lunes, 20 de julio de 2015

Capítulo 3

Sam miraba preocupado a su amigo, mientras esperaban a los dueños de la casa. Él nunca había perdido su optimismo, ni en los casos más difíciles, y este parecía que había tocado algo en su interior, y profundamente.
Lizzy andaba distraída, tenía un extraño símbolo tatuado en la muñeca y lo acariciaba sin darse cuenta, como un acto involuntario. Alex tenía los ojos cerrados y por un momento Sam pensó que lo que le inyectaron en la base para olvidar no hubiera funcionado, pero cuando abre los ojos se da cuenta de que ha funcionado y funcionaba. Así también sería una manera de que no doliera tanto.
Mientras ellos esperaban, Alyssa estaba sentada en su despacho, situado en la segunda planta; con la cabeza entre las manos. Daniel y Tomas se apoyaron en el marco de la puerta en completo silencio, observándola.
—Alyssa, ¿cómo estás?-le pregunto Daniel dando un paso dentro de la habitación seguido de Tomas.
—Todo esto es... difícil dijo.
—Sí que lo es- dijo Tom.- Los oscuros... ¿Cómo es posible que hayan vuelto?- miró a  Daniel.
—No lo sé. Se supone que acabamos con todos...
—Imagino que ellos tal vez serian jóvenes, o se han camuflado muy bien...-masculló Alyssa golpeando la mesa.
—Los volveremos a cazar, Alyssa-le puso una mano en el hombro, Tomas-reuniremos un equipo.
—Hoy en día los cazadores no abundan. No hay insensatos que se ofrezcan.
Dan sonrió.
—Creo que nuestros invitados no son demasiado sensatos.
Alyssa lo miró.
—Estás pensando...
—En entrenarlos.
Tanto Alyssa como Tomas se le quedaron mirando fijamente sin saber que decir, no era una mala idea, pero sí descabellada, teniendo en cuenta de que eran mortales.
****
Alex estaba apoyado en el marco de la ventana, observando el atardecer perdido en sus recuerdos, cada vez más difusos. Se alegraba de estar a salvo y con sus amigos, pero no podía confiar del todo en la dueña de la isla. Alyssa Di Laurent.
—¿En qué piensas, Alex?—le preguntó Tomas acercándose.
—¿Sinceramente?- dijo.—Ni idea. Mi mente está confusa. Como cubierta por una cortina. La mitad de mis recuerdos son confusos.
—Puede ser debido al shock, no es fácil perder a unos...amigos por cosas en las que antes no creía—le dio unos golpes en el hombro—si ves que se vuelven más confusos habla conmigo.
—Alyssa os está esperando a cenar con sus amigos-dijo Daniel apareciendo en la puerta—así que vamos, moved el culo.
Alex sacudió la cabeza y se encaminó hacia la cocina dejando a Tomas y Daniel parados en la habitación. Se encontraba confuso y tan solo habían pasado tres días desde que llegaran a la isla y ocurriera todo el desastre. En la cocina estaban todos sentados, Sam charlaba con Alyssa, mientras Lizzy solo observaba, pero al entrar ellos se callaron.
Se sentaron a la mesa y la conversación se reanimó, Alex comía en silencio y Lizzy contestaba las preguntas de Tomas, sin embargo, Daniel observaba a Alex. Se levantó, le hizo una seña a Alyssa para que lo siguiera. Caminan hacia el salón en silencio, Alyssa se sienta en un sillón y espera pacientemente a que Daniel hable.
—Mira a nuestro nuevo amigo Alex.
Alyssa lo miró. En seguida captó esa mirada perdida, esa profunda tristeza en el fondo de sus ojos.
—Esa mirada... Es peor que cuando llego hace dos días.
—Sí, antes estaba hablando con Tomas—se encogió de hombros-no me enteré de qué.
—Llámalo, quiero hablar con él, tal vez él tenga información.
Daniel salió de la sala y fue a buscar a Tomas, mientras Alyssa se quedó mirando a la nada sumergida en sus pensamientos. Nunca había visto una tristeza tan profunda, una lucha de sentimientos que brotaban por salir pero que estaban sepultados y que no podían salir. Un carraspeo interrumpió sus pensamientos y se encontró enfrente a un Tomas sonriendo burlón.
—¿Para que soy bueno?
—Para nada y para mucho—le sonrió sarcástica—ahora mismo para decirme que has hablado con Alex.
—Resulta, que siente que está perdiendo recuerdos, más o menos desde que salió de El Clan, pero ahora la sensación de que conoce a tu prima está desapareciendo. Dice que sus sentimientos están...cambiando y eso le preocupa mucho, por algo.
—Eso no tiene ningún sentido, tal vez sea el shock...
—Alyssa, hace dos días, tendría que haberse pasado la impresión, por muy fuerte que fuera y…
Antes de que Alyssa o Tomas, pudieran decir algo, entró Alex cabizbajo perdido en sus pensamientos sin percatarse de las personas que se encuentran en la sala. Aly y Tom se miran entre sí y éste último desapareció de la sala dejándolos solos.
—Alex...-lo llama suavemente—¿podemos hablar?
—Eh... sí, claro-respondió bajito tas el sobresalto.
—Quiero preguntar algo—dijo Alex cuando estuvieron solos, adelantándose a Alyssa.
—Claro, dime.
—¿Quién es Lydia?
Alyssa se quedó de piedra, con la boca seca sin saber que responder. No le salían palabras, su respiración estaba agitada. Esto no estaba sucediendo, no ahora.
—Daniel...Tomas...—susurró casi sin voz.
—Ese nombre rebota en mi cabeza sin parar.- dijo Alex.- Y no sé por qué me duele tanto. Ayúdame, Alyssa.
—¿Que sientes con ese nombre? Aparte de dolor.
Se acercó a él y le sujetó los hombros por la espalda, intentando calmarse.
—Decepción... pero conmigo mismo. Siento que la he fallado.
—Tranquilo, seguro que ha sido por estos cambios, pronto la recordarás...espero-susurró eso último.
—¿Quién es?
—Mi prima y amiga de Lizzy, ¿Quieres ver una foto?
—Por favor...
—Está bien, espera un momento-salió de la sala.
Sus manos temblaban, esto no lo había previsto, ni lo había visto venir. Volvió a la sala y le tendió la única foto de su prima que tenía, donde salía sentada en la playa con el cabello al aire y a su espalda un amanecer. Se la había tomado hacía un año.
Alex acarició la foto, su mirada se ablandó, la chica le resultaba muy familiar, aunque de una belleza triste.
—La he visto antes...-murmuró más para sí mismo.
—¿Dónde?
—En una pesadilla mientras estuvimos en El Clan—levantó la mirada hacía Alyssa y volvió a enfocarla en la foto.
—¿Qué pasaba en ella?
Alex miró a Alyssa.
—Solo era un sueño...
—A veces, los sueños son algo más-lo hizo sentarse en el sofá y ella frente a él.
—Solo recuerdo cosas nítidas. Hubo un ataque... disparos... y ella me ayudaba...
—Hay algo más, lo veo en tu mirada.
—No lo sé, Alyssa. No veo casi nada claro. Pero tengo la sensación de que le debo algo... Debo ayudarla.
—¿No tienes ningún sentimiento de ninguna clase por ella?
—¿A qué te refieres?-clavó su mirada en ella.
—¿Transmite sentimientos?
—No siento nada—volvió a mirar la foto—es como los sociópatas, miro la foto y es...nada, ninguna emoción.
Alyssa se levantó y se acercó a mirar por la ventana, dándole la espalda a Alex. Una silenciosa lágrima se deslizaba lentamente por su mejilla, la tristeza embargaba su ser. Ella podía haber evitado todo, vio por el reflejo de la ventana como caía una gota de la cara de Alex a la foto. ¿Qué demonios ha pasado para que ocurriera esto? Suspiró y se giró hacia el chico.
—Vamos, Alex. Tienes que terminar de comer—le puso la mano en el hombro y él la miró —solucionaremos esto. Te lo juro.
Entraron en la cocina y todos los miraron en silencio. Lizzy vio como Alex se aferraba a una foto y que al darse cuenta de que todos los miraban la guardó.
—Es la hora de contaros un cuento—dijo Daniel frotándose las manos.
—¿Sobre qué?
—Algo así como una princesa, que de eso, tenía poco.
—Daniel—le advirtió Tomas mirándolo fijamente.
—Bueno, pues cuenta tú la historia, sabiondo—masculló cruzándose de brazos.
—Según las historias de mitología que rulan sobre nosotros, Hades no tuvo ninguna hija, ni hijo. Realmente eso es falso, él tuvo una hace un par de siglos. Pero no fue con Perséfone, sino con una humana—miró a los chicos fijamente uno por uno—lo raro de su hija, es que no nació como una semidiosa o una mortal. Sino como una diosa con un poco poder de cada dios del Olimpo.
—¿Me estás diciendo que esa chica es más poderosa que el mismísimo Zeus?
—Algo así. Ten en cuenta, Lizzy, que tiene un poco de cada dios.
—¿Pero ocultaron su poder, no?
—Y ha crecido acumulándose y acumulándose. Llegará un punto en que estallará, y la onda expansiva cambiará el mundo entero.
—¿Por qué lo hicieron?—preguntó Alex curioso—Digo, si ya sabían que existían, que sentido tenia ocultarlo y mandarla con los mortales.
Alyssa dibujó una débil sonrisa.
—Esa es una historia algo más complicada... No soy yo quién debe contarla.
—¿Entonces quién?
—Lizzy, tranquila, sé que estas preocupada por tu amiga pero no es...
—¡También es tu amiga! ¡¿o acaso lo has olvidado?! ?!—se encaró Lizzy a Alex poniéndose en pie.
Alex la miró.
—No. No me he olvidado. Pero discutir no va a ayudarnos.
Alyssa lo miró, asombrada.
—¿La recuerdas?
Alex asintió.
—Empiezo a recordar. Sé que es "nuestra" amiga- dijo, mirando a Lizzy.—Y que hemos venido porque puedes ayudarnos a salvarla.
Lizzy miró a Alyssa.
—Alyssa, ¿quién debe contarnos la historia? ¿Quién la conoce?
Alyssa tragó saliva, y cerró los ojos.

—Alguien que se fue con ella. Su guardián. Aquel que conocéis como Rafa.

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...