martes, 8 de noviembre de 2016

Volví con una nueva historia

He vuelto despues de tantos meses, pero no han sido buenos y no tenia la inspiración ni para leer ni para escribir. Lo siento mucho, en caso de que haya alguien por ahí.
Como dice el título, he vuelto y esta vez con una historia diferente a las que he ido publicando, con muchos momentos de risa (o lo intento) y unos personajes...diferentes. Creo que me he atrevido a escribir un poco una historia cliché, no sé como saldrá pero aquí os dejo la portada, la sinopsis y un poco del capítulo 1 que publicaré a lo largo de la semana.
Saludos!!
¿Qué pasa cuando una chica juega en un equipo de baloncesto masculino? ¿Y si se convierte en la consentida de esos chicos? ¿Cuantos problemas y travesuras puede crear la chica a sus chicos?
Llevo media hora mirando la hoja del examen, sin escribir nada. Pero tengo que terminarlo y largarme de este lugar en el avión. Suspiro y obligo a mi mente a concentrarse para terminarlo y con buena nota.
Quince minutos más tarde me encuentro entregándole la hoja al profesor y abandonando la clase. Sin embargo, al salir me encuentro a mi mejor amigo, apoyado en la pared y cruzado de brazos.
—Por un momento creí que no ibas a salir—me dice con una sonrisa burlona bailando en sus labios.
—Por un momento...—empiezo con su mismo tono—yo he pensado lo mismo.
—Pues, Cenicienta, es hora de irnos. Tu carruaje está esperando—dice guasón, le pongo los ojos en blanco.
—Vayamos, chico impaciente—ahora soy yo la que le mete prisa, tirándole del brazo.
—Chico impaciente no, príncipe encantador.
—Si tú eres un príncipe encantador, yo...
—¡Ethan!—grita una irritante voz femenina, interrumpiéndome.
—Dime, Bárbara—se detiene de golpe y me agarra del brazo para evitar mi caída.
—¿Vas a venir a la fiesta para celebrar que acabamos?—bate sus pestañas mientras yo fulmino con la mirada a mi amigo por detenerse tan bruscamente.
—Me temo que no—me mira y luego vuelve a centrar su atención en ella—esta señorita, me tiene secuestrado.
—Es una pena—le hace un ridículo puchero, ruedo los ojos con aburrimiento.
—De hecho—sonrío lentamente mientras la idea se fragua en mi cabeza—claro que iremos. No podemos dejar al equipo a merced de tantas víboras.
—Genial—se pone de puntillas y le da un beso en la mejilla a mi amigo—nos veremos esta noche entonces.
—Seguro, contesta mirando su móvil, sonrío ampliamente, luego vuelve a centrar su atención en ella—ahora me marcho junto a esta señorita.
Se gira y me pilla sonriendo como el gato de Alicia en el País de las Maravillas. En un movimiento rápido, me sujeta de las piernas y me echa sobre su hombro como un saco de patatas.
—Príncipe encantador y una mierda—mascullo golpeando su hombro para que me deje en el suelo—eres un neandertal.
Él simplemente se ríe mientras salimos del recinto, pero en vez de dirigirse hacia el aparcamiento va hacia el gimnasio.
—¿A dónde vamos, neandertal?
—Cómo has tardado tanto en hacer el examen, llegamos tarde al último entrenamiento—me da una palmada en el culo.
—¡Oye! Controla tus manos si no quieres que te las corte—le amenazo tirándole de la oreja para darle más énfasis—y es mentira, hoy no teníamos entrenamiento.
—Me acaban de avisar mientras estábamos con Bárbara, y aprende a compórtate, diablillo—le doy de nuevo en el hombro.
—Me sé comportar...cuando es necesario.
Hago un mohín aunque sé que no puede verme, pero sonrío al pensar en mi pequeña trastada. Meto las manos en los bolsillos traseros de sus jeans y le pego un pellizco.
—¡Hey! Nada de pellizcos, aunque si tantas ganas tienes de tocarme el culo...—se encoge de hombros, sacudiéndome en el proceso—adelante.
—¡Eres un tarado!
Justo cuando le grito eso, entramos en el gimnasio y todos se nos quedan mirando. Tony que estaba junto al entrenador suelta una carcajada seguido del resto.
—Ya te decía yo que esto estaba demasiado tranquilo—dice Tony mientras se acerca con el entrenador.
—Es culpa de Ethan, no me baja—le pego otro pellizco, con más fuerza.
—Deja de pegarme, diablillo—me sacude como si fuera un saco de patatas.
Tony rodea a Ethan para verme y rompe a reír nuevamente al comprobar como estoy. Saco una mano del bolsillo y le doy una colleja antes de que se aleja carcajeándose.
—¡Tendrías que ayudarme, mala persona!
—Lo siento, pero estás muy graciosa.
—Ethan baja a la señorita, anda—le palmea el hombro y yo le lanzo un beso.
Ethan me baja con cuidado de su hombro y me posa en el suelo, pero sin soltarme del todo. Me tiene retenida por los hombros.
—Déjame ir a cambiarme—me sacudo los hombros para librarme de su agarre.
—No, no, diablillo—me sonríe malicioso—antes tengo que hacer un anuncio.
—Puedes hacerlo sin mí—le refuto frunciendo el ceño, con desconfianza.
—Chicos, aquí nuestro diablillo, le ha dicho a Bárbara que estaremos en la fiesta—hace una pausa dramática—Juntos.
Se oye un coro de quejas, sobre todo por habérselo dicho a ella, la mayor cotilla del campus. Mierda pienso mientras todos me fulminan con la mirada. Dejo caer la mochila y le doy el móvil a Ethan, que me libera de su agarre.
—Corre, diablillo—me susurra mientras recoge mi mochila.
—Traidor—le digo antes de salir disparada hacia la puerta de salida de la cancha.
Justo cuando voy a salir, alguien entra alguien y, literalmente, colapso contra su cuerpo, pero no caigo porque consigue sujetarme a tiempo. Miro hacia arriba y descubro que es el capitán, Dake.
—¿Qué has hecho ahora, diablillo?
—¿Yo?—resoplo divertida—Nada. ¿Cómo puedes pensar tan mal?—le sonrío angelicalmente.
—Estabas huyendo como una bala y el equipo iba a ir tras de ti, así que responde.
—Le ha dicho a Bárbara que vamos a ir todos juntos a la fiesta—dice uno fulminándome con la mirada.
—Tsk, tsk—chasquea la lengua a la vez que niega con la cabeza, suelta la bolsa de deporte—Eso no está nada bien. No aprendes, diablillo.
—No hice nada, fue culpa de Ethan—pongo la mejor cara de niña buena.
—Perdona, no hice nada, solo me pare con ella por educación, enana.
—Creo que te mereces un pequeño castigo por la jugarreta, ¿verdad chicos?—como todos asienten, me echa sobre su hombro tal cual saco.
—¡Bájame, no soy un saco de patatas!—pataleo, pero afianza su sujeción en mis piernas y sale del gimnasio—no puedes salir así por el campus, no conmigo.
—Claro que puedo, diablillo—me sacude como si no pesara nada—¿tienes el móvil en los bolsillos?
—Lo tiene Ethan guardado.
—Perfecto porque vamos a ir a darnos un baño, hace calor—me palmea una pierna riendo.
—No hace calor, estamos en diciembre, tarado y ¡no, no, no! Por favor, Dake—suplico golpeando su espalda.
Si queréis seguir leyendo esta historia que recién está comenzando, bienvenidos de nuevo a LyD Lectura y Diversión espero vuestras opiniones y gracias.

2 comentarios:

  1. Me hizo gracia la historia, aunque en el acto donde a la ella le dicen que entre todos tenían que darle una reprimenda me sonó un poco a abusar entre todos de su cuerpo, también he de decir que parece que esto te hubiera ocurrido a ti en la realidad por el enfasi de algunas cosas.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por dejarme tu opinión!! :D
      Que vaa, no abusan de ella, pero se llevan muy bien y la cuidan, después de todo es su Diablita. Lo único que tiene parecido a mí es que hemos estado en un equipo de baloncesto, lo demás es ficción.

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Lydia

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