Imagina mi cara, me puse a llorar, porque se había metido con mi bonito vestido.
–Ahora miro atrás y veo que en a su modo había hecho un halago, aunque sigo sin entenderlo. A partir de ese día, volvimos locos a nuestros padres, escapándonos de su lado, peleando; nos hicimos inseparables, y aunque era muy dada a ser sarcástica, procuraba no usarlo conmigo–abro los ojos y clavo mi mirada en la suya– tras el accidente ella se encerró en sí misma, si alguien se le acercaba siempre tenía en la punta de la lengua alguna ironía o sarcasmo. Me costó tres años en entenderla, antes del accidente, luego de este, nos convertimos prácticamente hermanas. Ella descubrió su afición por la lectura y la escritura, junto con el deporte. Ella entreno muy duro para hacerse más fuerte, pero siempre escondiendo lo que verdaderamente sentía.
–Desde pequeña ha sido un diablillo–suelta una carcajada Apolo–aunque desde chiquitina ha sido así, solo ha empeorado con los años.
–Bastante, cara de ángel y mente de demonio–sonrío divertida ante la ocurrencia que ella tuvo con eso–un 80% de diablo y un 20% de ángel.
–Ella como no–se levanta sacudiéndose los pantalones–vamos tienes regalos que comprar y si yo también comprare alguno, más bien unas flores–responde a mi pregunta no formulada– ¿Dónde está Alyssa enterrada?
–Es Navidad, no es momento para eso, Apolo, así que no preguntes de nuevo, por favor.
–Está bien, dímelo cuando estés preparada–me coge la mano–esto va a ser muy interesante–desaparecemos de allí para estar de pronto en el garaje.
–Eso ha molado mucho.
–Por eso mismo lo he hecho–le saco la lengua–dime que podemos coger el Volvo–pone ojitos de cachorrito.
– ¿Cómo sabes que lo arreglamos?
–Porque está ahí aparcado–señala a la entrada del garaje.
–Seguramente Tomas lo hay sacado de la cochera o lo habrá utilizado para lo que sea–mascullo molesta pero le sonrío–vamos en ese, seguramente querrás conducirlo.
–Supones bien, brujita.
Una vez ya en el coche, cada uno se sume en sus pensamientos. Este último par de meses ha sido un caos, nadie sabe qué hacer y no comerse la cabeza. Todo está demasiado tranquilo, como dice un dicho: tras la tormenta llega la calma. No sabemos cuándo durará la calma, por eso tenemos que prepararnos y yo por mi parte, aprender a luchar. La magia es solo un complemento, pero no puedo usarla siempre, dado que consume demasiada energía a largo plazo…
–Te sale humo por las orejas–me da unos golpecitos en la cabeza Apolo desconcentrándome–tus neuronas están haciendo una hoguera.
–Déjame y estate pendiente de la carretera–le golpeo la mano–tengo muchas cosas en las que pensar.
–A ver, déjame que lo adivine y…
–No lo vas a averiguar así que no pierdas el tiempo–le interrumpo sacudiendo la mano.
–Tú déjame intentarlo–se da unos golpes en la barbilla con el dedo, el mismo gesto y mirada socarrona que mi amiga–estás pensando en cómo volver a la “vida” a mi sobrina–entorna los ojos retándome a que lo contradiga.
–Sabes que no se puede volver a la vida a un dios muerto–pongo los ojos en blanco como si estuviera loco o diciendo alguna tontería.
–Tú sabes que ella cuando… murió era una semi diosa, aunque tuviera una apariencia de diosa–traga saliva, se nota que es difícil decir que está muerta.
–Mira la carretera–le indico frunciendo el ceño nerviosa–tal vez lleves razón.
–Judit, no mientas –gira entrando en el parking del centro comercial–he oído su corazón en la casa, siento su poder y…–aparca el coche y se gira para encararme–vi lo que paso tras irnos…
–Está viva, pero muy lejos de aquí. Ni Tomas, digo Morfeo, ha podido encontrarla en los sueños.
–Su alma está lejos…
–No, tanto su cuerpo como su alma están lejos, lo que vemos es solo una ilusión–salgo del coche y espero a que él este a mi lado para empezar a andar–es lo que siento.
–Vamos de compras–sonríe cambiando de tema, no es fácil para ninguno de los dos y estamos en el sitio menos indicado para hablar de esto.
Pasamos más de tres horas en el centro comercial, no paramos quietos, ya que vamos de tienda en tienda, gastando bromas, haciendo el tonto… cualquier cosa para distraernos tras la seria conversación que hemos tenido en el coche. Cuando nos marchamos tenemos que guardar las bolsas tanto en el maletero como en los asientos traseros del coche. Creo que nos hemos pasado un poco, pero da igual, ha sido refrescante y divertido, a pesar de todo.
Al llegar a casa, sacamos las bolsas y unas cuantas van flotando tras nosotros porque no nos caben en las manos. Pensar que ya estamos en diciembre… es triste ver lo rápido que ha pasado el tiempo y como se nos escapa de las manos sin poderlo evitar. Sacudo la cabeza alejando esos pensamientos melancólicos. Subimos al ático y dejamos las bolsas ordenadas, luego baja conmigo y tras darme un beso en la mejilla, desaparece.
Me quedo mirando como tonta el lugar en el que ha desaparecido, en eso que aparecen las mellizas y se ríen de mi cara. Justo en el momento en que les voy a decir algo, llegan Jake y Daniel con las respiraciones agitadas. Me pregunto a donde habrá ido Jake.
–Ha desaparecido…
–No hay ni rastro de él–le completa Daniel y frunzo el ceño.
–Tampoco encuentro sus sueños, como si no durmiera–dice una voz masculina a mi espalda.
–Habrá que buscar otra forma de encontrarlo–asiente Jake pensativo.
–El Tártaro... –murmuro para mí misma.
— ¡No! ¡Allí es peligroso!–exclama Tomas sobresaltándome.
—Eso dices tú, Morfeo–le encaro, molesta– ¿Por qué no, gran dios de los sueños? ¿Por qué debería creerte?
****
Intento gritarle, pero no sale ningún sonido de mi cuerpo, cierro los ojos, me recuerda tanto a la pesadilla que tuve de Carlos y Daniel…
—Alyssa abre los ojos–me ordena y lo hago automáticamente–mucho mejor.
Más te vale soltarme, bastardo traicionero y mentiroso pienso mientras intento moverme y lo fulmino con la mirada.
—Vaya, has descubierto una cosa nueva–sonríe socarrón y apoya los codos en sus piernas— te puedes comunicar por telepatía, pero ahora escúchame.
¿Por qué debería hacerlo? Eres igual al resto pienso muy molesta, y me doy cuenta de que no puedo confiar en nadie, al final todos me acaban traicionando de una forma u otra.
En mi puedes confiar, solo hago esto por tu bien, para que despiertes y asimiles que eres una DIOSA. Me dice mentalmente y yo lo enfrento con la mirada y le frunzo el ceño.
—Alyssa presta atención—me pide y mueve la mano frente a mí— ¿vale?
—Si…—me asombro de poder hablar.
—Yo nací como un humano normal, pero desde pequeño supe que no era tan normal como los demás—su mirada se desenfoca y vuelve a su pasado, uno muy lejano, parece ser— viví treinta años entre ellos, me llegue a casar y tuve dos hijos. Pero cuando cumplí dicha edad, comenzaron a aparecer mis poderes y a no envejecer. Rejuvenecí cerca de cinco años, por lo que simule mi muerte y desaparecí de allí. Aparecí en el Olimpo cuando los dioses aun eran jóvenes, ayude a Zeus a rescatar a sus hermanos del vientre de su padre, para más tarde también brindarle mi ayuda para que se restableciera el equilibrio. Pase unos siglos con ellos y luego me marché para crear mi hogar, donde he estado entrenando guardianes hasta que apareció Castiel y por ambos lados han salido buenos guardianes inmortales. Pero él no me conoce, porque tenía que ser el Guardián de la Noche y yo… el Guardián de la Naturaleza.
—No entiendo a qué te refieres, Axel. La naturaleza es un ente independiente, no se rige bajo nada ni nada—lo miro como si estuviera loco, que seguramente lo está.
—Te equivocas, te ha elegido a ti como su representante. Tú eres la naturaleza en estado puro, tú eres el equilibrio.
—Te equivocas, todos lo hacéis, yo no soy…me confundís de persona—sacudo la cabeza y comiendo a removerme, esto es una completa locura.
— ¡Ni se te ocurra entrar ahora en shock! Lo has estado haciendo muy bien hasta ahora.
—No lo he aceptado he estado viviendo como si eso no existiera.
—Lo sé, pero mira que bien los has abrazado cuando te han hecho falta, como con esa renegada y contra Carlos. Lo has hecho para proteger a las personas que te importan—se levanta y se pone a mi altura—aceptaste lo que eres inconscientemente, por eso se produjo esa explosión de poder y salvaste al Cazador.
—Yo no pedí esto…—mi voz se va apagando igual que mi mirada.
—Tal vez no—me coge la barbilla para que lo mire—pero confía en mí. Sé que lo lograras una vez superes tus miedos y confíes en ti misma.
—No es algo fácil.
—No lo es, pero tienes que…—me interrumpe y resoplo.
—Déjame acabar—le corto yo bufando—es difícil porque ya no se ni quien soy, todo lo que yo creía, es mentira. Tengo que recordar, pero intentare saber quién soy por mi familia. Se lo debo.
—Esa es la actitud—mueve la mano frente a mi cuerpo y me separa de la pared—siento mi actitud, pero tenías que escucharme.
—Lo sé, ahora me bajas o te estampo contra la pared—le aviso cruzándome de brazos y dándole una helada mirada.
—Está bien, pero no sabía que tenías tanas ganas de abalanzarte sobre mí—una sonrisa torcida aparece en su cara mientras me mira divertido.
—Creo que es al contrario, dado que tú fuiste quien te abalanzaste sobre mí, no hace mucho—le sonrío y suelto una risilla maliciosa sabiéndome ganadora.
—Eso es, pequeña diosa, ilumina este lugar con tu felicidad—me anima sonriendo y me tienda la mano.
—No soy yo, es el cariño que os tenéis todos—le doy la mano y él me pega a su cuerpo.
— ¿Siempre tienes respuesta para todo?
—Bueno, normalmente sí, pero…—me tapa la boca con su mano.
—No, ahora no tienes respuesta—me sonríe juguetón.
Lo miro fijamente, creo que es un tanto bipolar o un buenísimo actor, aun me estoy debatiendo cuál de las dos cosas será. Aunque nunca está de más gastarle alguna pequeña broma.
—Axel, siempre tengo una respuesta o casi siempre—le digo tras morderle, riendo.
—Me lo temía…—sacude la cabeza divertido y luego me mira fijamente, así puede ver como su cabeza maquina algo—y luego decías que no querías abalanzarte sobre mi…—sonríe creyéndome sin respuesta.
—Si no recuerdo mal, eres tú el que me ha pegado a tu musculoso cuerpo—digo en un tono bajo, ronco, y mi sonrisa se va ampliando a la vez que sus ojos se oscurecen.
—Me rindo—retrocede un paso como si se hubiera quemado—pero solo por ahora, tienes respuesta para todo.
— ¿Sabes una cosa, Axel?
—Y… ahí vamos. Venga dime.
— ¿Sabes por qué los pitufos son azules?
—No, ¿por qué?
—Porque se comieron muchas golosinas azules y blancas y la otra teoría porque se cayeron sobre un bote de pintura azul—sonrío mordiéndome el labio por su desconcierto y evitando reírme.
—Me has dejado sin palabras—murmura tras un par de minutos en silencio.
—Lo que hubiera dado por tener una cámara y echarte unas cuantas fotos—me doblo de risa—tu cara no tenía precio.
—Muy graciosa, signorina—me fulmina con la mirada—Bipolar.
—Al contrario, mi sentido del humor se vuelve más retorcido con la situación.
—Señor…—evita la respuesta de Axel, que lo mira serio—el dios Apolo ha venido.
— ¿Apolo? ¿Mi tío?—sonrío ampliamente y empiezo a dar saltitos— ¿Dónde está? Quiero verlo, lo hecho mucho de menos.
—Está en el bosque, ahí esperan las visitas y los no guardianes y cazadores—me explica serio y con respeto.
—Genial—le doy un abrazo impulsivo a Axel, que se queda petrificado y unas palmaditas al guerrero—Muchas gracias.
Salgo corriendo, atravieso toda la mansión, y al ver una ventana, salto por ella, menos mal que estábamos en la planta baja, caigo sobre mis talones y me interno en el bosque. Odio los pasillos de la mansión, o lo que sea el edificio, aun no me acostumbro a ellos y muchas veces acabo perdida.
Corro todo lo rápido que mis piernas me permiten, estoy contenta, eufórica, más bien. Por fin voy a ver a alguien de mi familia, tengo tantas cosas que contarle, tantas que preguntarle. Mientras corro, noto como el bosque tiene más color que al principio, es como si tuviera más vida, sonrío. Acelero y a lo lejos veo a Apolo, como siempre con esa pose de chulo, aunque tiene los hombros hundidos. Mi sonrisa se ensancha, y para llegar antes, ya que solo nos separan unos metros salto.
— ¡Apolo, tito!
Cuando estoy a punto de llegar hacia él, me golpeo contra una pared invisible, que me lanza al suelo con un fuerte golpe, que hace que expulse todo el aire que tengo en los pulmones. Apolo mira hacia todos lados, pero luego sacude la cabeza y mira hacia otro lado.
— ¡No!—golpeo la barrera con fuerza— ¡Apolo!—grito a todo pulmón, pero no me oye, ni lo hará, me temo.
—Lo siento, Alyssa, pero no puedes hablar con él—dice una voz masculina a mi espalda.
— ¿Por qué?—exijo saber mirándolo furibunda— ¿Por qué no puedo, Axel? Es mi familia, tiene que saber que sigo viva que no he…
— ¡No! No te verá y es lo último que diré—me reta con la mirada a que lo desafíe—tiene que seguir pensando que estas muerta.
—No voy a dejar que mi familia siga pensando que estoy muerta, cuando no es así, y si lo piensas estás muy equivocado. Muy equivocado, Axel—adopto inconscientemente una pose defensiva.
—No voy a luchar contra ti, pero no te verá, bastante es que te ha oído llamarlo.
—No me rendiré sin luchar, Guardián Inmortal—levanto la barbilla y clavo mi mirada en la suya para que entienda que pienso hacerlo.
—Mala suerte—pasa a mi lado y atraviesa la barrera.
— ¡Maldito bastardo!—golpeo con todas mis fuerzas la barrera, que tiembla.
Estoy viva, Apolo, ten esperanza, por favor.
— ¿Alyssa?—mira hacia todos lados y Axel me fulmina con la mirada, disimuladamente.

Yo lo miro desafiante y con una pequeña victoria. Alyssa 1 Axel 0. Conmigo nadie juega, y pienso pelear todo lo necesario para que mi familia sepa que estoy viva, y cuando esté preparada volveré a casa con ellos y enfrentare todo lo que venga por delante. Por algo soy Alyssa Di Laurent.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Capítulo 10 El secuestro

Nos estamos acercando a la recta final de capítulos y este va dedicado a Lou, mi amiga y la persona que ha estado apoyándome desde que he creado este blog y comencé a publicar :)
Los escritores iban en el avión en completo silencio, ninguno hablaba y estaban sumidos en sus pensamientos. Rafa pensaba en cómo decirle la razón de su huida, aunque imaginaba que ella pensaba que era por Oscar. Habían hecho una parada de un par de días en otro sitio y luego había cogido otro avión para darle una sorpresa.
- No me gusta haber dejado así a Alex y Elizabeth- dijo Lyd a su amigo.
-Sabes que Oscar se estaba acercando mucho y te ha amenazado-suspira cerrando su libro-maldita casualidad. A ellos no les hará nada.
- Te conozco, Rafa. Algo me ocultas.
-Puede que sí, pero tú ya tienes tus teorías-le sonrió, mirándola expectante.
- Como siempre, tú con tus misterios. Me exasperas, Rafa.
-Dime que teorías barajas y yo te lo cuento-sonrió divertido ante su mohín.
- Soy hija de diosa, y quieren matarme.- dijo, sarcástica.
- Muy graciosilla.
-Pues Oscar está colado por mí y por eso estaba en modo psicópata-bufó cruzándose de brazos-o puede que sea por alguna misión de mi padre.
- Interesante...- rio el escritor.
-¡Rafael!-le golpeó en el brazo exasperada.
- Si supiera algo te lo diría, Lydita.
-Sabes que sé qué estas mintiendo.
- Y yo sé que sabes que lo sé-le dijo golpeando su brazo con el dedo.
-¡Pues dímelo!-exclama exasperada.
- Cuando sea el momento- dijo, inclinando el asiento para acomodarse.
-Me lo debes, Rafa. Por drogarme-lo fulminó con la mirada mientras se cruzaba de brazos.
- O eso, o no te venias.
-Eran nuestras vacaciones tras un año de no parar.
- Y mira cómo iban a acabar. Teníamos que irnos.
-Pero tú sabes que hemos huido como cobardes porque nos hemos encontrado a Oscar-bufó exasperada y molesta.
- Hemos huido como inteligentes, no como cobardes-le sonrió conciliador.
-Cobarde, te has asustado de él y has dejado que nos arruine las vacaciones.
- Di lo que quieras. Pero nos hemos librado como teníamos que hacerlo. La violencia no sirve de nada.
-Con que hubiéramos pasado de él habría sido suficiente-agachó la mirada triste.
- Sabes que no-la miró fijamente y ella apartó la mirada.
-Tengo muucha paciencia.
- ¿Tu? ¿Lyd Macan? ¿Paciencia?
-Cuando quiero conseguir algo, te aseguro que sí.-le sonrió ampliamente y una expresión angelicalmente.
En ese momento suena la voz del capitán anunciando el aterrizaje en París, Francia, y ella miró sin entender a su amigo.
-¿Por qué hemos venido aquí?-le preguntó ella confusa.
- Porque te gusta, francesita. Era una sorpresa
-¡Me encanta!-lo abrazó fuerte-hacía años que no venía, desde la última misión.
- Tu bipolaridad me asombra- dijo él, divertido.
-Aun no te he perdonado-le sacó la lengua pero su expresión decía lo contrario.
-Anda vamos, que tenemos que llegar al hotel y luego de turismo.
-Te tengo dos personas sorpresas.
- ¿Sorpresa? ¿Personas?
- Ya lo veras cuando lleguemos
-Dime quienes son-exclama sacudiendo su brazo.
-Anda vamos, que tenemos que recoger el coche Macan-le guiñó un ojo y rió al escuchar su gran exclamación.
Bajaron del avión y se fueron a recoger sus maletas, para luego irse al hotel. Una vez allí, dejaron las maletas en sus habitaciones. Ella fue dando saltitos hasta la habitación de su socio, al llegar empezó a dar toques en la puerta riendo.
- No hay quien te entienda- dijo Rafa al abrir
-Soci, soci, me persigue un fantasmita-puso cara de terror, conteniendo la risa.
- ¿El fantasma de tu coherencia?
-Oye, soy muy coherente, solo que me duelen mucho los oídos-hizo una mueca de dolor.
-Anda entra, que hay algo para ti (o alguien)
- ¿Que hay? ¿Qué es, que es?- dijo dando saltos.- Dime, dime, dime
-Entra y lo veras, saltamontes-dijo riendo.
Se subió a la espalda de su socio y dijo:
- Llévame tú.
-Anda que no tienes cara ni nada, enana-se mofó de ella y cerró la puerta y caminó hacia el interior de la habitación.
-¿Quien está?
-Creo que una personita a la que adoras-se mofa sonriendo malicioso.
Se bajó de su espalda de un salto y entro corriendo a la habitación, bueno hasta casi la terraza. Al ver a la persona, se para abruptamente, chocando contra ella.
-¡¿Tú?!
-¿Esperabas a alguien más, pequeña Lyd?-se mofa el joven separándola de sí-no sabía que tenías tantas de verme.
- Dan Niklaus- dijo ella, abrazándolo.- Aunque no lo creas, me alegra verte
-Dios, ahora sí creo que estoy en shock o he ido al cielo-Rafa estalla en carcajadas-la pequeña Lyd, dándome un abrazo.
-Creo que tiene fiebre-se mofó Rafa mirando a Dan.
- No tengo, idiotas. Solo que me alegra ver caras amigas
-Nunca imagine que estaría entre tus caras amigas-dijo Dan mostrándose sorprendido y ella le dio un golpe en el estómago -auch ¿Y ese golpe?
- ¿Por qué tanto tiempo sin saber de ti?
-Bueno, he estado trabajando, no todos tenemos unas largas vacaciones -ella le da un pellizco-tu no te puedas quejar, solo escribes.
- Ya, de pronto Daniel Niklaus es un trabajador responsable
-Tengo que mantener a tu prima, eso ya es mucho trabajo.
- La loca de mi primita
-Exactamente, aunque ahora mismo está muy tranquila, pero se ha quedado con Tomas-hizo una mueca de desacuerdo-en su isla.
- ¿Mi prima, tranquilita?
-Sí, lleva un par de días así, es muy extraño. Además, apenas habla.
Lydia resopló.
- Bueno, deja a mi prima y sus rarezas. Ahora quiero divertirme con mis dos guapos acompañantes -dijo, agarrándose al brazo de cada uno de ellos.
-¿Y a donde quiere que la llevemos, madame?-preguntan los dos a la vez y ella les da en el brazo-¿Y esto?
-Por decirme madame, es madeimoselle-los fulmina con la mirada.
- Perdone, francesita- dijo Rafa
-Tirad, adelante antes os lance algo-los empuja hacia la puerta.
-Y Da... ¿Cómo sabias que vendríamos aquí hoy? Cuando yo lo supe horas antes.
-Tu socio-puso a Rafa delante de él.
- Si no, no hubiera habido sorpresa- dijo sonriendo
-Socio, nos vinimos por... Lo decidiste en una noche, es demasiado poco tiempo-lo miro inquisitivamente mientras entran al ascensor.
- Tengo mis secretos- dijo guiñando el ojo.
Justo cuando salen del ascensor, el móvil de Lydia sonó y ella simplemente escuchó y colgó. Miro a sus amigos y les indico que los vería en recepción, luego salió corriendo mientras marcaba y llamaba por el móvil muy agitada.
-Dan, ahora que no está Lyd, ¿Que ha pasado? ¿Por qué se ha ido a la isla?
- Ella está muy rara... No para de decir que algo va a pasar...
-¿Por eso se ha ido? No tiene sentido.
-Tomas se la ha llevado porque quería intervenir y no le estaba permitido-le puso una mano en el hombro-me quedé con la promesa de avisaros, tened mucho, mucho cuidado.
-Lo tendremos, por eso huimos, la encontró.
-Me he dado cuenta, cuida de ella y de ti. Sed muy cuidadosos.
Rafa asintió y vio como Daniel se marchaba fuera del hotel y desaparecía en la calle. Se quedó pensativo y preocupado, que Ella haya visto eso...no indicaba nada bueno.
En ese momento llega Lydia, con una cara que no gusta ni un poco a Rafa, preocupado le pregunta y ella simplemente le dice que se ha equivocado, que Oscar si ha ido a por sus amigos.
-¿A qué te refieres, Lydia? ¿Qué ha pasado? ¿Está bien, Lizzy?-la agarra de los hombros.
- Han conseguido esquivarlos...- dijo, con voz temblona.- Pero saben dónde están... y donde estamos
-Mierda, tenemos que irnos de aquí, ¿Por eso te has alejado tan nerviosa?
-Sí, y no vamos a huir, me da igual si viene, lo enfrentaremos aquí-lo mira fijamente y con determinación-son nuestras vacaciones y si tengo que volver a trabajar con mi padre de nuevo por su culpa...-sus ojos llamean de furia.
Rafa la miro.
- No te iba a decir que huyéramos-El discurso de Lydia paró en seco.
-Ah- dijo.- ¿Entonces?
- Nos quedamos el tiempo que haga falta. Y si vienen... pues peor para ellos. Estaremos listos.
-Eso es mejor, no quiero tener que volver con mi padre y mi hermana a su Clan de espías-hace una mueca muy graciosa-me suena de algo Oscar, pero no lo encasillo en nada, ni ninguna misión que hiciera... ¿Qué sabes de él?-le preguntó mientras salían del hotel. .
- Que lleva intentando acabar con vuestro Clan desde hace tiempo
-¿Por qué? Simplemente trabajamos para los gobiernos-mira la calle entretenida.
-¿Qué piensas?
-¿Por qué te conté sobre ese trabajo?-enganchó su brazo con el de su acompañante.
- Como no lo sepas tú... ¿Por qué lo hiciste?
-Confié en ti, Rafa.
- ¿Y ese es motivo para que os intenten destruir?
 -No lo sé-se despeina el largo cabello-no recuerdo a Oscar de ninguna de mis misiones, solo...lo conocí hace años, pero lo rechacé. No parece el mismo.
- ¿Crees que podría hacerlo... por despecho?
-No lo sé, no tendría mucho sentido, me vio solo una semana...-sacudió la cabeza contrariada-¿Qué opinas tú?
- Sinceramente... ni idea.
Antes de que Rafa respondiera, un golpe en la cabeza le hace derrumbarse. Una figura encapuchada esta delante de Lydia. Lydia va a hacerle frente cuando alguien la agarra por detrás y pone un paño contra su boca
Ella se revolvió en los brazos de su atacante, le dio un codazo en el centro del estómago, consiguiendo soltarse. Miró a Rafa tirado en el suelo, apretó las manos en puños y lanzo el primer golpe contra quien había golpeado a su socio.
El atacante le agarro el brazo y se lo torció bruscamente, haciéndola gritar de dolor. Movió su pierna para engancharla con su atacante y tirarlo al suelo. Ella cayó también, pero se levantó veloz y le cogió la pistola de la cinturilla, apuntándole a la cabeza.
- Adiós, muñeca- le dijo.

Y recibió un golpe en la cabeza. Todo se puso oscuro cuando perdió el conocimiento.

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...