domingo, 27 de diciembre de 2015

¡Feliz Navidad!

Mis queridos lectores, quiero felicitaros la Navidad, es una época del año muy bonita y ansiada por muchas personas, dado que es cuando se reúnen con sus familias después de largo tiempo sin verse, aunque no nos conozcamos, estamos juntos en espíritu y espero que seas unas maravillosas vacaciones.

martes, 1 de diciembre de 2015

Capítulo 5

Alex se llevó la mano al pelo. Todo lo que le estaban contando era un sin sentido, dioses, guardianes…mitología griega en estado puro, ya no solo eran leyendas, ahora todo eso era real.
—O sea... que Rafa fue el guardián de Lyd, una semidiosa.
—Si—le confirmó Alyssa—Lo sigue siendo, en verdad. Solo que Lyd no recuerda nada de su vida como diosa.
—¿Por qué? ¿Qué hizo para recibir ese castigo?—preguntó Lizzy, aun asimilándolo.
—No fue un castigo. Hubo que borrar sus recuerdos para protegerla de sí misma.
—¿Por qué?—Sam se apoyó en sus codos, mirándola con mucha curiosidad—¿Que es tan malo para privar a una persona de sus recuerdos?
Alyssa se sentó.
—Hace unos... 140 años, Lydia y Rafa... bueno. Digamos que se enamoraron uno de otro. En aquel entonces, el amor entre un dios y su guardián estaba prohibido. Por lo que llevaron su relación en un absoluto secreto... hasta que ella quedó embarazada.
Alex, se quedó de piedra, al igual que Sam, ambos intercambiaron una mirada, tensos. Lizzy soltó un jadeo de sorpresa, estaba en shock, esto era una sorpresa descomunal.
—Recurrieron a Delfos, a pedir ayuda al oráculo. Pero les dijo que si los dioses los descubrían, ambos estaban condenados a muerte.
—¿Cómo pueden ser tan crueles?-pregunto Lizzy, crispando las manos en puños.
—¿Qué pasó con esa chica?
—Una enorme maldición cayó sobre ellos. Perdieron el bebé. De rabia, el poder de la chica se desató, provocando un desastre natural que se llevó miles de vidas. Costó mucho detenerla. Pero hubo que sacrificar algo. Para impedir que volviera a despertar, hubo que borrar la mente de Lyd. Así, a cambio de toda su vida, fueron perdonados—miró a los chicos con tristeza— Rafa siempre se mantuvo cerca, cuidándola. Y esa es la historia de Lyd y su guardián.
Lizzy se llevó una mano a la boca sofocando la exclamación de sorpresa. No podía creerlo. Solo porque se enamoraron dos personas, fueron sentenciadas y condenadas, y encima un pobre bebé que no tenía culpa... Una silenciosa lágrima corrió por su mejilla.
—¿Solo por perder a su bebé?
—Fue un alto precio a pagar por un crimen como el amor.
—Demasiado—concordó Lizzy.
Alex se rascó la barbilla, no tenía sentido secuestrarla ahora, no después de tantos años.
—¿Por qué raptarla ahora? Hay algo raro en esto.
—Alyssa, creo que hasta tu sabes que no tiene sentido—le señaló Sam pensativo.
—No. Claro que no lo tiene.
—¿Que teorías barajas?—la miró directamente a los ojos.
—Algo pasa ahí abajo... Hades no puede estar muy en sus cabales... Lyd corre peligro.
—Pero tal vez Hades no lo sepa—dijo de pronto Daniel—sabes que desde que mandó a su hija aquí...no volvió a ser el mismo.
—Sabes que eso no es razón, Niklaus.
—No me has entendido. Si alguien ha aprovechado su tristeza... Tal vez lo han manipulado. Tal vez ni sepa que su hija está allí.
—Pero en algún momento lo tendrá que saber, ¿no?-preguntó Lizzy temerosa—Es su reino después de todo...
Lizzy se levantó de la mesa y se acercó a la ventana, algo en su interior le decía que Alyssa podría llevar razón y que aquello debía ser un infierno. Se llevó la mano hacia su colgante y lo apretó fuertemente mientras cerraba los ojos.
Daniel miró a Alyssa.
—Aly, ya es hora. Diles la verdad sobre el Clan.
—¿Que verdad?—se giró Lizzy mirándola fijamente—¿No es una agencia secreta?
—No exactamente. Hace años, milenios tal vez, un gran peligro asoló a los Dioses. Debido a ello, muchos voluntarios y voluntarias se ofrecieron voluntarios para protegerlos y ayudarlos. Se les otorgaron poderes asombrosos, y fueron llamados Guardianes.
—Ellos son el Clan. No es una agencia de espías. Es un centro de entrenamiento de guardianes y dioses.
—Entonces... ¿Esos hombres que nos salvaron eran guardianes?
—Entonces el hombre mayor que casi me rompe la nariz, no era el padre de su amiga, sino un guardián más, ¿no?—le preguntó Alex.
—El hombre mayor es el más antiguo de los guardianes, y el fundador de El clan. Debido a la pérdida de memoria de Lyd, la acogió como una hija, contándole que eran espías. Así la enseño a defenderse—les explicó Alyssa mirando sus expresiones.
—Rafa nunca se alejó de ella, y cuando ella quiso ser escritora, que casualidad, apareció un joven que también quería ser escritor...—dijo Tomas serio.
—Y el resto ya lo sabéis—se encogió de hombros Daniel.
—¿Pero entonces, Lydia volvió a ser como un bebé cuando vino a la tierra?—preguntó Sam con curiosidad.
—Simplemente sus recuerdos fueron sustituidos. Eso sí, Rafa estuvo presente en el nacimiento de Lydia. Hace 200 años.
Eso dejó sorprendidos a los chicos, sus amigos tenían al menos 200 años, pero Rafa tenia al parecer más. Se miraron entre ellos sin saber que decir.
—¿Por qué?-pregunto Lizzy.
—Rafa fue nombrado guardián de Lyd nada más nacer.
—Te vuelvo a preguntar el por qué, Alyssa. ¿Por qué necesitaba un bebé un guardián?
—No es que un bebe necesite guardián. Todos los Dioses deben tener un guardián. Y Rafa se ofreció voluntario para guardar a ese bebe tan especial—puso los ojos en blanco.
—¿Que tienen de especial los bebés?—pregunto Alex perdido—son solo bebés.
—¿Dirías que los dioses bebes son solo bebes?
—Al final y al cabo son bebés. La diferencia es que sus padres son dioses—le rebatió Alex mirándola.
—Los dioses son dioses al fin y al cabo. Sus poderes están ahí. Y siendo bebes, son mas fáciles de matar—le respondió Alyssa en su mismo tono.
—¿Entonces no tendría que haber tenido dos guardianes?—preguntó Alex.
—Solo un guardián por dios, Alexander.
—Ahora tiene todo sentido. Por eso hemos acabado así—dijo Alex cruzándose de brazos y echándose para atrás en la silla.
—Mientras Rafa este cerca de Lydia, ella estará a salvo. Pero si descubren que esta allí, si le alejan de ella... todo acabara para Lyd.
—¿Por qué?—preguntó Sam mientras los puños de Alex se crispaban de una furia que ni él entendía.
—Eliminaran todo de ella... salvo la oscuridad.
—Todo el mundo tiene un poco de oscuridad en su interior—dijo pausadamente Alex.
—No es esa oscuridad, Alex. Esto no es solo bien o mal. Es oscuridad pura.
—Entonces podría sumir todo en la más lóbrega oscuridad, en las tinieblas—dijo Sam sorprendido.
—Podríais enseñarnos a luchar como guardianes, ¿No?—sugirió Alex mirando fijamente a los chicos.
—Os enseñaremos a luchar. Pero no como guardianes—dijo Daniel recostado en el marco de la puerta.
—¿Por qué?
—No hay nuevos dioses que proteger. Un guardián sin dios es inútil. Su vida se apaga.
—Entonces ahora que Rafa está muerto, ella se puede apagar, porque realmente no está con ella—dijo Lizzy planteando el problema.
—Habéis rescatado su cuerpo... Gracias al hechizo que hemos hecho, puede volver... Puede volver, y es lo que cuenta. Además sigue a su lado. Tenemos esa esperanza.
—Esperanza...simple ilusiones que se pueden desmoronar como un castillo de naipes...—dijo Sam distraído.
—La esperanza apesta—dijeron a la vez Lizzy y Alex.
—Sin esperanza no hubierais acudido a mí— dijo tajante Alyssa.
—Acudimos a ti porque nos lo dijo Rafa—dijo Lizzy mirándola sin expresión.
—Rafa os dijo que os podía ayudar. Si no tuvierais esperanza en ello, no hubierais venido.
— Cualquier ayuda es buena—le respondió Lizzy cortante.
— Lizzy...—le advirtió Alex.
—¿Qué quieres, Alex?—le dijo, enfadada—¡Estoy harta de misterios, dioses... y ella, que solo da rodeos, y no aclara nada!
—¡Pero es necesaria para buscar a la chica y a Rafa!—exclamó en su mismo tono.
Alyssa se levantó, dando un manotazo en la mesa. Su mirada daba miedo.
—Basta los dos—dijo, y se marchó del cuarto.
—¿Por qué se va?—preguntó Sam mientras Alex y Lizzy se fulminaban con la mirada.
—Para ella esto también es duro—dijo Dan—Para todos.
—¿Enserio? ¿No sabía que Oscar iba tras su prima?—preguntó Sam enarcando una ceja.
En ese momento, Lizzy se levantó, miró a todos excepto a Alex y salió en la misma dirección que Alyssa.
—Seguiremos hablando por la mañana. Mejor descansemos—dijo Tomas antes de salir de la habitación.
Alex y Sam asintieron y salieron hacia el exterior, ambos en silencio, y pensativos.
Lizzy entró en la habitación donde se encontraba Rafa, esperando estar sola, pero allí parada, se encontraba Alyssa. Lizzy cerró la puerta con suavidad y se puso al otro lado del cuerpo, mirándolo. Ellas guardaron silencio durante unos minutos, simplemente pensando o mirando a Rafa.
—Casi parece dormido, ¿verdad?—dijo Alyssa.
—Sí—respondió ella, asintiendo.
—Siento mi...discusión de antes, Alyssa... Pero no entiendo qué le pasa como puede ser...así.
—¿Entre tú y yo?—dijo, sentándose en un sillón.
—Dime.
—Lyd le borró... o más bien modificó sus recuerdos sobre ella. Pero ahora están volviendo. No sabe qué es real y qué no. Y eso le desquicia.
—¿Cómo? No, eso no es posible...—se llevó la mano a la cabeza—lo que le dio no era para eso.
—¿Para qué era entonces?—se cruzó de brazos Alyssa y enarcó una ceja.
—Para...fue un...experimentó que ella hizo...—se mordió el labio pensativa—solo quería ocultar los sentimientos que Alex tenia por ella. Me lo mandó antes de ser secuestrada por si era necesario y ella también se lo tomaría. Cosa qué habrá hecho.
—Lo que le dio... era para eso. Modificar la mente de Alex para que los sentimientos hacia Lyd desaparecieran. Pero algo ha salido mal. Lyd también tomó la pócima, claro.
Lizzy la miró horrorizada, si ella también lo había tomado, el efecto sería más fuerte y no solo olvidaría sentimientos, sino también perdería recuerdos, ya que ella dijo que tomaría mayor cantidad.
— Hace tiempo que Hades no responde cuando intento contactar con el- dijo Alyssa.- Algo raro pasa en su reino—dijo cambiando de tema al ver la cara de Lizzy.
—¿Entonces Rafa de verdad está en peligro? ¿No lo ayudará tu tío?
— A Rafa no pueden hacerle daño mientras mantengamos su cuerpo a salvo. Lyd está segura mientras este con él.
—¿Como? ¿Solo es un fantasma, no?
—Un fantasma que se encargara de que Lyd no caiga, de que no deje salir a su parte oscura…—suspiró y enterró la cara en sus manos.
—Pero si la deja salir...—dijo mirando a Rafa pensativa—podría escapar.
—Ya no sería la Lyd que conocemos. Sería algo peor. Con suficiente poder para destruir todo a su paso—dijo con voz cansada y mirándola triste.
—Pero ella tendría suficiente cabeza para no hacerlo.
—Una vez la oscuridad hace presa de un Dios, ya nunca lo suelta.
—Uh...creo que entonces es mejor que no se libere. Alyssa... Quiero preguntarte una cosa—se miraba las manos nerviosa.
—Dime, Elizabeth.
—¿Podrías averiguar quiénes son mis padres?
Alyssa la miró fijamente durante unos instantes.
—Lo intentaré.

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...