domingo, 27 de diciembre de 2015

¡Feliz Navidad!

Mis queridos lectores, quiero felicitaros la Navidad, es una época del año muy bonita y ansiada por muchas personas, dado que es cuando se reúnen con sus familias después de largo tiempo sin verse, aunque no nos conozcamos, estamos juntos en espíritu y espero que seas unas maravillosas vacaciones.

martes, 1 de diciembre de 2015

Capítulo 5

Alex se llevó la mano al pelo. Todo lo que le estaban contando era un sin sentido, dioses, guardianes…mitología griega en estado puro, ya no solo eran leyendas, ahora todo eso era real.
—O sea... que Rafa fue el guardián de Lyd, una semidiosa.
—Si—le confirmó Alyssa—Lo sigue siendo, en verdad. Solo que Lyd no recuerda nada de su vida como diosa.
—¿Por qué? ¿Qué hizo para recibir ese castigo?—preguntó Lizzy, aun asimilándolo.
—No fue un castigo. Hubo que borrar sus recuerdos para protegerla de sí misma.
—¿Por qué?—Sam se apoyó en sus codos, mirándola con mucha curiosidad—¿Que es tan malo para privar a una persona de sus recuerdos?
Alyssa se sentó.
—Hace unos... 140 años, Lydia y Rafa... bueno. Digamos que se enamoraron uno de otro. En aquel entonces, el amor entre un dios y su guardián estaba prohibido. Por lo que llevaron su relación en un absoluto secreto... hasta que ella quedó embarazada.
Alex, se quedó de piedra, al igual que Sam, ambos intercambiaron una mirada, tensos. Lizzy soltó un jadeo de sorpresa, estaba en shock, esto era una sorpresa descomunal.
—Recurrieron a Delfos, a pedir ayuda al oráculo. Pero les dijo que si los dioses los descubrían, ambos estaban condenados a muerte.
—¿Cómo pueden ser tan crueles?-pregunto Lizzy, crispando las manos en puños.
—¿Qué pasó con esa chica?
—Una enorme maldición cayó sobre ellos. Perdieron el bebé. De rabia, el poder de la chica se desató, provocando un desastre natural que se llevó miles de vidas. Costó mucho detenerla. Pero hubo que sacrificar algo. Para impedir que volviera a despertar, hubo que borrar la mente de Lyd. Así, a cambio de toda su vida, fueron perdonados—miró a los chicos con tristeza— Rafa siempre se mantuvo cerca, cuidándola. Y esa es la historia de Lyd y su guardián.
Lizzy se llevó una mano a la boca sofocando la exclamación de sorpresa. No podía creerlo. Solo porque se enamoraron dos personas, fueron sentenciadas y condenadas, y encima un pobre bebé que no tenía culpa... Una silenciosa lágrima corrió por su mejilla.
—¿Solo por perder a su bebé?
—Fue un alto precio a pagar por un crimen como el amor.
—Demasiado—concordó Lizzy.
Alex se rascó la barbilla, no tenía sentido secuestrarla ahora, no después de tantos años.
—¿Por qué raptarla ahora? Hay algo raro en esto.
—Alyssa, creo que hasta tu sabes que no tiene sentido—le señaló Sam pensativo.
—No. Claro que no lo tiene.
—¿Que teorías barajas?—la miró directamente a los ojos.
—Algo pasa ahí abajo... Hades no puede estar muy en sus cabales... Lyd corre peligro.
—Pero tal vez Hades no lo sepa—dijo de pronto Daniel—sabes que desde que mandó a su hija aquí...no volvió a ser el mismo.
—Sabes que eso no es razón, Niklaus.
—No me has entendido. Si alguien ha aprovechado su tristeza... Tal vez lo han manipulado. Tal vez ni sepa que su hija está allí.
—Pero en algún momento lo tendrá que saber, ¿no?-preguntó Lizzy temerosa—Es su reino después de todo...
Lizzy se levantó de la mesa y se acercó a la ventana, algo en su interior le decía que Alyssa podría llevar razón y que aquello debía ser un infierno. Se llevó la mano hacia su colgante y lo apretó fuertemente mientras cerraba los ojos.
Daniel miró a Alyssa.
—Aly, ya es hora. Diles la verdad sobre el Clan.
—¿Que verdad?—se giró Lizzy mirándola fijamente—¿No es una agencia secreta?
—No exactamente. Hace años, milenios tal vez, un gran peligro asoló a los Dioses. Debido a ello, muchos voluntarios y voluntarias se ofrecieron voluntarios para protegerlos y ayudarlos. Se les otorgaron poderes asombrosos, y fueron llamados Guardianes.
—Ellos son el Clan. No es una agencia de espías. Es un centro de entrenamiento de guardianes y dioses.
—Entonces... ¿Esos hombres que nos salvaron eran guardianes?
—Entonces el hombre mayor que casi me rompe la nariz, no era el padre de su amiga, sino un guardián más, ¿no?—le preguntó Alex.
—El hombre mayor es el más antiguo de los guardianes, y el fundador de El clan. Debido a la pérdida de memoria de Lyd, la acogió como una hija, contándole que eran espías. Así la enseño a defenderse—les explicó Alyssa mirando sus expresiones.
—Rafa nunca se alejó de ella, y cuando ella quiso ser escritora, que casualidad, apareció un joven que también quería ser escritor...—dijo Tomas serio.
—Y el resto ya lo sabéis—se encogió de hombros Daniel.
—¿Pero entonces, Lydia volvió a ser como un bebé cuando vino a la tierra?—preguntó Sam con curiosidad.
—Simplemente sus recuerdos fueron sustituidos. Eso sí, Rafa estuvo presente en el nacimiento de Lydia. Hace 200 años.
Eso dejó sorprendidos a los chicos, sus amigos tenían al menos 200 años, pero Rafa tenia al parecer más. Se miraron entre ellos sin saber que decir.
—¿Por qué?-pregunto Lizzy.
—Rafa fue nombrado guardián de Lyd nada más nacer.
—Te vuelvo a preguntar el por qué, Alyssa. ¿Por qué necesitaba un bebé un guardián?
—No es que un bebe necesite guardián. Todos los Dioses deben tener un guardián. Y Rafa se ofreció voluntario para guardar a ese bebe tan especial—puso los ojos en blanco.
—¿Que tienen de especial los bebés?—pregunto Alex perdido—son solo bebés.
—¿Dirías que los dioses bebes son solo bebes?
—Al final y al cabo son bebés. La diferencia es que sus padres son dioses—le rebatió Alex mirándola.
—Los dioses son dioses al fin y al cabo. Sus poderes están ahí. Y siendo bebes, son mas fáciles de matar—le respondió Alyssa en su mismo tono.
—¿Entonces no tendría que haber tenido dos guardianes?—preguntó Alex.
—Solo un guardián por dios, Alexander.
—Ahora tiene todo sentido. Por eso hemos acabado así—dijo Alex cruzándose de brazos y echándose para atrás en la silla.
—Mientras Rafa este cerca de Lydia, ella estará a salvo. Pero si descubren que esta allí, si le alejan de ella... todo acabara para Lyd.
—¿Por qué?—preguntó Sam mientras los puños de Alex se crispaban de una furia que ni él entendía.
—Eliminaran todo de ella... salvo la oscuridad.
—Todo el mundo tiene un poco de oscuridad en su interior—dijo pausadamente Alex.
—No es esa oscuridad, Alex. Esto no es solo bien o mal. Es oscuridad pura.
—Entonces podría sumir todo en la más lóbrega oscuridad, en las tinieblas—dijo Sam sorprendido.
—Podríais enseñarnos a luchar como guardianes, ¿No?—sugirió Alex mirando fijamente a los chicos.
—Os enseñaremos a luchar. Pero no como guardianes—dijo Daniel recostado en el marco de la puerta.
—¿Por qué?
—No hay nuevos dioses que proteger. Un guardián sin dios es inútil. Su vida se apaga.
—Entonces ahora que Rafa está muerto, ella se puede apagar, porque realmente no está con ella—dijo Lizzy planteando el problema.
—Habéis rescatado su cuerpo... Gracias al hechizo que hemos hecho, puede volver... Puede volver, y es lo que cuenta. Además sigue a su lado. Tenemos esa esperanza.
—Esperanza...simple ilusiones que se pueden desmoronar como un castillo de naipes...—dijo Sam distraído.
—La esperanza apesta—dijeron a la vez Lizzy y Alex.
—Sin esperanza no hubierais acudido a mí— dijo tajante Alyssa.
—Acudimos a ti porque nos lo dijo Rafa—dijo Lizzy mirándola sin expresión.
—Rafa os dijo que os podía ayudar. Si no tuvierais esperanza en ello, no hubierais venido.
— Cualquier ayuda es buena—le respondió Lizzy cortante.
— Lizzy...—le advirtió Alex.
—¿Qué quieres, Alex?—le dijo, enfadada—¡Estoy harta de misterios, dioses... y ella, que solo da rodeos, y no aclara nada!
—¡Pero es necesaria para buscar a la chica y a Rafa!—exclamó en su mismo tono.
Alyssa se levantó, dando un manotazo en la mesa. Su mirada daba miedo.
—Basta los dos—dijo, y se marchó del cuarto.
—¿Por qué se va?—preguntó Sam mientras Alex y Lizzy se fulminaban con la mirada.
—Para ella esto también es duro—dijo Dan—Para todos.
—¿Enserio? ¿No sabía que Oscar iba tras su prima?—preguntó Sam enarcando una ceja.
En ese momento, Lizzy se levantó, miró a todos excepto a Alex y salió en la misma dirección que Alyssa.
—Seguiremos hablando por la mañana. Mejor descansemos—dijo Tomas antes de salir de la habitación.
Alex y Sam asintieron y salieron hacia el exterior, ambos en silencio, y pensativos.
Lizzy entró en la habitación donde se encontraba Rafa, esperando estar sola, pero allí parada, se encontraba Alyssa. Lizzy cerró la puerta con suavidad y se puso al otro lado del cuerpo, mirándolo. Ellas guardaron silencio durante unos minutos, simplemente pensando o mirando a Rafa.
—Casi parece dormido, ¿verdad?—dijo Alyssa.
—Sí—respondió ella, asintiendo.
—Siento mi...discusión de antes, Alyssa... Pero no entiendo qué le pasa como puede ser...así.
—¿Entre tú y yo?—dijo, sentándose en un sillón.
—Dime.
—Lyd le borró... o más bien modificó sus recuerdos sobre ella. Pero ahora están volviendo. No sabe qué es real y qué no. Y eso le desquicia.
—¿Cómo? No, eso no es posible...—se llevó la mano a la cabeza—lo que le dio no era para eso.
—¿Para qué era entonces?—se cruzó de brazos Alyssa y enarcó una ceja.
—Para...fue un...experimentó que ella hizo...—se mordió el labio pensativa—solo quería ocultar los sentimientos que Alex tenia por ella. Me lo mandó antes de ser secuestrada por si era necesario y ella también se lo tomaría. Cosa qué habrá hecho.
—Lo que le dio... era para eso. Modificar la mente de Alex para que los sentimientos hacia Lyd desaparecieran. Pero algo ha salido mal. Lyd también tomó la pócima, claro.
Lizzy la miró horrorizada, si ella también lo había tomado, el efecto sería más fuerte y no solo olvidaría sentimientos, sino también perdería recuerdos, ya que ella dijo que tomaría mayor cantidad.
— Hace tiempo que Hades no responde cuando intento contactar con el- dijo Alyssa.- Algo raro pasa en su reino—dijo cambiando de tema al ver la cara de Lizzy.
—¿Entonces Rafa de verdad está en peligro? ¿No lo ayudará tu tío?
— A Rafa no pueden hacerle daño mientras mantengamos su cuerpo a salvo. Lyd está segura mientras este con él.
—¿Como? ¿Solo es un fantasma, no?
—Un fantasma que se encargara de que Lyd no caiga, de que no deje salir a su parte oscura…—suspiró y enterró la cara en sus manos.
—Pero si la deja salir...—dijo mirando a Rafa pensativa—podría escapar.
—Ya no sería la Lyd que conocemos. Sería algo peor. Con suficiente poder para destruir todo a su paso—dijo con voz cansada y mirándola triste.
—Pero ella tendría suficiente cabeza para no hacerlo.
—Una vez la oscuridad hace presa de un Dios, ya nunca lo suelta.
—Uh...creo que entonces es mejor que no se libere. Alyssa... Quiero preguntarte una cosa—se miraba las manos nerviosa.
—Dime, Elizabeth.
—¿Podrías averiguar quiénes son mis padres?
Alyssa la miró fijamente durante unos instantes.
—Lo intentaré.

martes, 17 de noviembre de 2015

He vuelto...¡con una poesía!

Buenaaaas!! Ya por fin he vuelto a la blogosfera, pero esta vez, en vez de un capítulo de alguna de las historias que publico, será con un poema muy especial para mí. Espero que les guste y que me dejen sus opiniones. También que el blog vuelva a la vida que tenía antes, con sus visitas y sus comentarios de gente que le gusta lo que escribo y son tan amables de dejarme sus opiniones.
Besos, Lydia

Escúchame con el corazón
Mírame a los ojos,
escucha lo que digo,
veras que no miento
sobre mis sentimientos.

Pude haberte hecho daño,
no fue a propósito, créeme,
por favor solo entiéndeme
por una sola vez.

Mis alas se han roto,
al igual que mi triste corazón
como los cristales de un vaso,
solo porque tu me has herido
sin yo haber entendido la razón.

Sólo háblame mirándome,
no escuches solo mis palabras,
pues pueden estar engañándote
presta tu oído al sentimiento
que mi voz está transmitiendo.

sábado, 3 de octubre de 2015

Lo siento

Hola queridos lectores,
Siento mucho no haber actualizado en un mes, pero tengo mi pc reparándose y no tengo mis archivos aquí. Prometo que en cuanto lo tenga, subiré un nuevo capitulo de La otra cara de Katherine. Mientras tanto pueden ver la versión corregida y editada de Perdición en este enlace: http://megustaescribir.com/obra/967/perdicion-saga-ambrosia
Pronto estaré actualiando :)

sábado, 29 de agosto de 2015

¡TRES AÑOS!

Buenas a todos :)
Hoy es un día feliz para mí, hace tres años que cree este blog y que me ha aportado mucha alegría, dado que he podido compartir mis historias con mucha gente, he conocido a personas maravillosas que me han ayudado y que son amigos. La gente que lee el blog ha subido mucho, tanto como para tener casi los 36000 visitas, aunque la mayoría sean lectores fantasmas, sé que les gusta al compartir los enlaces. Así que quiero daros las gracias por ayudar a difundir mis historias y tomaros la molestia de leerme. Os invito a que me dejéis vuestras opiniones y observaciones. 
Ahora os voy a dejar una pequeña descripción de como soy yo, para que me conozcáis un poco :)

Me gusta mezclar un poco de todos los géneros, aunque adoro el de acción y fantasía, con un toque de romanticismo, pero sobretodo la mitología griega.
He perdonado cosas que nunca pensé que perdonaría, me han tomado por tonta y me han vuelto a fallar. Muchos "te quiero" se han quedado flotando en el aire por simple miedo, inseguridad o vergüenza, y sin embargo he regalado un te quiero a quien no lo sentía por mi, o lo he dicho a veces sólo por cumplir. Hay Veces que despierto con ganas de todo, y otras que no tengo ánimos de nada. Días en los que es el mundo quien me come a mí, que me devora pedazo a pedazo dejándome destrozada, sin razonamiento y sin sentidos. En mi mente aún hay verdades que oculté por no herir, por no causar dolor a quienes quería, por que aunque duela aceptarlo, soy experta en dañar a quien más quiero y deseo a mi lado. Soy multifacética; puedo ser dulce, simpática y segura, pero en cambio en ocasiones soy agresiva, pesada e insoportable. Ha habido días que me he sentido hermosa y otros que siento que el espejo me odia. He sido tan inmadura e insensible, pero he aprendido a duras penas de las lecciones que me da la vida. He dicho lo que pienso,he llorado hasta no poder más, y he reído hasta que el dolor en el estomago hace presencia, he dejado pasar el orgullo frente a mis ojos, sólo para no perder a personas que considero importantes en mi vida.He sentido y creído en todo y en nada. Puedo regalarte una mañana de sonrisas que a veces significa una tarde de tormentas. Soy tan normal que hasta soy rara. Voy de extremo a extremo, un día todo me influye, otros en cambio la determinación se apodera de mí. Puedes saber mucho de mí y a pesar de eso no conocerme en absoluto. Sabrás que un día estoy y al otro me voy, que así como me enamoro me desilusiono. Sabrás que casi inevitablemente me tomarás cariño y que un día sin más ni menos despertare con ganas de muchas cosas y me iré, entonces si me conoces lo suficiente, harás que vuelva.

¡Muchas gracias por estos tres años acompañándome!

Un abrazo 

Lyd Macan

lunes, 17 de agosto de 2015

Capítulo 4

Este capítulo, se lo quiero dedicar a mi buena amiga Lourdes, por estar desde el principio apoyándome con mis historias, leyéndolas y ayudándome con sus opiniones. Así que amiga, este capi va para ti :)

lunes, 20 de julio de 2015

Capítulo 3

Sam miraba preocupado a su amigo, mientras esperaban a los dueños de la casa. Él nunca había perdido su optimismo, ni en los casos más difíciles, y este parecía que había tocado algo en su interior, y profundamente.
Lizzy andaba distraída, tenía un extraño símbolo tatuado en la muñeca y lo acariciaba sin darse cuenta, como un acto involuntario. Alex tenía los ojos cerrados y por un momento Sam pensó que lo que le inyectaron en la base para olvidar no hubiera funcionado, pero cuando abre los ojos se da cuenta de que ha funcionado y funcionaba. Así también sería una manera de que no doliera tanto.
Mientras ellos esperaban, Alyssa estaba sentada en su despacho, situado en la segunda planta; con la cabeza entre las manos. Daniel y Tomas se apoyaron en el marco de la puerta en completo silencio, observándola.
—Alyssa, ¿cómo estás?-le pregunto Daniel dando un paso dentro de la habitación seguido de Tomas.
—Todo esto es... difícil dijo.
—Sí que lo es- dijo Tom.- Los oscuros... ¿Cómo es posible que hayan vuelto?- miró a  Daniel.
—No lo sé. Se supone que acabamos con todos...
—Imagino que ellos tal vez serian jóvenes, o se han camuflado muy bien...-masculló Alyssa golpeando la mesa.
—Los volveremos a cazar, Alyssa-le puso una mano en el hombro, Tomas-reuniremos un equipo.
—Hoy en día los cazadores no abundan. No hay insensatos que se ofrezcan.
Dan sonrió.
—Creo que nuestros invitados no son demasiado sensatos.
Alyssa lo miró.
—Estás pensando...
—En entrenarlos.
Tanto Alyssa como Tomas se le quedaron mirando fijamente sin saber que decir, no era una mala idea, pero sí descabellada, teniendo en cuenta de que eran mortales.
****
Alex estaba apoyado en el marco de la ventana, observando el atardecer perdido en sus recuerdos, cada vez más difusos. Se alegraba de estar a salvo y con sus amigos, pero no podía confiar del todo en la dueña de la isla. Alyssa Di Laurent.
—¿En qué piensas, Alex?—le preguntó Tomas acercándose.
—¿Sinceramente?- dijo.—Ni idea. Mi mente está confusa. Como cubierta por una cortina. La mitad de mis recuerdos son confusos.
—Puede ser debido al shock, no es fácil perder a unos...amigos por cosas en las que antes no creía—le dio unos golpes en el hombro—si ves que se vuelven más confusos habla conmigo.
—Alyssa os está esperando a cenar con sus amigos-dijo Daniel apareciendo en la puerta—así que vamos, moved el culo.
Alex sacudió la cabeza y se encaminó hacia la cocina dejando a Tomas y Daniel parados en la habitación. Se encontraba confuso y tan solo habían pasado tres días desde que llegaran a la isla y ocurriera todo el desastre. En la cocina estaban todos sentados, Sam charlaba con Alyssa, mientras Lizzy solo observaba, pero al entrar ellos se callaron.
Se sentaron a la mesa y la conversación se reanimó, Alex comía en silencio y Lizzy contestaba las preguntas de Tomas, sin embargo, Daniel observaba a Alex. Se levantó, le hizo una seña a Alyssa para que lo siguiera. Caminan hacia el salón en silencio, Alyssa se sienta en un sillón y espera pacientemente a que Daniel hable.
—Mira a nuestro nuevo amigo Alex.
Alyssa lo miró. En seguida captó esa mirada perdida, esa profunda tristeza en el fondo de sus ojos.
—Esa mirada... Es peor que cuando llego hace dos días.
—Sí, antes estaba hablando con Tomas—se encogió de hombros-no me enteré de qué.
—Llámalo, quiero hablar con él, tal vez él tenga información.
Daniel salió de la sala y fue a buscar a Tomas, mientras Alyssa se quedó mirando a la nada sumergida en sus pensamientos. Nunca había visto una tristeza tan profunda, una lucha de sentimientos que brotaban por salir pero que estaban sepultados y que no podían salir. Un carraspeo interrumpió sus pensamientos y se encontró enfrente a un Tomas sonriendo burlón.
—¿Para que soy bueno?
—Para nada y para mucho—le sonrió sarcástica—ahora mismo para decirme que has hablado con Alex.
—Resulta, que siente que está perdiendo recuerdos, más o menos desde que salió de El Clan, pero ahora la sensación de que conoce a tu prima está desapareciendo. Dice que sus sentimientos están...cambiando y eso le preocupa mucho, por algo.
—Eso no tiene ningún sentido, tal vez sea el shock...
—Alyssa, hace dos días, tendría que haberse pasado la impresión, por muy fuerte que fuera y…
Antes de que Alyssa o Tomas, pudieran decir algo, entró Alex cabizbajo perdido en sus pensamientos sin percatarse de las personas que se encuentran en la sala. Aly y Tom se miran entre sí y éste último desapareció de la sala dejándolos solos.
—Alex...-lo llama suavemente—¿podemos hablar?
—Eh... sí, claro-respondió bajito tas el sobresalto.
—Quiero preguntar algo—dijo Alex cuando estuvieron solos, adelantándose a Alyssa.
—Claro, dime.
—¿Quién es Lydia?
Alyssa se quedó de piedra, con la boca seca sin saber que responder. No le salían palabras, su respiración estaba agitada. Esto no estaba sucediendo, no ahora.
—Daniel...Tomas...—susurró casi sin voz.
—Ese nombre rebota en mi cabeza sin parar.- dijo Alex.- Y no sé por qué me duele tanto. Ayúdame, Alyssa.
—¿Que sientes con ese nombre? Aparte de dolor.
Se acercó a él y le sujetó los hombros por la espalda, intentando calmarse.
—Decepción... pero conmigo mismo. Siento que la he fallado.
—Tranquilo, seguro que ha sido por estos cambios, pronto la recordarás...espero-susurró eso último.
—¿Quién es?
—Mi prima y amiga de Lizzy, ¿Quieres ver una foto?
—Por favor...
—Está bien, espera un momento-salió de la sala.
Sus manos temblaban, esto no lo había previsto, ni lo había visto venir. Volvió a la sala y le tendió la única foto de su prima que tenía, donde salía sentada en la playa con el cabello al aire y a su espalda un amanecer. Se la había tomado hacía un año.
Alex acarició la foto, su mirada se ablandó, la chica le resultaba muy familiar, aunque de una belleza triste.
—La he visto antes...-murmuró más para sí mismo.
—¿Dónde?
—En una pesadilla mientras estuvimos en El Clan—levantó la mirada hacía Alyssa y volvió a enfocarla en la foto.
—¿Qué pasaba en ella?
Alex miró a Alyssa.
—Solo era un sueño...
—A veces, los sueños son algo más-lo hizo sentarse en el sofá y ella frente a él.
—Solo recuerdo cosas nítidas. Hubo un ataque... disparos... y ella me ayudaba...
—Hay algo más, lo veo en tu mirada.
—No lo sé, Alyssa. No veo casi nada claro. Pero tengo la sensación de que le debo algo... Debo ayudarla.
—¿No tienes ningún sentimiento de ninguna clase por ella?
—¿A qué te refieres?-clavó su mirada en ella.
—¿Transmite sentimientos?
—No siento nada—volvió a mirar la foto—es como los sociópatas, miro la foto y es...nada, ninguna emoción.
Alyssa se levantó y se acercó a mirar por la ventana, dándole la espalda a Alex. Una silenciosa lágrima se deslizaba lentamente por su mejilla, la tristeza embargaba su ser. Ella podía haber evitado todo, vio por el reflejo de la ventana como caía una gota de la cara de Alex a la foto. ¿Qué demonios ha pasado para que ocurriera esto? Suspiró y se giró hacia el chico.
—Vamos, Alex. Tienes que terminar de comer—le puso la mano en el hombro y él la miró —solucionaremos esto. Te lo juro.
Entraron en la cocina y todos los miraron en silencio. Lizzy vio como Alex se aferraba a una foto y que al darse cuenta de que todos los miraban la guardó.
—Es la hora de contaros un cuento—dijo Daniel frotándose las manos.
—¿Sobre qué?
—Algo así como una princesa, que de eso, tenía poco.
—Daniel—le advirtió Tomas mirándolo fijamente.
—Bueno, pues cuenta tú la historia, sabiondo—masculló cruzándose de brazos.
—Según las historias de mitología que rulan sobre nosotros, Hades no tuvo ninguna hija, ni hijo. Realmente eso es falso, él tuvo una hace un par de siglos. Pero no fue con Perséfone, sino con una humana—miró a los chicos fijamente uno por uno—lo raro de su hija, es que no nació como una semidiosa o una mortal. Sino como una diosa con un poco poder de cada dios del Olimpo.
—¿Me estás diciendo que esa chica es más poderosa que el mismísimo Zeus?
—Algo así. Ten en cuenta, Lizzy, que tiene un poco de cada dios.
—¿Pero ocultaron su poder, no?
—Y ha crecido acumulándose y acumulándose. Llegará un punto en que estallará, y la onda expansiva cambiará el mundo entero.
—¿Por qué lo hicieron?—preguntó Alex curioso—Digo, si ya sabían que existían, que sentido tenia ocultarlo y mandarla con los mortales.
Alyssa dibujó una débil sonrisa.
—Esa es una historia algo más complicada... No soy yo quién debe contarla.
—¿Entonces quién?
—Lizzy, tranquila, sé que estas preocupada por tu amiga pero no es...
—¡También es tu amiga! ¡¿o acaso lo has olvidado?! ?!—se encaró Lizzy a Alex poniéndose en pie.
Alex la miró.
—No. No me he olvidado. Pero discutir no va a ayudarnos.
Alyssa lo miró, asombrada.
—¿La recuerdas?
Alex asintió.
—Empiezo a recordar. Sé que es "nuestra" amiga- dijo, mirando a Lizzy.—Y que hemos venido porque puedes ayudarnos a salvarla.
Lizzy miró a Alyssa.
—Alyssa, ¿quién debe contarnos la historia? ¿Quién la conoce?
Alyssa tragó saliva, y cerró los ojos.

—Alguien que se fue con ella. Su guardián. Aquel que conocéis como Rafa.

domingo, 28 de junio de 2015

Mi poesía

Hoy quiero traerles algo muy especial, una poesía. Es especial porque tiene mucho sentimiento y hacía muchos años que no escribía una. Espero que les guste y me digan que le parecen. Abrazos, Lyd.
Sola
En la oscuridad te has perdido,
no encuentras el camino a casa
y no quieres sentirte atrapado.

Deja de luchar contra tu pasado,
o por siempre estarás en un remolino
del que no vas a escapar.

Búscame antes del amanecer o desapareceré,
como la luz en el túnel aquel
que te atrapó. No llores, me iré
más tarde o temprano no estaré.

Mi tiempo se ha acabado
igual que tu sentimiento
también te ha abandonado.
Llora mi pequeño ángel, llora
por lo que te habrías convertido.

Eras mi linterna, mi luz,
pero como te fuiste,
sin saber donde, te busqué.
Eras aire, eras libre,
no te atrapé y huiste.

Te dejaré volar
hasta que vuelvas
y me rescates
de la oscuridad.

viernes, 12 de junio de 2015

Capítulo 2

Bueno, sé que dije en Junio, y aunque estamos casi en la mitad, mejor tarde que nunca. Estoy contenta por la cantidad de gente que visita el blog, pero ya que leen...¿tanto cuesta dejar una pequeña opinión? Disfruten de la lectura.

martes, 28 de abril de 2015

Capítulo 6 Horas

"Iván"
Después de recibir la bronca de Charles, en la que yo me mantuve al margen, sólo me dediqué a observar a Kat, sus movimientos, sus gestos, aguantó el tipo, mientras Charles no paraba de gritarle.
– Katherine Rhonde, te espero en mi despacho.... en media hora y decentemente vestida, así que ¡espabila!... – dijo Charles, saliendo por la puerta del despacho.
Kat se levantó del sillón para contestarle, pero no le dio tiempo. Puse una gran sonrisa, al ver como ella se quedaba con la palabra en la boca. Esta vez no era yo, el causante de algo "inapropiado" en las oficinas.
– Tú de que te ríes... ¡¡gilipollas!! – me dijo, mientras se volvía a sentar en el sillón, tapándose con la chaqueta.
– Eeey ey ey... ¡Para el carro!, que yo no me he metido contigo... ¡Aún!... – le remarqué.
– ¡Vosotros fuera!... necesito hablar con mi... con Iván.
Mientras los echaba, les decía qué regresasen dentro de dos horas, a continuación, marco la extensión de su secretaria, habló con ella pidiéndole que fuera a comprar ropa de su talla, a la vez qué me miraba con odio.
– Lo que hiciste ayer... – me dijo rabia, cuando colgó el teléfono y apretando los dientes–No tiene nombre... ¡para mí... has muerto como hermanastro!, jamás pensé que llegarás a ese extremo tan depravado...
– ¿Pero de qué me hablas? no te estoy entendiendo, anoche me fui a tomar unas copas a un Pub...
– Y qué más te tomaste... ¿qué más mierda te metiste? porque ayer no parecías estar en tus cabales. – me dijo a gritos.
« ¿Pero de que me está acusando?, anoche recuerdo que bebí,.. Quizás demasiado. –Tengo un buen dolor de cabeza que lo corrobora – Recuerdo haberme metido en una pelea y que mí amigo Carlos me subió a un taxi y ya no recuerdo más.
– Kat, ¿De qué cojones me está hablando?...
– ¡Maldito seas Iván! anoche te presentaste en la casa de Nataniel, armaste una escenita de celos, al estilo culebrón, te peleaste con Nat y por si fuera poco, te declaraste diciendo qué te diera una oportunidad...
– ¿QUE YO HICE QUEEE? ... Anoche... Anoche estaba con Carlos, tomé muchas copas... y... y, pero lo último que recuerdo es subirme a un taxi, para llegar a casa...
Lo que dijo me dejó sin respiración, yo la quería, pero ¿cuando había hecho eso?, ¡no estaba en mis cabales! Después de subir al taxi, no recuerdo nada, ni siquiera recuerdo cómo llegué a la cama, ¡maldita sea; lo hice! ¡Le dije que la amaba! ¿Qué he hecho?... hablé con Nataniel ayer y creo que quedaron las cosas claras, sé que está con él y que no puedo hacer nada para que sus sentimientos cambien, ojalá pudiera.
– ¡Pues sí esa mierda que te tomaste, borra la memoria!... ¡Más te vale que te la dejes!, porque yo sé lo que vi... y Nat también, eres un depravado... un acosador y no te voy a dejar pasar ni una más. Me tienes harta.
Ella se levantó de su sillón y salió de detrás de la mesa, como una bala... Yo también me levanté y esperé, firme,.. Una patada, un puñetazo. Me lo merecía, por imbécil, por estúpido... Cerré los ojos esperando ese golpe. Me acordé de cuando fui a buscarla a California, estaba decidido a confesarle lo que sentía por ella, pero fui cobarde, un maldito cobarde, cuando la vi abrazada a ese tipo en la fiesta, sentí tantos celos, que lo único que me salió por la boca fue insultarla, ponerla en ridículo delante de sus amigos... ¡Jamás! me perdonaría después de eso, lo sabía, estaba seguro.
Abrí un ojo y cuál fue mi sorpresa cuando vi que al dar el último paso para darme ese golpe, tan merecido, se le rompió el tacón del zapato y cayó sobre mí. La abracé con fuerza para que no cayera al suelo y ella, sorprendida, no reaccionó, sólo me miraba a los ojos y yo a ella.
No sé qué me pasó por la cabeza, pero la besé y subí la mano para pasarla por detrás de su cuello, profundizando en ese beso que tanto había deseado, sentí cómo abría la boca y me dejaba entrar, era un sueño, no podía creer que estuviera ahí y ella me correspondía. Nuestras lenguas luchaban contra ese deseo que nos estaba quemando por dentro, no sé cómo, ni tampoco cuándo, pero nos separamos para poder respirar. Sólo en ese momento me di cuenta de lo que acaba de pasar y sin decir nada, me aparte de ella y salir por la puerta.
«– Eres un cobarde Iván... un puto cobarde. – me dije a mí mismo mientras se cerraba la puerta.»
"Katherine"
« Qué... qué... ¿qué ha pasado? ¿Cómo he podido?... yo no... ¿Le he besado?, esto ha sido una pesadilla, no ha pasado, no he podido besarlo... yo.»
En ese momento el teléfono sonó, me despertó de mis pensamientos, fui como una autómata, respondí, sin pensar.
– Katherine Rhonde al teléfono, dígame.
–Hola Katherine...
– ¿Que quieres Carlos?, mejor aún, vete a la mierda Carlos. Tú fuiste el que insistió a Iván, para que me fuera a buscar a California.... Delante de los demás, te tengo que aguantar, pero tú y yo no nos hemos llevado bien nunca – tenía la "escopeta recortada" en mi boca, y disparé – No tengo porqué disimular ahora.... él no está conmigo, estará en su despacho, llámale y no vuelvas a llamarme nunca más, imbécil.
Colgué de malas maneras y mire mis pies, "Malditos zapatos, unos Manolos de  700 dólares y se rompen, Hijos de p....", volvió a sonar el teléfono.
– ¡QUEEE! – grité
– Se... se... seño... señorita... Rho...nde. – dijo en un susurro Lizeth.
– Disculpa Marie... ¿tienes lo que te pedí?
–Si... seño... – No la dejé continuar.
– Llámame, Kat o Katherine... por favor...
Si volvía escuchar esa palabra en boca de alguien, no sabía cómo iba a reaccionar, estaba teniendo una mañana de perros. En mis empresas en Estados Unidos, todos me conocían bien, así que jamás me volvieron a llamar así, sólo Kate o Kat o Katherine era suficiente. En el mundo de la moda y la publicidad, sólo tenían que pronuncias mi nombre y ya sabían quién era y cómo trabajaba.
– Si... tengo lo que me pidió, Katherine....
– Pase a mi despacho...
Entró a los pocos segundos de colgar, con una bolsa en las manos, de una tienda de ropa de moda que está enfrente de las oficinas, me fijé en esa tienda cuando vine el otro día, me gustaron sus diseños podían ser bastante comerciales para su venta en USA. Como se suele decir, "de Formación Profesional", no podía evitarlo; siempre estaba pensando en el trabajo y cuando no lo hacía... lo hacía de manera inconsciente.
– Necesito otra cosa... unos zapatos. – Le dije cogiendo la bolsa y viendo cómo ponía una cara de horror al ver mi imagen, hecha un desastre.
– Qué número...
– ¿Sabes qué? llévate estos y por otra parte..., me gustas, aprendes rápido... Me gusta que seas directa y que no hagas preguntas tontas.
– Se los traeré en 10 minutos.
Sonreí cuando salió por la puerta, sabía que se moría de ganas por averiguar qué es lo que había sucedido en ese despacho, pero se aguantó las ganas y eso me gustó.
El despacho de mi madre, tenía muchas ventajas, era el más grande de la planta y también tenía su propio baño con ducha; cosa que agradecí, la necesitaba y me vino muy bien, para relajarme. En media hora estaba lista y como Charles me había pedido, me presenté en su despacho.
– Charles quiero pedirte que...
–Ssschusss... Calla muchacha, calla. – no me dejó continuar y me abrazo tan fuerte que casi me deja sin respiración – cuando te he visto hace un momento en el despacho, me has hecho hervir la sangre, pero también me has recordado buenos momentos. –Suspiró – Cuando tú y yo luchábamos en mi despacho, a escondidas de tu madre y de tu padrastro... muchacha ¡no sabes cuánto te he echado de menos!, mi pequeña salvaje.
– Charles... ¡Para! o tendré que hacerte una llave, para que me sueltes – le dije con ironía.
Cómo quiero a ese hombre... Me siento tan protegida con él. Es increíble que aún se acordarse de esos momentos. Pero también es cierto que es el único que sabe mi verdad, qué sabe mi secreto y yo comparto el suyo, nadie, ni siquiera su esposa lo sabe.
Hablamos hasta la hora de comer; de las cosas del pasado, de lo que pensaba hacer con la empresa, ahora, en el presente y de mis planes de futuro, por supuesto, lejos de Londres. Me dijo que contará con su ayuda, que me apoyaría en todo lo que necesitase y que hablaría con Iván. Eso sí, que se lo agradecí. Después de lo que había sucedido en el despacho, no quería volver a verlo, no sé qué ocurrió ni porqué, pero me descolocó por completo. Estaba pisando un terreno, hasta ahora desconocido para mí y mis sentimientos.
Cuando regresé de comer, encontré en mi despacho a mis tres hombres. Tenía que darles las instrucciones para que la siguieran al pie de la letra.
– Señores... Seré breve, necesito qué Jack se dedique a seguir a Ian, las 24 horas del día quiero tener en mi mesa, todas las mañanas, el informe del día anterior sin excepción. – hice un pequeño descanso antes de continuar.
–Jefa... Ian es el mejor en su trabajo, creo que Jack, no debería ir solo – dijo Stefan.
– A vosotros dos os conoce y Jack puede pasar más desapercibido…. De todas formas Stefan, tienes razón, acompáñale pero que no os descubra, me estoy jugando mi empresa y sé que esconde un as en la manga, necesito saber cuál es, antes de que lo use en mi contra.
– ¿Cuándo empecemos?
– Para mañana es tarde... no creo que esté muy lejos de las oficinas, reunido con sus abogados y sus compinches, para presentar la oferta a mi empresa, empezad por ahí.
– Y yo jefa, ¿para qué soy bueno? – dijo Jon, inusualmente nervioso.
– Tranquilo Jon, tengo otra misión para ti, necesito que me digas a qué caja fuerte pertenece esta llave. La he encontrado aquí y sé que mi madre no tenía caja fuerte en el despacho.
– Está bien jefa toda la llave tiene un código y te aseguro que la encontraré.
– Y ahora... largo de mi despacho, poneros a trabajar ¡ya!
Asintieron y salieron del despacho, enfrente tenía la mesa de Lizeth y me asomé para preguntarla si había habido alguna llamada mientras yo estaba fuera.
– Si... ha llamado el señor Richard Monroe y luego a tenido tres llamadas más, desde Nueva York pero no han querido dejar nombre, han dicho que volverían a llamar.
Me quedé pensando quién podría ser esa persona, que llamaba desea Nueva York, para hablar conmigo, no dije nada, simplemente entré en el despacho y cerré la puerta.
Tuve esa maldita reunión, con los jefes de departamento y aunque fueron reacios conmigo, les dije que yo mandaba allí y que si ellos no colaboraban, estarían de patitas en la calle, esa misma tarde.
Regresé a mi despacho y nada más sentarme recibí una llamada.
– Katherine, al habla... dígame.
–Kate, ¿Se puede saber qué narices haces en Londres, cuando deberías estar en Washington?
– Señor Nixon, yo... yo... usted sabe que.... yo. – di un salto del sillón y me puse en pie, era Eduard Nixon, me estaba llamando a mí, no podía creerlo.
– Deja de tartamudear de una vez, niña... – me dijo muy enfadado y yo comencé a temblar – dame una explicación, eso es lo que quiero.
–Señor... Cuando terminé mi último trabajo, solicite una excedencia de un año, mi familia me necesita... están teniendo problemas en la empresa de Londres – dije una verdad a medias; la verdad era que estaba quemada, necesitaba respirar, salir. – y por eso me he tenido que venir de urgencia, no era mi intención marcharme sin avisar.
– Y porque está Ian contigo, qué tiene que ver él, con tu empresa.
– Señor... yo no estoy con Ian, él es el problema, está obsesionado conmigo y desea invertir mi empresa, pero yo no estoy interesada en ese trato.
– Kate, que no vuelva a ocurrir, no consiento que nadie se salta las normas. En cuanto a Ian, hablaré con él, debe volver cuanto antes al trabajo, le necesitamos aquí.
– No señor, le prometo qué no volverá a ocurrir.
– Acepto tus disculpas Kate. Tienes de plazo 6 meses a contar a partir de ahora, ni un día más. Lo has entendido, porque no pienso repetirlo. En cuanto a Stefan y Jon, pueden quedarse contigo, pero deben regresar el mismo día que tú.
– Pero señor...
– No hay peros que valgan Kate, ni una palabra más... te quiero aquí en 6 meses, está claro Kate.
– Cristalino Señor,... ahí estaré Señor Nixon.
Colgué el teléfono y me quedé ahí mirándolo, sin saber qué hacer, había hablado con Eduard Nixon, jamás pensé que ese hombre se dirigiría a mí, yo era una recién llegada a la Agencia, casi una desconocida, Ian en cambio se pavoneaba y presumía de sus logros, para todos era el mejor.
Sin darme cuenta pasaron las horas, dándole vueltas a todo lo ocurrido durante la mañana y sobre todo, durante la tarde, cuando tocaron a la puerta y apareció mi querido Nataniel.
–Buenas gatita–sonríe ampliamente, pero al reparar en mi ropa se puso serio–Te has cambiado de ropa.
–He tenido una serie de percances que bueno han hecho que mi pobre ropa se haya ido al traste…–me muerdo el labio poniendo cara de chica buena.
–Vamos, que tenemos una cena pendiente y por el camino me contarás quien te ha destrozado la ropa–me levanto y tras coger el bolso me sitúo a su lado–solo yo tengo esa ventaja–me mordió el lóbulo provocándome un escalofrío.
–Mejor no empieces algo que no puedas acabar, querido Nat–le sonreí burlona.
Me acerque a la mesa para coger el móvil que me lo había dejado en un lado y no me he acordado hasta ahora, a veces soy tan despistada que no sé cómo no vengo en pijama a la empresa. Sería bastante gracioso. Siento a Nathaniel acercarse, me rodeo la cintura con sus brazos y apoyo la cabeza sobre mi hombro, noto como está sonriendo torcidamente y eso no presagia nada bueno.
–Se podría terminar, igual que tu horario de trabajo expiro hace media hora–sus dedos acarician la cintura, traviesos–nadie tendría que entrar ni molestarnos–me gire en sus brazos–además es tan sexy que estés tan arreglada y sin zapatos.
–De eso no me di cuenta hasta ahora–rodeo su cuello con mis brazos y me siento en el filo de la mesa–he estado bastante ocupada todo el día–acaricio con mi lengua su labio superior y muerdo el inferior.
Eso fue todo lo que pude decir, porque él comenzó a devorar mi boca con una pasión abrasante. Me agarro de la cintura, sentándome mejor en el escritorio y acomodándose entre mis piernas, mientras mis manos despeinan su cabello oscuro y acaricia su cuello junto con sus hombros.
Me quita la chaqueta lentamente, provocándome junto con sus labios que abandonan los míos y van descendiendo hasta mi oído, donde gime bajito, provocándome. Sigue su recorrido descendiente, igual que mi chaqueta que acaba tirada en la mesa de cualquier manera, nos da igual. Oigo al otro lado de la puerta como Ian habla con Marie para que me avise que quiere hablar conmigo pero ella le dice que no, que mi horario ha acabado y que no me va a molestar por él. Eso me gusta de ella, tendré que hablar luego.
Echo la cabeza hacia atrás sonriendo, mientras Nat desliza hábilmente sus labios por todo mi cuello, provocándome escalofríos por todo el cuerpo, de placer, muerde mi cuello justo donde se agolpa mi alocado pulso. Me desabrocha un botón de la camisa con la boca y pasea su lengua por encima de mis senos, me mira y sonríe al ver mi sostén de encaje negro.
Advierto que mi pelo está suelto, no sé en qué momento ha conseguido soltarlo, pero me da igual. Su boca toma posesión de la mía, librando una lucha por el poder, dos titanes batallando por ejercer su dominación. Pero en ese momento se abre la puerta de mi despacho de golpe y aparece Ian. Me separo de Nat para mirarlo fijamente, mis ojos se oscurecen, fríos como el hielo, Nat aprecia el cambio y se gira para ver al intruso.
–Mi secretaria te dijo que no quería ver a nadie, que mi horario de trabajo ha terminado. ¿Quién coño te crees que eres y con qué derechos entras a mi despacho sin llamar?
–Quiero hablar contigo y sabia que estabas aquí, pero no tan ocupada–dice con burla en su mirada, intentando ocultar su enfado.
–Nat, vete fuera, por favor, voy a hablar con el señor Mcan–le sonrío con cariño–prometo no tardar mucho.
–Si me necesitas, estaré afuera con los chicos y Marie–me da un beso abrasador que me deja con el cuerpo ardiendo.
Asiento, y en cuanto cierra la puerta, con un suave clic, me bajo de un salto de mi escritorio y tras ponerme bien el pelo, miro a Ian que sonríe orgulloso de sí mismo. Mi expresión se vuelve fría como el hielo, es hora de ajustar cuentas.

miércoles, 8 de abril de 2015

Capítulo 1

Aquí os traigo el primer capítulo de El Clan Libro II, pero solo es un adelanto ya que hasta junio más o menos no empezaré a publicarla. Espero sus opiniones.

jueves, 2 de abril de 2015

El Clan Libro II

Aquí esta la portada y la sinopsis de la continuación de El Clan, muy pronto empezaré a subir los capítulos. Espero que la continuación de este libro os enganche tanto como el primer libro. Besos! :)
El destino quiso unir sus vidas por una razón, ¿estarán dispuestos a hacer algunos sacrificios para salvar la vida de aquellos que aman? Todo ocurre por algo, ya sea casualidad o destino, pero y cuando ocurre por culpa de alguien y esa persona no hubiera tenido ni idea? Alex y Lizzy junto a sus nuevos amigos serán los encargados de resolver el misterio y rescatar a sus amigos antes de que sea demasiado tarde.
¿Qué opinan?

viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 6 Broncas y discusiones

"Iván"
Después de recibir la bronca de Charles, en la que yo me mantuve al margen, sólo me dediqué a observar a Kat, sus movimientos, sus gestos, aguantó el tipo, mientras Charles no paraba de gritarle.
– Katherine Rhonde, te espero en mi despacho.... en media hora y decentemente vestida, así que ¡espabila!... – dijo Charles, saliendo por la puerta del despacho.
Kat se levantó del sillón para contestarle, pero no le dio tiempo. Puse una gran sonrisa, al ver como ella se quedaba con la palabra en la boca. Esta vez no era yo, el causante de algo "inapropiado" en las oficinas.
– Tú de que te ríes... ¡¡gilipollas!! – me dijo, mientras se volvía a sentar en el sillón, tapándose con la chaqueta.
– Eeey ey ey... ¡Para el carro!, que yo no me he metido contigo... ¡Aún!... – le remarqué.
– ¡Vosotros fuera!... necesito hablar con mi... con Iván.
Mientras los echaba, les decía qué regresasen dentro de dos horas, a continuación, marco la extensión de su secretaria, habló con ella pidiéndole que fuera a comprar ropa de su talla, a la vez qué me miraba con odio.
– Lo que hiciste ayer... – me dijo rabia, cuando colgó el teléfono y apretando los dientes–No tiene nombre... ¡para mí... has muerto como hermanastro!, jamás pensé que llegarás a ese extremo tan depravado...
– ¿Pero de qué me hablas? no te estoy entendiendo, anoche me fui a tomar unas copas a un Pub...
– Y qué más te tomaste... ¿qué más mierda te metiste? porque ayer no parecías estar en tus cabales. – me dijo a gritos.
« ¿Pero de que me está acusando?, anoche recuerdo que bebí,.. Quizás demasiado. –Tengo un buen dolor de cabeza que lo corrobora – Recuerdo haberme metido en una pelea y que mí amigo Carlos me subió a un taxi y ya no recuerdo más.
– Kat, ¿De qué cojones me está hablando?...
– ¡Maldito seas Iván! anoche te presentaste en la casa de Nataniel, armaste una escenita de celos, al estilo culebrón, te peleaste con Nat y por si fuera poco, te declaraste diciendo qué te diera una oportunidad...
– ¿QUE YO HICE QUEEE? ... Anoche... Anoche estaba con Carlos, tomé muchas copas... y... y, pero lo último que recuerdo es subirme a un taxi, para llegar a casa...
Lo que dijo me dejó sin respiración, yo la quería, pero ¿cuando había hecho eso?, ¡no estaba en mis cabales! Después de subir al taxi, no recuerdo nada, ni siquiera recuerdo cómo llegué a la cama, ¡maldita sea; lo hice! ¡Le dije que la amaba! ¿Qué he hecho?... hablé con Nataniel ayer y creo que quedaron las cosas claras, sé que está con él y que no puedo hacer nada para que sus sentimientos cambien, ojalá pudiera.
– ¡Pues sí esa mierda que te tomaste, borra la memoria!... ¡Más te vale que te la dejes!, porque yo sé lo que vi... y Nat también, eres un depravado... un acosador y no te voy a dejar pasar ni una más. Me tienes harta.
Ella se levantó de su sillón y salió de detrás de la mesa, como una bala... Yo también me levanté y esperé, firme,.. Una patada, un puñetazo. Me lo merecía, por imbécil, por estúpido... Cerré los ojos esperando ese golpe. Me acordé de cuando fui a buscarla a California, estaba decidido a confesarle lo que sentía por ella, pero fui cobarde, un maldito cobarde, cuando la vi abrazada a ese tipo en la fiesta, sentí tantos celos, que lo único que me salió por la boca fue insultarla, ponerla en ridículo delante de sus amigos... ¡Jamás! me perdonaría después de eso, lo sabía, estaba seguro.
Abrí un ojo y cuál fue mi sorpresa cuando vi que al dar el último paso para darme ese golpe, tan merecido, se le rompió el tacón del zapato y cayó sobre mí. La abracé con fuerza para que no cayera al suelo y ella, sorprendida, no reaccionó, sólo me miraba a los ojos y yo a ella.
No sé qué me pasó por la cabeza, pero la besé y subí la mano para pasarla por detrás de su cuello, profundizando en ese beso que tanto había deseado, sentí cómo abría la boca y me dejaba entrar, era un sueño, no podía creer que estuviera ahí y ella me correspondía. Nuestras lenguas luchaban contra ese deseo que nos estaba quemando por dentro, no sé cómo, ni tampoco cuándo, pero nos separamos para poder respirar. Sólo en ese momento me di cuenta de lo que acaba de pasar y sin decir nada, me aparte de ella y salir por la puerta.
«– Eres un cobarde Iván... un puto cobarde. – me dije a mí mismo mientras se cerraba la puerta.»
"Katherine"
« Qué... qué... ¿qué ha pasado? ¿Cómo he podido?... yo no... ¿Le he besado?, esto ha sido una pesadilla, no ha pasado, no he podido besarlo... yo.»
En ese momento el teléfono sonó, me despertó de mis pensamientos, fui como una autómata, respondí, sin pensar.
– Katherine Rhonde al teléfono, dígame.
–Hola Katherine...
– ¿Que quieres Carlos?, mejor aún, vete a la mierda Carlos. Tú fuiste el que insistió a Iván, para que me fuera a buscar a California.... Delante de los demás, te tengo que aguantar, pero tú y yo no nos hemos llevado bien nunca – tenía la "escopeta recortada" en mi boca, y disparé – No tengo porqué disimular ahora.... él no está conmigo, estará en su despacho, llámale y no vuelvas a llamarme nunca más, imbécil.
Colgué de malas maneras y mire mis pies, "Malditos zapatos, unos Manolos de  700 dólares y se rompen, Hijos de p....", volvió a sonar el teléfono.
– ¡QUEEE! – grité
– Se... se... seño... señorita... Rho...nde. – dijo en un susurro Lizeth.
– Disculpa Marie... ¿tienes lo que te pedí?
–Si... seño... – No la dejé continuar.
– Llámame, Kat o Katherine... por favor...
Si volvía escuchar esa palabra en boca de alguien, no sabía cómo iba a reaccionar, estaba teniendo una mañana de perros. En mis empresas en Estados Unidos, todos me conocían bien, así que jamás me volvieron a llamar así, sólo Kate o Kat o Katherine era suficiente. En el mundo de la moda y la publicidad, sólo tenían que pronuncias mi nombre y ya sabían quién era y cómo trabajaba.
– Si... tengo lo que me pidió, Katherine....
– Pase a mi despacho...
Entró a los pocos segundos de colgar, con una bolsa en las manos, de una tienda de ropa de moda que está enfrente de las oficinas, me fijé en esa tienda cuando vine el otro día, me gustaron sus diseños podían ser bastante comerciales para su venta en USA. Como se suele decir, "de Formación Profesional", no podía evitarlo; siempre estaba pensando en el trabajo y cuando no lo hacía... lo hacía de manera inconsciente.
– Necesito otra cosa... unos zapatos. – Le dije cogiendo la bolsa y viendo cómo ponía una cara de horror al ver mi imagen, hecha un desastre.
– Qué número...
– ¿Sabes qué? llévate estos y por otra parte..., me gustas, aprendes rápido... Me gusta que seas directa y que no hagas preguntas tontas.
– Se los traeré en 10 minutos.
Sonreí cuando salió por la puerta, sabía que se moría de ganas por averiguar qué es lo que había sucedido en ese despacho, pero se aguantó las ganas y eso me gustó.
El despacho de mi madre, tenía muchas ventajas, era el más grande de la planta y también tenía su propio baño con ducha; cosa que agradecí, la necesitaba y me vino muy bien, para relajarme. En media hora estaba lista y como Charles me había pedido, me presenté en su despacho.
– Charles quiero pedirte que...
–Ssschusss... Calla muchacha, calla. – no me dejó continuar y me abrazo tan fuerte que casi me deja sin respiración – cuando te he visto hace un momento en el despacho, me has hecho hervir la sangre, pero también me has recordado buenos momentos. –Suspiró – Cuando tú y yo luchábamos en mi despacho, a escondidas de tu madre y de tu padrastro... muchacha ¡no sabes cuánto te he echado de menos!, mi pequeña salvaje.
– Charles... ¡Para! o tendré que hacerte una llave, para que me sueltes – le dije con ironía.
Cómo quiero a ese hombre... Me siento tan protegida con él. Es increíble que aún se acordarse de esos momentos. Pero también es cierto que es el único que sabe mi verdad, qué sabe mi secreto y yo comparto el suyo, nadie, ni siquiera su esposa lo sabe.
Hablamos hasta la hora de comer; de las cosas del pasado, de lo que pensaba hacer con la empresa, ahora, en el presente y de mis planes de futuro, por supuesto, lejos de Londres. Me dijo que contará con su ayuda, que me apoyaría en todo lo que necesitase y que hablaría con Iván. Eso sí, que se lo agradecí. Después de lo que había sucedido en el despacho, no quería volver a verlo, no sé qué ocurrió ni porqué, pero me descolocó por completo. Estaba pisando un terreno, hasta ahora desconocido para mí y mis sentimientos.
Cuando regresé de comer, encontré en mi despacho a mis tres hombres. Tenía que darles las instrucciones para que la siguieran al pie de la letra.
– Señores... Seré breve, necesito qué Jack se dedique a seguir a Ian, las 24 horas del día quiero tener en mi mesa, todas las mañanas, el informe del día anterior sin excepción. – hice un pequeño descanso antes de continuar.
–Jefa... Ian es el mejor en su trabajo, creo que Jack, no debería ir solo – dijo Stefan.
– A vosotros dos os conoce y Jack puede pasar más desapercibido…. De todas formas Stefan, tienes razón, acompáñale pero que no os descubra, me estoy jugando mi empresa y sé que esconde un as en la manga, necesito saber cuál es, antes de que lo use en mi contra.
– ¿Cuándo empecemos?
– Para mañana es tarde... no creo que esté muy lejos de las oficinas, reunido con sus abogados y sus compinches, para presentar la oferta a mi empresa, empezad por ahí.
– Y yo jefa, ¿para qué soy bueno? – dijo Jon, inusualmente nervioso.
– Tranquilo Jon, tengo otra misión para ti, necesito que me digas a qué caja fuerte pertenece esta llave. La he encontrado aquí y sé que mi madre no tenía caja fuerte en el despacho.
– Está bien jefa toda la llave tiene un código y te aseguro que la encontraré.
– Y ahora... largo de mi despacho, poneros a trabajar ¡ya!
Asintieron y salieron del despacho, enfrente tenía la mesa de Lizeth y me asomé para preguntarla si había habido alguna llamada mientras yo estaba fuera.
– Si... ha llamado el señor Richard Monroe y luego a tenido tres llamadas más, desde Nueva York pero no han querido dejar nombre, han dicho que volverían a llamar.
Me quedé pensando quién podría ser esa persona, que llamaba desea Nueva York, para hablar conmigo, no dije nada, simplemente entré en el despacho y cerré la puerta.
Tuve esa maldita reunión, con los jefes de departamento y aunque fueron reacios conmigo, les dije que yo mandaba allí y que si ellos no colaboraban, estarían de patitas en la calle, esa misma tarde.
Regresé a mi despacho y nada más sentarme recibí una llamada.
– Katherine, al habla... dígame.
–Kate, ¿Se puede saber qué narices haces en Londres, cuando deberías estar en Washington?
– Señor Nixon, yo... yo... usted sabe que.... yo. – di un salto del sillón y me puse en pie, era Eduard Nixon, me estaba llamando a mí, no podía creerlo.
– Deja de tartamudear de una vez, niña... – me dijo muy enfadado y yo comencé a temblar – dame una explicación, eso es lo que quiero.
–Señor... Cuando terminé mi último trabajo, solicite una excedencia de un año, mi familia me necesita... están teniendo problemas en la empresa de Londres – dije una verdad a medias; la verdad era que estaba quemada, necesitaba respirar, salir. – y por eso me he tenido que venir de urgencia, no era mi intención marcharme sin avisar.
– Y porque está Ian contigo, qué tiene que ver él, con tu empresa.
– Señor... yo no estoy con Ian, él es el problema, está obsesionado conmigo y desea invertir mi empresa, pero yo no estoy interesada en ese trato.
– Kate, que no vuelva a ocurrir, no consiento que nadie se salta las normas. En cuanto a Ian, hablaré con él, debe volver cuanto antes al trabajo, le necesitamos aquí.
– No señor, le prometo qué no volverá a ocurrir.
– Acepto tus disculpas Kate. Tienes de plazo 6 meses a contar a partir de ahora, ni un día más. Lo has entendido, porque no pienso repetirlo. En cuanto a Stefan y Jon, pueden quedarse contigo, pero deben regresar el mismo día que tú.
– Pero señor...
– No hay peros que valgan Kate, ni una palabra más... te quiero aquí en 6 meses, está claro Kate.
– Cristalino Señor,... ahí estaré Señor Nixon.
Colgué el teléfono y me quedé ahí mirándolo, sin saber qué hacer, había hablado con Eduard Nixon, jamás pensé que ese hombre se dirigiría a mí, yo era una recién llegada a la Agencia, casi una desconocida, Ian en cambio se pavoneaba y presumía de sus logros, para todos era el mejor.
Sin darme cuenta pasaron las horas, dándole vueltas a todo lo ocurrido durante la mañana y sobre todo, durante la tarde, cuando tocaron a la puerta y apareció mi querido Nataniel.
–Buenas gatita–sonríe ampliamente, pero al reparar en mi ropa se puso serio–Te has cambiado de ropa.
–He tenido una serie de percances que bueno han hecho que mi pobre ropa se haya ido al traste…–me muerdo el labio poniendo cara de chica buena.
–Vamos, que tenemos una cena pendiente y por el camino me contarás quien te ha destrozado la ropa–me levanto y tras coger el bolso me sitúo a su lado–solo yo tengo esa ventaja–me mordió el lóbulo provocándome un escalofrío.
–Mejor no empieces algo que no puedas acabar, querido Nat–le sonreí burlona.
Me acerque a la mesa para coger el móvil que me lo había dejado en un lado y no me he acordado hasta ahora, a veces soy tan despistada que no sé cómo no vengo en pijama a la empresa. Sería bastante gracioso. Siento a Nathaniel acercarse, me rodeo la cintura con sus brazos y apoyo la cabeza sobre mi hombro, noto como está sonriendo torcidamente y eso no presagia nada bueno.
–Se podría terminar, igual que tu horario de trabajo expiro hace media hora–sus dedos acarician la cintura, traviesos–nadie tendría que entrar ni molestarnos–me gire en sus brazos–además es tan sexy que estés tan arreglada y sin zapatos.
–De eso no me di cuenta hasta ahora–rodeo su cuello con mis brazos y me siento en el filo de la mesa–he estado bastante ocupada todo el día–acaricio con mi lengua su labio superior y muerdo el inferior.
Eso fue todo lo que pude decir, porque él comenzó a devorar mi boca con una pasión abrasante. Me agarro de la cintura, sentándome mejor en el escritorio y acomodándose entre mis piernas, mientras mis manos despeinan su cabello oscuro y acaricia su cuello junto con sus hombros.
Me quita la chaqueta lentamente, provocándome junto con sus labios que abandonan los míos y van descendiendo hasta mi oído, donde gime bajito, provocándome. Sigue su recorrido descendiente, igual que mi chaqueta que acaba tirada en la mesa de cualquier manera, nos da igual. Oigo al otro lado de la puerta como Ian habla con Marie para que me avise que quiere hablar conmigo pero ella le dice que no, que mi horario ha acabado y que no me va a molestar por él. Eso me gusta de ella, tendré que hablar luego.
Echo la cabeza hacia atrás sonriendo, mientras Nat desliza hábilmente sus labios por todo mi cuello, provocándome escalofríos por todo el cuerpo, de placer, muerde mi cuello justo donde se agolpa mi alocado pulso. Me desabrocha un botón de la camisa con la boca y pasea su lengua por encima de mis senos, me mira y sonríe al ver mi sostén de encaje negro.
Advierto que mi pelo está suelto, no sé en qué momento ha conseguido soltarlo, pero me da igual. Su boca toma posesión de la mía, librando una lucha por el poder, dos titanes batallando por ejercer su dominación. Pero en ese momento se abre la puerta de mi despacho de golpe y aparece Ian. Me separo de Nat para mirarlo fijamente, mis ojos se oscurecen, fríos como el hielo, Nat aprecia el cambio y se gira para ver al intruso.
–Mi secretaria te dijo que no quería ver a nadie, que mi horario de trabajo ha terminado. ¿Quién coño te crees que eres y con qué derechos entras a mi despacho sin llamar?
–Quiero hablar contigo y sabia que estabas aquí, pero no tan ocupada–dice con burla en su mirada, intentando ocultar su enfado.
–Nat, vete fuera, por favor, voy a hablar con el señor Mcan–le sonrío con cariño–prometo no tardar mucho.
–Si me necesitas, estaré afuera con los chicos y Marie–me da un beso abrasador que me deja con el cuerpo ardiendo.

Asiento, y en cuanto cierra la puerta, con un suave clic, me bajo de un salto de mi escritorio y tras ponerme bien el pelo, miro a Ian que sonríe orgulloso de sí mismo. Mi expresión se vuelve fría como el hielo, es hora de ajustar cuentas.

jueves, 12 de marzo de 2015

Epílogo

Llegamos al final de esta historia, pero tranquilos, solo el final del primer libro, pronto empezaré a subir el segundo libro. Pero tendréis que esperar un poco mientras Rafa y yo lo terminamos. Disfrutad del epílogo ;)


- Ya estamos llegando- dijo Tomas a sus compañeros, quienes se asomaron a las ventanillas para contemplar su destino.
Ellos miran asombrados la isla, algunos molestos, pero todos admiran la belleza que se ve a esa altura.
-¿Quien vive aquí?
- La única que puede ayudarnos- fue su enigmática respuesta, y comenzó el descenso.
Los chicos se miran entre sí, Alex sacude la cabeza y mira por la ventana, ausente, perdido en sus pensamientos.
-¿Estás seguro que esa persona nos ayudara?-pregunta Lizzy curiosa.
-Lo hará. Tal vez os resulte fría pero es pura fachada. Tiene un corazón enorme y adora a Rafa y Lyd.
- Ellos... ella... ¿se conocen?
- Lyd no la recuerda. Fue una de las consecuencias.
Alex, absorto en su mente, lo miró.
- ¿De qué hablas, Ross?
- Ya habrá tiempo de explicaciones, Jones.
Alex lo fulmina con la mirada, resopla y vuelve a mirar a la ventana con desgana. No le gusta los secretitos que tiene el tipo y menos la familiaridad con la que habla.
-Bienvenidos a la Isla Di Laurent, propiedad de Alyssa Di Laurent.

viernes, 6 de marzo de 2015

Capítulo 13 Muerte e Infierno

La mira fijamente, ve en sus ojos la expectación y la curiosidad.
- Es Lydia.
Ella los mira enarcando una ceja, en su mirada hay un brillo burlón, si hubiera podido ahora estaría riendo. Sacude la cabeza riendo interiormente de las absurdas historias que cuenta. Oscar saca un cuchillo.
- La sangre de dioses es muy valiosa. Pudimos drenarla, Aarón.
Ella los mira horrorizada y comienza a gritarles algo, pero la mordaza impide la coherencia. Maldita sea, juro que me las vas a pagar, Oscar piensa la joven sin saber que el pensamiento, por la fuerza que tenía, lo ha transmitido a los chicos.
- ¿Qué voy a pagar exactamente?- dijo, riendo con burla
Ella lo mira descolocada, pone los ojos en blanco. Definitivamente se le ha ido la pinza, tendría que haberle clavado el tacón cuando tuve oportunidad. Hace una mueca, pero ni por esas puede apartar la mordaza, deja de luchar y se queda floja. Ya no sabe que más hacer, y eso que en teoría es la mejor agente de su padre.
- Durante años fue entrenada para defenderse, convencida de ser una especie de agente secreto. Y consiguieron bloquear su aura, para no ser encontrada. Y entonces, la diosa decidió hacerse escritora. Y mira por donde... la encuentran- Aarón sonríe malévolo.
Ella los mira, empieza a hiperventilar y con la mirada les pide que les que le quiten la mordaza. Ella no se queda callada y menos ante mentiras de canallas.
- Pero tus amigos son muy persistentes. Así que nos libraremos de ellos antes de ocuparnos de ti
¡NUNCA! exclama en su mente y hace retroceder a los chicos, que se miran entre si asombrados de la potencia del pensamiento. En teoría no tiene poderes, están sellados igual que su aura.
- Imagina cuando liberemos su mente- le dijo Oscar a Aarón.- Va a ser asombrosa
Ella sonríe a través de la mordaza, se sumerge en su mente, concentrándose todo lo que puede. Ellos quieren guerra, pues vamos a probarles, que con Lydia, no se juega o te quemas. Abre los ojos que parecen dos llamas, y ellos la miran asombrados. Ambos la miran.
- Duérmela otra vez hasta que lleguen sus amigos.
Ella niega la cabeza repetidamente y se sacude todo lo que puede.
-N...o...-dice como puede.
Aarón ríe y le retira la mordaza.
- ¿Perdona?
-Que no me durmáis, par de locos-mira a Oscar y sonríe con maldad-chico desde la ultima vez que te vi, sin contar el Caribe, se te ha soltado algún que otro tornillo.
Sintió la aguja clavarse en su cuello.
- Maldito traicionero... bastar...
-Así aprenderás a no faltar el respeto a tus secuestradores-dice Oscar aunque ella no le escuche.
-Tiene agallas, la cría.
-Siempre las ha tenido, pero es demasiado obstinada e impulsiva.-Oscar la mira.
-Métela en la jaula. Cuando despierte, sus amigos estarán aquí.
****
- No debemos estar lejos- dijo Alex.
-¿Cómo estas tan seguro?
-Vamos a ciegas, Alex-afirma Sam mirando los alrededores.
-Conozco al cabrón de mi hermano y sé que está en esta mansión. Es un pretencioso de mierda.
-Alex, esto es muy peligroso-murmura Lizzy observando el lugar tensa.
De pronto, llegan a una sala muy iluminada, con tres grandes ventanales. Han llegado a una sala que tampoco sirve, bufan molestos, parecen que están dando vueltas.
-Alex, aquí no hay nadie-le dice Rafa apoyando una mano en su hombro.
-Esto está vacío-afirma Lizzy mirando la sala.
Miran el gran salón, solo hay los muebles básicos, pero como ha indicado Lizzy, está vacío, sin embargo, algo no cuadra, hay vasos en las mesas de su alrededor.
Alex cogió un vaso y lo lanzó contra la pared, haciéndolo romperse añicos
-Alex, cálmate, Lydia sabe cómo defenderse, no le pasará nada-le agarra del hombro Rafa.
-Alex, tranquilo, vamos a encontrar a tu hermano-le sonríe Lizzy dando un paseo por la sala.
Alex pudo notar que ellos estaban tan nerviosos (si no mas) que él. De pronto, se fija en una puerta camuflada, corre hacia ella y sus amigos le siguen. Le da una patada, abriéndola de un golpe y entran. Los cuatro se quedan petrificados nada más entrar, allí estaba Lyd, inconsciente y franqueada por Óscar y Aarón.
- Bienvenidos, muchachitos.
Alex se lanzó de un salto a por Aarón, derribándolo.
-Maldito bastardo, como te atreves a acercarte a ella-le lanza un puñetazo en la cara.
-¡Alex, basta!-exclama Lizzy intentando acercarse a él.
Un haz de luz iluminó el lugar y Alex salió disparado hacia atrás. Aarón estaba de pie, sin ningún rasguño, sonriendo.
-Pequeño Alex, no juegues con lo que no sabes o acabaras bastante mal-sonríe mientras Lizzy y los chicos ayudan a incorporarse a su amigo.
- Déjala en paz- dijo Rafa.
- Como siempre en tu papel protector...
-Es mi amiga, y ella no te es útil para nada, Aarón.
-Deja a nuestra amiga y búscate a una puta-le escupe Lizzy con asco.
- Ella es justo lo que buscamos.- rió, mordaz
-Búscate a otra y déjala, ella es una escritora-intercede ahora Sam, odia también a Aarón.
-Ella es una diosa- dijo Oscar, con un deje de impaciencia y apareciendo ante la sorpresa de los chicos, que lo creían muerto.
-Eso es mentira-exclaman Alex y Lizzy.
-Eso no existe-masculla Rafa, inseguro y muy tenso.
- Callaos- advirtió Rafa mientras sus músculos se tensaron, su espalda se ensanchó y sus ojos brillaron con furia.
-Rafa...-murmura asombrados los chicos y retroceden un paso-¿Qué está pasando?
-No empieces. Recuerda qué pasó la última vez...-le amenaza Oscar frunciendo el ceño.
- A ti también te convendría recordarlo- dijo él.- Soltadla.
-Creo que no, es hora de que se una con papá Hades-sonríe sardónico Oscar.
-Ni se te ocurra-dan un paso Alex, Lizzy y Sam.
-Hades no existe-murmura Lyd muy bajito, despertando.
Los chicos se quedan parados en el sitio, ahora es cuando distinguen a Lydia, aparece detrás Oscar y Aarón, delante de una jaula y atada de pies y manos, literalmente. Parpadea un tanto confusa, lleva mucho tiempo inconsciente y está desorientada.
- En seguida lo conocerás.
-Mi padre...-lo busca con la mirada y ve a sus amigos-¿Chicos?
- Es hora de irse- dijo Oscar
Ella lo fulmina con la mirada y tira de sus restricciones y llama a sus amigos.
-Tendría que haberte matado hace años-sisea Lyd.
- Pero no lo hiciste- dijeron Aarón y Oscar sonriendo petulantes.
-Lo haré en cuanto tenga opción -escupe a sus pies.
-Aun en desventaja le planta cara-susurra Lizzy sorprendida a Rafa.
-Queridos amigos, es un placer tenerlos en nuestro hogar-intercede Oscar sonriendo burlón-pero esta bella dama, tiene que volver con nuestro padre, Hades, Rey del Inframundo, que también es su padre.
Los chicos jadean de la impresión, mientras Rafa aprieta las manos en puños y bufa molesto, Alex fulmina con la mirada a los hombres.
-No te la vas a llevar, Oscar, tendrás que luchar con nosotros.
-Exactamente-se pone en posición defensiva Lizzy-ella se queda con nosotros.
En ese momento Lydia aprovecha y se pone en pie, esta vez habían cometido el error de no atarle los pies, por lo que da un salto y golpea en la cabeza a Aarón tirándolo contra Óscar. Rafa y Alex corren hacia ella, mientras Oscar y Aarón se levantan del suelo, sin embargo aparece una luz tras ellos que los ciega.
-Vaya, se ve que llego en el mejor momento-murmura una voz burlona.
-Déjate de tonterías y ayuda, Tomas-espeta Rafa.
Cuando Alex esta a punto de alcanzarla sale disparado hacia atrás golpeando en el proceso a Rafa y ven a Lydia en brazos de Oscar, que la tiene sujeta por el cuello y una daga pegada.
-Si os acercáis la mato-mira a Rafa fijamente y luego a Tomas, sonríe macabramente-veo que reconocéis la saga y el daño que puedo hacer.
-Suéltala, Oscar-da un paso Tomas y él aprieta un poco más la daga-ella no te sirve, es inútil, te encontrarán.
-Te voy a dar caza como un perro, no te voy a dejar escapar-se levanta Alex, Liz se sitúa a su lado
-Te vamos a atrapar, nos lleve el tiempo que sea.
Alex y Lizzy dan un paso hacia él, luego salta y Oscar en un movimiento rápido, clava la daga en el estómago de Lydia.
-No es Lydia, Alex, es Dylai-sonríe Aarón acercándose a su amigo-vuestro Clan no sirve para nada.
-¡No!-exclaman todos horrorizados.
-Vas a pagarlo-gritan Alex, Rafa y Tomas, que saltan a por ellos.
Aarón, saca la daga del estómago de la chica y las lanza al pecho de Rafa, sin vacilación. La daga se clava en el pecho de Rafa. Lizzy ahoga un grito, y Alex corre hacia su amigo. Pero él cae al suelo y misteriosamente, Alex oyó su voz en su mente: seguid a Tomas, él os llevará. Yo cuido de ella.
Tras eso cae al suelo sin vida al perforarle el corazón y Lizzy suelta un grito.
-Ahora, toca marcharnos, ha sido un placer conoceros-hacen una burla reverencia y desaparecen con Lydia.
Todo quedó en silencio. Alex y Lizzy estaban perplejos, arrodillados frente al cuerpo de Rafa.
Tomas se arrodilla al lado de su amigo, pone la mano sobre la daga y la saca de un tirón lanzándola contra la pared, donde se clava. Pasa sus manos sobre la herida y ésta se va cerrando lentamente, ante el asombro de los tres chicos.
-Esto es...
-Soy un dios, Alex, Morfeo, para ser exactos-sonríe con tristeza.
Alex mira el lugar donde han desaparecido los dos canallas con la chica a la que quiere, de ella solo queda un charco de sangre. Una solitaria lágrima escapa de sus ojos, Lizzy lo abraza fuerte, ella también llora por la pérdida de Rafa. Sam se arrodilla al lado de sus amigos y apoya una mano sobre el hombro de Alex, se encuentra en shock.
-Ellos pagarán lo que han hecho-afirma Sam uniéndose al abrazo.
-Ellos van a acabar muertos-dice Tomas cogiendo un poco de sangre de Lyd y echándola en un tubo-muy lentamente-masculla con voz oscura que eriza el pelo de los mortales-ahora tenemos un viaje que hacer-el cuerpo de Rafa levita al lado de él.
- ¿Qué haces con Rafa?
- No está muerto.-Un atisbo de sonrisa aparece en su rostro.
-Pero si no responde y tiene la daga Clavada en el pecho-exclama Lizzy.
-Yo lo protegí porque sabía que pasaría esto-dice tranquilamente Tomas llegando a un helicóptero.
- Cómo que lo...
- Su alma está intacta. Así que podrá volver, pero no lo hará, cuidará a su amiga en su cautiverio hasta que nosotros bajemos a sacarla de allí-sus manos se crispa en puños y todo su cuerpo se tensa visiblemente-porque vamos a bajar y los mataremos-susurra aunque ellos lo oyen.
-Pero eso no es justo-se queja Lizzy y frunce el ceño-tendría que volver y ayudarnos.
- De momento, Lyd... o Dyl... necesita más ayuda que nosotros. Además, nosotros tenemos nuestro propio camino.
Llegaron al helicóptero de Tomas. Este lo abrió y subieron todos, y tumbaron a Rafa en tres asientos.
- ¿Qué camino?
-Vamos a la isla de Di Laurent. Vamos a rescatar a nuestros amigos del Inframundo pero antes necesitamos ayuda de una persona.
-¿Quién nos dice que podemos confiar en la persona que viva en esa isla? -pregunta de pronto Sam.
-Yo, con eso os tiene que bastar por ahora-lo encara visiblemente molesto-esa persona nos ayudara a entrenarnos para que cuando llegue el momento, podamos bajar a por nuestros amigos.

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...